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jueves, 28 de abril de 2011

BRINDAR EN UNA PRIMERA COMUNIÓN.


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Buenas noches. Puede que mi pregunta sea un poco rara, espero que pueda darme una respuesta. Mi hijo hace la primera comunión el mes que viene, y hemos preparado una comida en un restaurante para después de la iglesia. La pregunta es si se brinda en una primera comunión, quién lo tiene que hacer y como hay muchos niños, con qué bebida debe hacerse para que ellos puedan participar. Gracias.

Hola. Su pregunta no es rara, no se preocupe. Yo diría que responde a su ánimo de que todo salga lo mejor posible.

En una celebración con niños, donde ellos son los protagonistas, no es imprescindible hacer un brindis. No sé si comparten mesas con los adultos, o si se les ha colocado a parte. De una manera u otra, lo que es raro es que los niños aguanten sentados hasta el momento del brindis, por lo que probablemente, en ese momento sólo se encuentren presentes los adultos mientras ellos andan ya jugando por ahí.

Si quiere usted hacer un brindis, cuando se presente la tarta y los niños acuden de nuevo, no se caliente la cabeza. Los adultos brindarán con cava, y a los niños, o no brindan, o se les invita a que lo hagan con refrescos. No es un momento "formal", sino de compartir en familia y celebrar un momento de fe. Si se animan a hacerlo, normalmente el padrino o madrina o del niño, pues recuerde que esta figura tiene el sentido de acompañar al niño, desde su bautizo, en el camino de la fe, pida  al comulgante que responda a su brindis, y el hecho le dará un aire tierno y divertido a la celebración.

Saludos.

martes, 21 de diciembre de 2010

Las uvas, el rojo, otras cosas y el Año Nuevo.


Los orígenes de la tradición de comer uvas, parecen apuntar a una importante localidad alicantina, Elche, donde en 1909, hubo una sobre-producción de uvas. De modo que, para hacer frente al exceso, a los viticultores de la región del Baix Vinalopó se les ocurrió regalar el excedente de cosecha alegando que daba buena suerte en el nuevo año el comer una uva por cada campanada.

Desde entonces, se dice que quien no coma las 12 uvas antes de que terminen las campanadas tendrá un año de mala suerte.

Por su parte, la tradición de llevar ropa interior roja el día de Nochevieja parece proceder (tal vez de una leyenda urbana) de los tiempos de la Edad Media, cuando estaba prohibido casi todo para las clases media y baja.

¿Por qué el rojo? Pues recordemos que en la antigüedad siempre se había relacionado el color rojo como el símbolo del demonio, la sangre y la brujería. Por esta relación incluso llego a prohibirse la plantación y consumo de productos de color rojo (tomates, pimientos,..) y por supuesto vestirse con ropas de este color.

Contradictoriamente, en invierno, cuando todo parece estar parado o muerto por el frío y las heladas, el color rojo era un símbolo de sangre y de vida, pero como estaba prohibido y la gente creía que el llevar un símbolo de vida traía buena suerte, en el momento en que el sol empezaba su nacimiento, optaron por llevar ropa de color rojo pero sin riesgos gratuitos, así que inteligentemente decidieron que ésta no estuviese a la vista.

Otra tradición importante que llama a la buena suerte en el nuevo año, es el poner algo de oro en la copa de cava con la que brindamos. Es un rito que, para que surta efecto, requiere no sacar el oro (normalmente un anillo) hasta haber terminado la copa y felicitado a las personas de alrededor. Ojo con esto, pues se ha dado el caso de haberse tragado el oro…

Recibir el año nuevo con dinero en el zapato atrae prosperidad económica, y si quieres viajar durante el nuevo año tendrás que sacar las maletas a la puerta de la casa. Si te una vez terminadas las campanadas, metes las manos en una fuente con azúcar y luego las lavas en otra fuente con cava atraerás el dinero, y si encima enciendes velas blancas, rojas y verdes, dejándolas hasta que se consuman atraerás armonía, amor y prosperidad.

En fin, son juegos divertidos que, si los preparas para compartirlos con la familia o amigos, aportarán entretenimiento y conversación en una noche ya de por sí alegre y distendida.


Más sobre la Navidad:

jueves, 21 de octubre de 2010

LOS SECRETOS DE UN BRINDIS PERFECTO.

Todos sabemos que el brindis es el momento de la celebración en el que los invitados levantan y entrechocan muy suavemente las copas para manifestar buenos deseos. También se llama brindis a la acción misma de brindar y a las palabras que se dicen en dicho momento, generalmente expresión de buenos deseos o felicitaciones. Después de las palabras es costumbre beber la bebida que contiene la copa.

El término procede de la frase alemana bring dir's, que significa “yo te lo ofrezco”. Sobre el origen del brindis hay varias teorías. Una apunta a que el brindis nación en el siglo IV a.c. Todos sabemos la manía que tenían en la antigua Roma de envenenar la copa para matar a alguien, de modo que, como había muchos que en las fiestas iban de pillo a pillo, los anfitriones, como símbolo de confianza con la gente que habían invitado chocaban fuertemente las copas con sus invitados, lo que producía que el líquido de una copa pasara a la otra. Recordemos que en aquellos tiempos, las copas eran de plata, oro… así que no había destrozos de cristalerías. 

De este modo quedaba claro que no había ninguna intención de envenenar a nadie  porque de esa manera se mezclaban las bebidas y los que hacían el brindis bebían lo mismo. También se afirma que en la antigua Roma se decía que del vino disfrutan todos los sentidos menos el oído. Con el chocar de las copas este sentido también participaba del gozo de la bebida.

Otra elucubración apunta a que el brindis se remonta a las antiguas ofrendas en las que en los sacrificios se ofrecía un líquido sagrado a los dioses. Se formulaba la súplica al dios de turno, y luego se levantaba la copa con una expresión de alago y gratitud a dicho dios. Por su parte los griegos y romanos, que tenían en común su afición a pedir y dar gracias de todo a sus dioses, eran muy dados a los brindis en los banquetes.

El brindis se realiza normalmente cuando nos sirven el postre y el cava, pues lo más frecuente es brindar con este tipo de bebida, y es el momento en el que todos estamos satisfechos de habernos reunidos por el motivo por el que se brinda. Si se dicen palabras al inicio de la celebración, no se brindará. Sólo se dará las gracias a los invitados por venir a celebrar el hecho en cuestión.

El acto del brindis se divide en tres partes. El brindis verbal, el acuerdo y el trago simbólico. En la parte verbal una persona indica la razón para el brindis (porque te vaya bien en tu nueva etapa) o se cuenta una breve historia compartida con el homenajeado a la que sigue el buen deseo (deseo que vuestra unión dure para siempre). 

Todos los presentes levantan sus copas en el aire, confirmando el deseo manifestado en términos como (¡por los novios!) o similar, a lo cual sigue el choque de las copas con las del resto de las personas a su alcance (alcance corto, no se ha de estirar de forma incómoda). El trago es una forma de confirmar el deseo (recordemos el acto de beber en los romanos como signo de confianza).

Sin embargo no en todos los casos se brinda igual. Por ejemplo, en el Memory Inmortal que se suele realizar el Trafalgar Day en la cena de la Marina Real Británica a bordo del HMS Victory en memoria del Almirante Nelson, la bebida se toma en total silencio.

En la mayoría de las situaciones en el que se hacen brindis suelen utilizarse bebidas alcohólicas, normalmente champán o cava, pero también se hace con otro tipo de bebidas, pero tradicionalmente sea cual sea la bebida ha de contener alcohol, aunque sea de baja graduación (como la sidra). 

Si la comida es de cierta importancia o se celebra para conmemorar algún acontecimiento, es muy probable que termine con dos brindis: el del anfitrión y el del invitado de honor, que responde en nombre propio o en el de los otros invitados.

El invitado debe saber cómo comportarse durante estos brindis o discursos. Lamentablemente, es bastante frecuente ver comensales que no saben comportarse correctamente durante un discurso. Siguen comiendo su postre, se acercan la copa a los labios y toman un sorbo de agua o de vino, hacen comentarios en voz baja con su vecino de mesa… En fin, incurren en faltas de cortesía hacia el orador y hacia los otros comensales. Por muy pesado que sea el discurso –lo que también es bastante frecuente, uffff- debe escucharse con atención, como corresponde a una persona a quien el anfitrión ha tenido la amabilidad de invitar y porque somos personas educadas (¿no?).

¿Qué debe hacer el homenajeado en honor del cual se propone un brindis mientras éste se lleva a cabo? Pues no tiene que levantarse, ni beber, ni aplaudirse a sí mismo, aunque esto se hace en algunos países. Inmediatamente después de terminado el brindis se levantará para dar las gracias y hará su discurso o dirá sus palabras. Si asiste con su mujer/marido, no cometerá el error de hablar en singular, como si el otro no existiera. No dirá “agradezco vivamente las palabras de nuestro anfitrión...”, sino “María y yo...”, “Pilar y yo...” o “mi mujer y yo agradecemos...”, aplíquese según corresponda.

En algunas circunstancias, antes de empezar con el brindis, es necesario hacer una breve presentación indicando quién eres y la relación que guardas con el evento o con la persona a la que diriges el brindis. Durante el brindis, podemos bajar el brazo de la copa, pero no debemos dejarla en la mesa, a no ser que necesitemos las manos para sujetar un micrófono y nuestras notas del brindis, por ejemplo.

Al terminar el brindis debemos hacerlo con una frase positiva y la indicación de que el brindis ya se termina, por ejemplo: “brindemos por el éxito de…”, y levantamos nuestra copa hacia todos los presentes, la inclinamos ligeramente hacia la persona a quien hemos dedicado el brindis y hacia quien tenemos próximos a nosotros y damos un pequeño sorbo. NO es necesario chocar las copas ni decir chin-chin ni eso tan divertido de “abajo, arriba, al centro…..” cosas reservadas para las celebraciones muy informales.

Una vez realizado el brindis debemos sentarnos y si la persona por la que hemos brindado nos ofrece un brindis por respuesta, debemos permanecer sentados y sin levantar la copa. Una vez haya finalizado su brindis, damos las gracias, levantamos la copa y bebemos un sorbo.

Por su parte, los invitados, en el momento de hacer el brindis deben levantarse y levantar la copa hacia la persona por la que se brinda o hacia el invitado de honor o hacia un punto imaginario en el caso de que el brindis no se dirija hacia nadie en concreto.

martes, 26 de enero de 2010

HABILIDADES SOCIALES Y RECURSOS PERSONALES.

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Se cree que la educación de una persona suele estar ligada a su cultura intelectual. Por ello normalmente se asocia el nivel de estudios a los buenos modales, al saber estar en todos los ámbitos de la vida. No tardamos mucho en darnos cuenta de que no es así. Un conocimiento académico no supone una mejor educación, ni es capaz de suplir la dignidad ni corrección en las relaciones personales.


Sin embargo, el saber estar, el saber ser y el saber hacer pueden sustituir sin esfuerzo un nivel intelectual escaso y solucionar positivamente gran parte de los conflictos tanto familiares, sociales, de amistad, como laborales.

Y la experiencia nos demuestra continuamente que nuestros modales nos abren mucho más fácilmente las puertas de las relaciones sociales que el currículo que podamos presentar.

Este curso hace un repaso de las actitudes humanas basadas en las cualidades para el trato social, con el fin de proporcionar a las personas la recuperación y puesta en práctica de unas habilidades sociales que redunden en la mejora notable de la convivencia a todos los niveles, tanto personal como ciudadana.

Sus destinatarios son adultos en general, y especialmente aquellos que necesitan reforzar sus habilidades personales para el desenvolvimiento de la vida cotidiana y la mejora de sus relaciones sociales.

A través de un recorrido y práctica de habilidades sociales, comunicación, imagen, la mesa, las relaciones personales... los participantes  obtendrán la formación básica y los conocimientos necesarios para el desenvolvimiento eficaz y positivo en las relaciones personales y sociales, seguridad en la forma de actuar, comunicarse de forma fluida y optimizar su imagen personal.

lunes, 26 de enero de 2009

LA MESA, PUNTO DE ENCUENTRO.

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La mesa es el lugar más tradicional de reunión familiar y social. Por un lado, la vida laboral y las dificultades para conciliar ésta con la vida social y familiar, han propiciado la desaparición de este momento de comunicación entre la familia.

Por otra parte, tradicionalmente las tareas domésticas han recaído en la mujer, lo que ha propiciado la desorientación de los hombres que tras una separación, divorcio, etc., se encuentran al frente del cuidado más o menos temporal de sus hijos. Muchos han de aprender a cocinar, a dar de comer a los niños… pero tal vez no esté suficientemente valorada la importancia que tiene el enseñarles también a comerse lo cocinado.

Reunirse alrededor de una mesa no es sólo un acto de necesidad básica de alimentación, sino que se constituye como una ocasión en la que fluyen las relaciones personales, se conversa y se intercambian opiniones, experiencias, negocios…. y modales.

Cuánto más agradable es la mesa, más grato es sentarse en ella. La intención de este módulo es motivar en la recuperación de la importancia del saber estar en la mesa como medio de una positiva relación social, un modo de ser ejemplo de buenos modales y comportamiento agradable para quienes compartan con nosotros ese tiempo (hijos, familia, compañeros de trabajo, amigos…), y usar ese espacio y momento para fomentar los buenos hábitos y el afianzamiento de una imagen personal positiva.
                                                   CONTENIDO DEL CURSO.

Duración: 10/12 horas según adaptación de contenidos al grupo.