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miércoles, 22 de febrero de 2012

BUENAS, EX-PRESIDENTE.

Hola Charo, ¿cómo hay que llamar ahora a Zapatero, presidente o expresidente? Muchas gracias.

Llamar a las autoridades por el cargo que ocupan normalmente se hace en el trato personal, salvo excepciones (como por ejemplo al Rey, que sería Majestad), y parecería un sarcasmo encontrarte con él y decirle "buenas tardes ex-presidente" ¿No crees?.

En los escritos, sin embargo, sí procede, además de con su tratamiemto (ese excelentísimo que al PSOE no le gustaba), mencionar el cargo y el nombre.

Los presidentes de gobierno conservan el tratamiento de excelentísimo para siempre, al igua que otras altas autoridades del Estado, y siendo ex-presidente, siguen teniendo su lugar en el decreto de precedencias del estado.

Resumiendo. Si te encuentras personalmente con Zapatero, lo más correcto es dirigirte de usted y con "presidente" como cortesía guardando la categoría mayor que se alcanzó.

Y si le escribes, un Excmo. Sr. Don José Luis Rodríguez Zapatero, será lo correcto.

Saludos.


martes, 14 de junio de 2011

EL BASTÓN DE MANDO DE LOS ALCALDES.



Hola Charo, he visto el video de la toma de posesión de alcaldesa de Sonia y me gustaría saber qué significa el bastón de mando que se entrega a los alcaldes cuando toman posesión, ya que aunque parece lógico que significa o que representa la autoridad que tienen, seguro que la tradición viene de algún sitio y por algo. ¡Gracias!. (Laura, de Alicante)

Hola Laura. Para todos los que nos leen aclaro que Sonia es Sonia Castedo Ramos, la Excma. Alcaldesa de Alicante.

Efectivamente, todos los símbolos tienen un origen y una razón de ser. Te copio íntegramente el artículo que sobre esto publicó mi compañera María del Pino Fuentes de Armas, que contesta brillantemente tu pregunta:

"EL BASTÓN de mando que simbólicamente reciben los alcaldes al ser elegidos tiene su origen, según los arqueólogos, en la Prehistoria, pues han aparecido ejemplares de la época hechos de hueso, asta de reno o venado, tallados, con decoración esgrafiada con figuras de animales, y se presupone que expresaban el poder social del jefe de la tribu. En la antigua Grecia tuvo un uso militar, se entregaba al jefe superior del Ejército un bastón de forma cilíndrica, réplica exacta de otro que quedaba en poder del éforo -cada uno de los cinco magistrados que anualmente elegía el pueblo en Esparta-, y cuando entre ellos se querían comunicar algún tema delicado enrollaban una cinta a modo de serpentina a lo largo del mismo, escribiendo el texto en el sentido de las generatrices, de forma que al recibirla su destinatario y liarla de nuevo en el suyo, de exacta longitud y diámetro, permitía leer lo que era ininteligible para cualquier interceptor.

En Grecia, el bastón no era emblema de autoridad; pero más tarde, por proceso inverso, se convirtió en distintivo de mando, llamándose vara, báculo, bastón o cetro, y representando poder, dominio, potestad, jurisdicción o jerarquía. Lo portaban desde el más humilde puesto de "cabo de varas" -el presidiario de confianza que vigilaba de los demás reclusos- hasta reyes o emperadores, pasando por generales, prelados, ministros, alcaldes...

En España, por Real Orden de 14 de noviembre de 1853, se otorgó a jueces, magistrados y fiscales del Tribunal Supremo y de las Audiencias, estableciéndose más tarde para los ministros de la Corona, jefes superiores de Administración Civil, gobernadores civiles y delegados de Hacienda, alcaldes y jueces municipales, etc., diferenciándose su categoría por la empuñadura de oro o plata, y por el color del cordón o trencilla y de las borlas o bellotas, que iban desde el dorado o plateado a las sedas de color azul, negro, verde, blanco... Al de los alguaciles siempre se le denominó vara y su representación le correspondía como ejecutores de la potestad de los corregidores y magistrados, su utilidad "para apartar al vulgo y hacer plaza y lugar".

En el Ejército español su uso se reglamentó en el reinado de Felipe V, hacia 1706, cambiando la denominación de "bengala" por la de bastón de mando, señalando también la diferencia jerárquica según su empuñadura: de oro para el coronel, de plata el teniente coronel, casquete de plata blanca que guarnecía un dedo del bastón por arriba el sargento mayor y el capitán, etc. Las Reales Ordenanzas de Carlos III, de 22 de octubre de 1768, limitaron su uso a los coroneles en propiedad, tenientes coroneles en ejercicio y al sargento mayor, determinando que los cabos "tendrán una vara sin labrar del grueso de un dedo regular y que pueda doblarse a fin de que su uso (con el soldado) de esta insignia que distingue al cabo no tenga malas resultas". Más tarde se concretó qué cargos y mandos debían utilizarlo, disponiendo la Real Orden de 16 de diciembre de 1908 que en la Guardia Civil lo llevarían los coroneles subinspectores de Tercio y primeros jefes de Comandancia.

Las últimas normativas dictadas sobre el particular que sustituyen al Reglamento de uniformidad de 27 de enero de 1943, redactadas a partir de 1983, no concretan el uso de este símbolo que fortalece la voluntad -art. 17 de las Reales Ordenanzas de los Ejércitos-, por lo que se sigue atribuyendo a los oficiales generales, jefes de cuerpo y jefes de Estado Mayor de las grandes unidades, el uso de este distintivo de autoridad. El del capitán general presenta artísticos dorados, plateados y pedrería esmaltada, así como los cuarteles del escudo nacional y los colores de la bandera; los demás son de caña de India o madera rica y puño de oro, llevando cordón y dos bellotas también de oro el de los generales y cordón y dos bellotas de seda negra los restantes. Aunque ese reglamento dispone su uso obligatorio para las uniformidades de gala y de diario, incluso cuando se llevaba sable, y en ningún caso se contempla su uso en formación, leí hace poco en una revista militar, que "es un engorro feroz que complica la vida al que lo lleva, lo que ha hecho que, poco a poco y a la chita callando, se vaya dejando por los rincones, poniendo exquisito cuidado en olvidarlo en todas las oportunidades", circunstancia que se da también en el ámbito civil, aunque siempre está el don nadie de turno que busca la mínima excusa para llevarlo.

Historias curiosas sobre el bastón de mando hay muchas, sobre todo cuando los jefes de protocolo son nuevos en el oficio. Desde la del alcalde que se hizo colocar en su interior un estilete para su defensa, a ese otro corto de talla, pero no de astucia y sutileza, que al ser relevado del cargo entregó la vara a falta de la empuñadura de oro, por lo que al preguntar su sustituto, dijo que lo había cortado porque era excesivamente largo para su estatura. 

Todos los alcaldes deben saber que el bastón de mando no es un adorno, sino una insignia. Es el emblema de su autoridad. El acto de toma de posesión de un alcalde se perfecciona cuando éste recibe el atributo que tradicionalmente lo identifica. Si recuerdan la puesta en escena del teatro clásico español, por ejemplo "El alcalde de Zalamea", de Calderón de la Barca, o en las comedias de Lope de Vega, el personaje que da nombre a la obra se caracteriza porque porta permanentemente la vara y no la declina ni ante el propio rey.

Cuando al final del drama, el rey absuelve al alcalde de Zalamea de toda culpa, porque "erró en lo menos, pero acertó en lo más", por haber ahorcado a un capitán de sus Tercios, a quien no ampara el fuero militar, por haber deshonrado a la hija de Pedro Crespo -el alcalde-, éste no le entrega la vara. Tampoco lo hizo el teniente general Pérez Viñeta ante el rey, a quien acompaña a pasar revista, pero sin soltar su vara de mando en plaza.

Uno de los errores más frecuentes que se cometen en el protocolo local es la entrega por parte del alcalde de su bastón a cualquier personaje relevante. Es un acto de sumisión errado e impropio. Como ejemplo, están las imágenes de una Letizia Ortiz desconcertada, a la que un alcalde entregó el bastón de mando municipal, sin saber qué hacer con él ni dónde colocarlo. Aunque pueda parecer simpático el gesto de este primer edil, lo cierto es que en una sociedad democrática estos actos de sumisión y pleitesía con sabor añejo no se justifican.



Si su responsable de protocolo no tiene las cosas claras, hay que dejar el bastón de mando en el ayuntamiento y recordar que la vara es una insignia de la dignidad democrática que se ostenta por elección de los ciudadanos. Que un alcalde haga entrega del bastón de mando -cosa frecuentísima y generalizada- es tan absurdo como si un militar se quitase sus divisas ante el Rey y se las diera a éste. Claro que no solamente se mete la pata en el ámbito civil, pues célebre es la anécdota de una autoridad militar gallega, con bastón, que hizo entrega de éste al ministro de Defensa de turno.

Cortés, sí. Respetuoso y educado, también, pero determinados gestos de sumisión y vasallaje son impropios de una sociedad democrática. Y que se sepa el presidente de la Comunidad Autónoma no tiene como distintivo un bastón de mando, así me evito tener que explicarlo a los homólogos municipales cuando va a los actos solemnes que estos organizan."

Respecto al Ayuntamiento de Alicante en concreto, el Reglamento Orgánico del Pleno, en su Capítulo III, artículo 11.5, del Título II, dice que "Seguidamente, el Alcalde proclamado electo, prestará juramento o promesa en relación con el nuevo cargo, y el Presidente de la Mesa de Edad le dará posesión del mismo, y le entregará la Medalla de la Alcaldía y el Bastón de mando, con lo que quedará investido de la autoridad, tratamiento de Excelentísimo, derechos y deberes del cargo, tras de lo cual pasará a ocupar la Presidencia del acto y dirigirá la sesión hasta el final, en la forma que estime procedente".

Saludos, Laura.

miércoles, 18 de mayo de 2011

CASTEDO Y MARTÍN: LA IMAGEN EN CAMPAÑA.



Sonia Castedo y Elena Martín,
en Canal 9, en los previos del debate
del día 9 de mayo de 2011
En el artículo La imagen personal a través del lenguaje corporal, hablaba sobre la importancia de la coherencia entre lo que decimos y lo que pensamos, pues es eso lo que se transmite al exterior a través del lenguaje corporal.

Esa coherencia refuerza nuestra imagen personal y la hace creíble, la dota de autenticidad y por lo tanto genera confianza.

El otro día, vi uno de los debates de campaña electoral entre las dos candidatas a la Alcaldía de Alicante, la Excma.Sra.Dª Sonia Castedo, del Partido Popular, y Dª Elena Martín, del Partido Socialista Obrero Español. Inevitablemente, la observación está condicionada por la deformación profesional.

Independientemente de sus tendencias políticas y contenidos, me centré en su lenguaje corporal. Dos mujeres jóvenes, muy cercanas en edad, (40 la Sra. Castedo, 38 la Sra. Martín) con formación universitaria.

La primera diferencia entre ellas es su experiencia política. Una, lleva en primera fila (Jefa de Prensa, Concejala, Alcaldesa...) varios años, la otra no ha tenido cargo político relevante. Esto ya es un hándicap. Cuando un partido político elige a su candidato, debe elegir priorizando la inteligencia y experiencia más que otros factores sobradamente conocidos en política, y sobretodo teniendo en cuenta “contra quién” habrá de promocionarse.

Si la experiencia del nuevo candidato es escasa o nula, requiere con mayor razón de la preparación oportuna: Oratoria, lenguaje corporal, imagen física... No se puede llegar a ser matador de toros sin haber sido novillero. Es como lanzarse a un fracaso anunciado. Y resultaría doblemente trágico si el candidato tuviera capacidad intelectual, y ésta quedara anulada por su nula destreza expresiva y su falta de autocontrol.

Aquí se equivocan muchos políticos, porque muchos pecan de orgullo. Para mejorar, hay que ser humilde, y reconocer nuestras limitaciones. Y una vez identificadas, ponernos a trabajar para corregirlas o mejorarlas. Y luego, nuestra facultad para asimilar y corregir. No todos tenemos la misma aptitud para el aprendizaje, por eso existe la selección. Se descartan a los que no reúnen los requisitos mínimos, salvo que no haya nadie más para elegir o esa elección sea impuesta (obviamente lo será por alguien con menos aptitud). Y por supuesto, juega un papel fundamental el “halo” personal, la capacidad de comunicar, de ser empático, de no fingir en los sentimientos, intenciones y emociones.

La segunda diferencia importante es su popularidad. Mientras que en Alicante el 76% sabe quién es Sonia Castedo, sólo el 39% conoce a Elena Martín.

Volviendo al debate, ambas escogieron un traje de pantalón en tonos neutros, azul una y gris la alcaldesa actual, compartiendo un top blanco.

Sonia Castedo, PP.
La chaqueta de la alcaldesa es de buen corte, tejido ligero, lo que permite una buena caída. El corte del hombro y las mangas es bueno y permite el asentamiento correcto de la solapa, y la zona de camafeo (cuello, escote, solapa, hombros) es perfecta. El escote es el suficiente para enmarcar y alargar el cuello, efecto que completa la gargantilla.

Elena Martín, PSOE.
La chaqueta de la candidata es de tejido más recio, lo que la hace arrugarse más. No es de buen corte, pues hay una evidente asimetría respecto a sus hombros (más ancho el izquierdo) que se agudiza con la caída del mechón en el lado derecho. Muchas arrugas en las sisas, que provoca la apertura de las solapas. Las mangas no están bien cosidas, y el forro de los puños, más claro que el azul del tejido, se hace evidente.

Pelo suelto, castaño y rizado la nueva candidata, con media melena, y un mechón más largo en la sien derecha teñido en cobrizo. Esto pretende ser un punto informal, un guiño a lo progre, un alejamiento de la figura cuidadamente discreta de su contrincante. El riesgo de estos gestos es el adoptarlos cuando no se nos conoce, cuando la primera impresión que causemos (recordemos que sólo la conoce el 39% de los alicantinos encuestados) es determinante sobre la opinión que se tendrá sobre nosotros. Si arriesgamos mucho, podremos equivocarnos mucho, o acertar mucho… es una valoración que está condicionada por el resto de factores a tener en cuenta. En este caso, y en mi opinión, es una especie de frivolidad innecesaria, que no aporta nada, sino que resta seriedad a la apariencia, lo queramos o no.

La alcaldesa, con el pelo liso y rubio también rozando los hombros. Las dos tienen un aspecto físico actual, pero algo asexuado, buscando en apariencia la neutralidad en las curvas. Maquillajes suaves las dos, precisando alguna corrección de visagismo (cejas en la Sra. Castedo y pelo en la Sra. Martín), y perfecta manicura ambas. 

Como adornos, la candidata lleva pendientes largos y un anillo, y la alcaldesa una gargantilla, varias pulseras en la mano derecha, y anillos en ambas manos. En la candidata, este gesto puede responder a la intención de dar imagen de sobriedad, pues es contradictorio respecto a la “osadía” del mechón colgante pelirrojo, o a sus pendientes largos. O puede ser una decisión deliberada para evitar el tintineo dado su exceso de gesticulación con los brazos.

Por su parte, las pulseras y anillos de la alcaldesa pueden responder a atisbos de la feminidad que se ha intentado neutralizar con el resto de la apariencia, o tal vez porque de forma contraria a la Sra. Martín, es consciente de que no le afecta el tintineo pues los movimientos de sus brazos y manos son escasos.


Esta es una pequeña muestra de análisis de imagen personal, que podríamos extender mucho más aún. Como muestra de acercamiento a la técnica de observación, de la capacidad de ver más allá, del significado de los gestos…

Tranquilamente podríamos decir, que si una de las dos candidatas necesita del nuevo traje inteligente para corregir el lenguaje corporal, es sin duda la Señora Martín, y algo más de asesoramiento de imagen, cosa fundamental en política.

Pincha aquí si quieres ver el debate completo y sacar tus propias conclusiones.

lunes, 4 de abril de 2011

¿QUIÉN ES EL ANFITRIÓN?

Hola, en un acto oficial organizado por el Ayuntamiento de la Capital en el que se celebra una cena de Gala, ¿Quién es el anfitrión? El Alcalde, presidente de la comunidad autónoma, ...y ¿quién presidirá la cena?
Gracias.
 
Hola Beaville.

El anfitrión es siempre quien organiza el acto. Así que en este caso, el anfitrión es el Alcalde.

Si el evento es con motivo de alguna actuación municipal, y por ello está invitado el presidente de la Comunidad, si es el de mayor categoría se convierte en el invitado de honor.

Ha de consultar usted la legislación sobre precedencias de su Comunidad Autónoma, pues hoy día prácticamente todas la tienen, y si no fuera el caso, ha de regirse por el RD 2099/83, que rige las precedencias en España.

En cualquier caso, es lógico pensar que si el Alcalde invita al Presidente de la Comunidad, le ceda el lugar de honor y por lo tanto lo sitúe presidiendo la cena, quedando el Alcalde a su derecha. Si me da más datos, podré ayudarle mejor.

Saludos.

jueves, 24 de marzo de 2011

CONSTRUIR Y VISUALIZAR. ¿SABEN NUESTROS POLÍTICOS DISCURSEAR? ¡¡¡ HACIA LA VICTORIA !!!



"El político debe hablar y obrar muchas veces sin haber pensado ni leído". 
Thomas Macaulay.(1800-1859) Historiador y político británico.

Thomas Macaulay fue un niño superdotado. Debido a su singular carácter, no dio muestras de saber hablar en sus primeros años y permaneció callado; sin embargo, un día una invitada le volcó encima una taza de té muy caliente y ante sus disculpas el niño respondió en perfecto inglés:
"Gracias, señora, el atroz dolor se ha calmado un poco".

¿Cómo transmitimos a los demás lo que hay en nuestra cabeza? ¿Somos capaces de despertar emociones e ilusionar a los demás con nuestros proyectos? ¿Cuál es nuestro vocabulario?.


Nuestra capacidad para comunicar es fundamental cuando queremos ilusionar. Eso se traslada a nuestra vida personal, profesional y mucho más aún, en la política. Si no somos capaces de despertar emociones cuando exponemos nuestros proyectos, difícilmente conseguiremos la empatía de nuestros escuchantes, destinatarios o posibles votantes. Podemos ser magníficos políticos y trabajadores extraordinarios, pero si no sabemos contagiar, transmitir... no hacemos nada. La voz, el timbre, la entonación, la dicción.... son complementos de primera línea al discurso, pero más aún lo es el contenido. ¿Qué decimos? ¿Qué queremos? ¿Cómo lo exponemos?

Muchos políticos son arengadores y no oradores. La oratoria es la capacidad para transmitir las emociones y hacer que éstas se despierten con la misma intensidad en quien nos escucha. Desgraciadamente, muchos políticos son asesorados en el sentido de que lo importante es exponer resultados, números, esquemas de proyectos futuros... creyendo que por el sistema de comparación con el contrincante se obtienen más ventajas en función de más enumeraciones.

viernes, 4 de marzo de 2011

VISITAS OFICIALES A EMPRESA PRIVADA, Y SUS BANDERAS.


En una visita privada de gobierno de otra comunidad autónoma a mi empresa, donde tenemos 5 mástiles. Voy a colocarlos de frente, de izquierda a derecha: local, Comunidad Autónoma, España, Comunidad Autónoma invitada, Europa. ¿Es correcto? Gracias!

Es perfecto, muy bien colocadas. Ya sabrá que la bandera de la UE en sí no es una bandera oficial, y según la legislación podría no estar junto a las oficiales. No obstante, la deferencia hacia su simbología hace que se coloque de esa manera sin inconveniente, e incluso, aconsejable especialmente cuando la visita es de un país de la CE.

Saludos.

viernes, 4 de febrero de 2011

ELEGIR LA CORRECTA PRESIDENCIA DE LA MESA.


Estoy realizando un curso de protocolo por la UOC. Debo realizar un acto de una cumbre entre el Presidente de España y los Presidentes de las Comunidades Autónomas. En la colocación de la mesa, propongo un única presidencia a la inglesa, con el presidente del gobierno y al resto de presidentes, les coloco en los laterales. Pero este número de presidentes, es impar, así que se me desequilibra un lateral y otro. Cómo lo puedo solucionar?

¿Y por qué ha elegido usted una presidencia inglesa? La mesa imperial tiene sus esquinas redondeadas, de modo que no entiendo lo del desequilibrio lateral. El espacio que se deje entre los comensales puede corregir fácilmente esa cuestión.

No obstante, la presidencia francesa es una opción que me parece más adecuada, pues ya sabe que proporciona una cercanía visual mayor con todos los invitados. Enfrente del Presidente del Gobierno, el de la Comunidad Autónoma que marque el Real Decreto, y el resto en alternancia según el mismo RD. O, sencillamente, éste último a la derecha del Presidente del Gobierno y sucesivamente como corresponde, quedando el último justo frente a éste.

Tampoco dice usted para qué se sientan en la mesa, si es para una comida oficial o para una reunión, o para la presentación de la cumbre a la prensa, etc...

Espero que en la medida de lo posible, esta exposición le sirva, o en cualquier caso, proporcione más información sobre el evento.

Saludos.









viernes, 28 de enero de 2011

ANÁLISIS DE ORATORIA A 3 POLÍTICOS ESPAÑOLES.


Hay que ver... ordenando papeles, doy con este análisis (de principiante, pues habría mucho más que ahondar...) hecho alrededor del año 2002 ó 2003, cuando andaba profundizando en las técnicas de oratoria. No es que tenga nada de particular, salvo que casualmente elegí a Eduardo Zaplana, a Rodríguez Zapatero y a nuestro Alcalde Luís Díaz. Uno comenzaba su "alejamiento" de la política activa, otro iniciaba su popularidad, y el último, estaba en su plenitud como Alcalde de Alicante.


Tienen su jugo, así que os lo copio para vuestra curiosidad y comparaciones (entre ellos y entre los años aquellos y éstos):

EDUARDO ZAPLANA HERNÁNDEZ-SORO.

Eduardo Zaplana es, a mi modo de ver, uno de los mejores oradores del panorama político español.

En sus discursos, mantiene la entonación adecuada en todo momento, sabe mantener el interés sobre lo que está diciendo, arbitra los énfasis con inteligencia, y las ideas las plantea de forma clara, concreta y sencilla. No utiliza palabras excesivamente técnicas, ni incluye expresiones en otros idiomas. Es asombrosa su capacidad para “interpretar” resultados y transformarlos en positivos cuando no lo son (lo bueno de lo malo, dice Carlos Rosser).

Sabe intercalar comentarios aclaratorios a través de ejemplos, y argumenta sus exposiciones con datos e informaciones concretas. Vocaliza correctamente.

Por otro lado, cuida su aspecto físico y sabe elegir el adecuado a cada momento.

Su lenguaje no verbal es medido, mantiene las manos siempre visibles cuando está sentado, y las mantiene normalmente juntas cuando está de pie. Sólo cruza los brazos en situaciones en las que es visible la relajación del protocolo. Siempre mira a los ojos del interlocutor o a la cámara cuando se le entrevista. Se mantiene continuamente en una postura erguida con naturalidad.

Le pongo un pero: Utiliza la coletilla estándar del Partido Popular mire usted con excesiva frecuencia para comenzar sus frases, y en ocasiones hace uso del sarcasmo y la hilaridad de forma demasiado hiriente.

Del mismo modo, en algunas entrevistas comprometidas su mirada se torna torva y huidiza, lo que delata su nerviosismo o la falta de verdad en lo que dice. Su apariencia general es de seguridad y aplomo.

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO:

Quizá su poca práctica todavía justifique su pésima oratoria. Habla entrecortadamente, da la impresión de verbalizar frases aprendidas, de no controlar la materia. No sabe improvisar, es visible su falta de seguridad y su nerviosismo.

No controla la voz, y sus exposiciones resultan de una entonación monótona, seguramente porque hace énfasis en prácticamente todas las palabras. Abusa de determinadas palabras (de todos es conocido ya lo de diálogo, diálogo y diálogo) y esto creo que es una mina para los humoristas imitadores, que en su caso tiene un sutil pero peligroso cariz de mofa en su peor sentido.

Su expresión bonachona le resta prestancia en ocasiones, y debería corregir su postura levemente encorvada. Su lenguaje no verbal todavía deja mucho que desear. El movimiento de sus manos es monótono y repetitivo, y de pie no sabe dónde ponerlas, apretando muchas veces los puños de forma excesiva.

Opino que debería aprovechar su expresión de buena persona para hacerse más cercano y rentabilizar las posibilidades que esto le puede brindar; esta expresión se une a la apariencia de hombre tranquilo y si consiguiera armonizar ambas con equilibrio comenzaría a tener ese preciado carisma al que tantos políticos aspiran.

LUIS DÍAZ ALPERI:

El Alcalde de Alicante tiene una gran cualidad: siempre parece que sabe de lo que está hablando, aunque no sea así.

Es cordial en el trato, afectuoso en sus saludos; resulta cercano y entrañable, y lo transmite en sus discursos. Adopta una postura natural, esporádicamente hace movimientos con las manos; utiliza más los movimientos de cabeza para resaltar o hacer énfasis. Sabe bromear con sutileza, domina el arte de mantener el interés.

Domina igualmente el arte de discursear sin papeles; normalmente nunca los lleva, y ordena perfectamente las ideas que expresa. Desarrolla el contenido de la exposición con claridad, pero al mismo tiempo de una forma agradablemente coloquial, aunque su vocalización no es perfecta, debido más a su acento que a la incorrección. No se pone nervioso, transmite aplomo y seguridad.

En las entrevistas en directo comete un error: pierde la mirada con frecuencia al infinito, aunque lo contrarresta con su expresión verbal fluida; habla para el ciudadano, no para el periodista.

Su aspecto físico es el de un auténtico dandy, a pesar de las dificultades que su volumen tiene para aparentar armonía. Cuida su vestuario, que es siempre impecable.

¿A que tiene jugo, visto a casi 8 años después?


miércoles, 3 de noviembre de 2010

LOS POLÍTICOS Y LAS CUALIDADES PARA SERLO.

A mí los protocolos no me van. ¡La de veces que he oído esta frase! Y puedo afirmar y afirmo –emulando al querido Duque de Suárez en su etapa de Presidente- que siempre procede de personas que tienen una idea equivocada de qué es protocolo. Y sinceramente, me molesta. 

El protocolo es la manera de ordenar los actos de la vida para que resulten más eficaces y agradables, y en consenso con el entorno. Punto. Nada más. Y ahí entra la rutina diaria de aseo cuando nos levantamos, nada más eficaz y agradable hecho con el debido orden; pasando por el dígame cuando descolgamos el teléfono o la elaboración de un proyecto urbanístico, y llegando hasta la organización de un congreso internacional. Los actos separados van in crescendo hasta conjugarse de manera armoniosa y hacernos alcanzar el fin que pretendíamos con el equilibrio debido y el resultado esperado.

Si eso lo trasladamos al comportamiento personal, añadimos conceptos menos técnicos pero sí mucho más humanos:  

La urbanidad, que es el conjunto de reglas escritas o no escritas de las que se dota la sociedad para regular las relaciones entre sus individuos.

La cortesía, que es la demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene una persona a otra.

Urbanidad y cortesía, pilares en el trato con los demás que se podrían enmarcar  a su vez en dos consideraciones esenciales como son las cualidades personales que uno tiene y las formas con las que nos comunicamos con los demás.

¿Cuáles son esas cualidades y esas formas que ayudan al trato social?: 

Integridad, que denota la rectitud e intachabilidad en el comportamiento.
Generosidad, es la oposición al egoísmo y es el fruto de la bondad.
Honestidad, que implica la decencia, la justicia y la honradez.
Templanza, necesaria para saber controlarse y expresarse de forma adecuada, elegante y educada en situaciones tensas.
Humildad, que proporciona de forma vigilante el reconocimiento de las propias limitaciones y debilidades y la capacidad de reconocer los valores que poseen los demás.
Prudencia, evitando gestos o comentarios que puedan  molestar o resultar inoportunos.
Serenidad, permite acertar prudentemente en nuestro comportamiento.
Saber escuchar, importante para poder mantener una conversación.
Comprensión, facilita pasar por alto de manera elegante equivocaciones ajenas, sin darles demasiada trascendencia.
Discreción, cualidad que no tiene precio. Consiste en no revelar, a quien no se debe, asuntos que se conocen por la profesión o situación en la que uno se pueda encontrar, y es el pilar fundamental de la amistad.
Optimismo, actitud que en determinadas situaciones, hacen fácil y agradable el trato social.
Amabilidad, logra que las personas que tiene alrededor, se encuentren a gusto, encontrando las palabras oportunas.
Empatía, sentimiento o emoción que nos permite identificarnos mental y afectivamente con el otro.

Poniendo en práctica esas cualidades y esas formas, conseguiremos algo muy poco habitual: el destacarnos de forma que se nos tenga en cuenta, se nos respete y se desee nuestra presencia.

En resumen, el que seamos capaces de actuar con soltura en cada ocasión, el atender dignamente a las personas y estar a la altura de las circunstancias en los distintos tipos de relaciones, es algo que no se improvisa, que no se adquiere de la noche a la mañana, sino que se posee en esencia y se va desarrollando y perfeccionando a través de la vida.

La pregunta es ¿tienen nuestros políticos esas cualidades?. En los últimos meses hemos ido conociendo actitudes, comportamientos, conversaciones… en las que se evidencia el talante y el estilo de personalidades públicas, sean políticos o no. Y en el propio Facebook, convertido en un instrumento de cercanía con el ciudadano, estamos viendo el talante con el que algunos politiquillos tratan a los ciudadanos que les interpelan, así como la elegancia y disponibilidad permanente de otros.

Los políticos adaptan con frecuencia su comportamiento a la necesidad concreta en la que se encuentran. Eso en principio es bueno. Significa adaptabilidad, mano izquierda, y en muchas ocasiones, priorizar el bien general en lugar del particular. Y para eso, muchas veces han de bregar con verracos o impresentables sin que éstos perciban hostilidad. 

Es necesaria mucha inteligencia y templanza para permanecer impoluto en el mundo de la política. Y desgraciadamente, muchos de nuestros políticos no poseen ni una cosa ni la otra. Éstas se demuestran en el día a día y se consolidan a lo largo de una trayectoria personal y de trabajo.

Es mirando a largo plazo cuando sabemos si un político es lo que dijo ser. Y se puede grabar a fuego su honestidad cuando después de abandonar su cargo, se transforman en amigos aquellos ciudadanos a los que sirvió en su etapa pública. ¿Cuántos políticos son recordados con afecto y respeto por los ciudadanos después de esa etapa?

He conocido no muchos, pero sí los suficientes políticos para poder aseverar que de los que ahora tenemos, tal vez el 10% pasen a la categoría de “fue un buen…” El otro 80%, la única cualidad de la que pueden presumir es la de haber sido un aprovechado, que según la RAE aplicado a una persona significa que saca beneficio de las circunstancias que se le presentan favorables, normalmente sin escrúpulos y en provecho propio.

Como explica brillantemente Clara Gil, "lo único que distingue a un político de aspirante a electo es el jefe que tienes. A partir de ser elegido, tus jefes son todos los ciudadanos que te han elevado a tu acta de edil, a ellos les debes tu trabajo y tu trabajo es el de servirles a ellos. Compórtate, por lo tanto, con cada ciudadano con la humildad con la que se trata a un superior. Si tienes la responsabilidad de gestionar un área piensa que cada céntimo que gastas es el dinero de cada uno de los ciudadanos. Ten tu despacho abierto siempre, pues el Ayuntamiento es la casa del Pueblo y tú eres su representante, el nexo de unión entre la ciudadanía y el Estado.

Ya no te representas a ti mismo, estás representando a un Consistorio que trabaja bajo las directrices de un partido al servicio de los ciudadanos, con lo cual, no actúes por libre, sigue la estrategia elaborada por el equipo de gobierno y representa con orgullo los principios que te han llevado a aceptar el cargo.  Y ¡suerte!, a partir de ahora, debes tener templanza pues todos tus movimientos serán analizados, y como tu cargo no es de por vida, sigues siendo un candidato”.

Así que volviendo al principio, ¿qué políticos conocen de verdad qué es el protocolo?  ¿Han sido capaces de ordenar los actos de su vida para que resulten más eficaces y agradables, en consenso con el entorno? 

En Alicante los hay, yo conozco al menos a tres.

martes, 26 de enero de 2010

PROTOCOLO BÁSICO PARA CARGOS DE CONFIANZA.

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Los cargos de confianza son una parte importantísima de la imagen de su superior. Las dependencias ocupadas por este tipo de personal, así como el tipo de relaciones que llevan a cabo, se constituyen como la primera imagen que el ciudadano percibe del político o del servicio al  que se dirige.

Las personas que trabajan en estos ámbitos contribuyen notablemente a la buena imagen de su superior jerárquico, sea político, y por ende de la propia institución.

Un correcto asesoramiento en su participación institucional, la resolución de los conflictos, una adecuada atención tanto personal como telefónica al ciudadano, una fluida comunicación, un manejo profesional de los conocimientos necesarios para el puesto, y una óptima imagen personal e institucional, son por sí mismas capaces de resolver favorablemente cualquier conflicto o demanda, contribuyendo a la predisposición positiva del ciudadano.


Contenidos: 

El área de Secretaría Particular, La Atención al Ciudadano, El Protocolo Institucional, Tratamientos de Autoridades, Presidencias y Precedencias, Técnicas Básicas de los Actos Habituales, ....

lunes, 26 de enero de 2009

FORMACIÓN COMPLEMENTARIA PARA EMPLEADOS PÚBLICOS

En los últimos años, los empleados públicos han podido tener acceso a multitud de cursos que actualizan y complementan su formación profesional. Sin embargo, muchos de ellos desconocen el “ámbito institucional” en el que se encuentran.

La formación en protocolo oficial proporciona al empleado público diversas armas que le capacitan para manejarse con mayor fluidez en el contexto institucional.

El conocimiento de la legislación sobre precedencias, tratamientos oficiales, los símbolos institucionales, etc., al tiempo de facilitar el desarrollo de su trabajo cotidiano, le sitúan en la globalidad del ente al que pertenece, permitiéndole sentirse identificado con las situaciones, desarrollos y estilos propios de su institución pública, complementando su instrucción sobre la legislación administrativa adquirida en razón de su puesto.

Por otro lado, los conocimientos en protocolo social dotan a las personas de las habilidades y recursos necesarios para resolver las situaciones cotidianas tanto en el ámbito personal como el laboral, favoreciendo su desenvolvimiento eficaz, obteniendo mayor seguridad en la forma de actuar, desarrollar una comunicación fluida, optimizar su imagen personal y profesional, contribuyendo con todo ello a mejorar consecuentemente la imagen de la institución a la que pertenecen y la por ende las relaciones con el ciudadano.

Las cuestiones que proponemos en este curso, concretadas en los profesionales que trabajan al frente de las instituciones públicas, vienen a complementar de manera cualitativa su formación integral, ofreciendo además una innovadora forma de mejorar las relaciones sociales en el ámbito laboral y personal.

Contenidos: Primera parte, Protocolo Oficial.
Segunda parte, Protocolo Social.