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miércoles, 4 de mayo de 2011

LA PEREGRINA, EN LA ACTUALIDAD.

Los trazos principales de la Peregrina permanecen inalterables en la actualidad. Haciendo un repaso sucinto a la celebración tal y como se celebra hoy, vemos que la que mueve mayor número de afluencia de muchedumbre es la que transcurre el segundo jueves siguiente al Domingo de Resurrección, conocida como la Romería a la Santa Faz.

Previamente a su celebración, sigue acordándose por el Pleno de la Corporación la celebración y su fecha (Punto I-3), y dándose comunicación de ello a las autoridades eclesiásticas, remitiéndose invitación a las mismas así como al resto de autoridades civiles y militares de la ciudad, personalidades y autoridades provinciales y autonómicas.


Diario Información del 4 de mayo de 2011
La Peregrina es organizada con mucha antelación por el Ayuntamiento y el Cabildo de la Santa Faz. Se establece oficialmente un dispositivo especial de seguridad en el que participan efectivos de la Policía Local, Policía Autonómica, Bomberos, SAMU, Cruz Roja, y Protección Civil, que este año se elevan a 396. El itinerario corresponde a la carretera Nacional 332-340 que se cierra a la circulación rodada en dos de sus carriles -el de ida desde la ciudad-, reservándose los otros dos para el tráfico restringido de autobuses, taxis, y vehículos autorizados. La agrupación de Voluntarios de Protección Civil de San Juan cuenta, además de sus propios efectivos, con la colaboración de las agrupaciones de otras poblaciones. Cruz Roja movilizará ambulancias que se ubicarán en las inmediaciones de la carretera de Valencia.
El día previsto, desde las siete de la mañana se comienzan a realizar los actos religiosos que tienen lugar en la hoy Concatedral de San Nicolás. Los Puericantores entonan el canto de las Letanías de Los Santos, y sobre las ocho de la mañana parte la comitiva oficial desde la Puerta Negra de la hoy Concatedral de San Nicolás. Por ella aparece la Comitiva Sacra, con el Canónigo Postaentardarte que lleva una réplica de la imagen de la Reliquia. Va acompañada de dos diáconos y numerosos sacerdotes representantes de las comunidades religiosas de la ciudad, agrupaciones de devotos católicos, grupos de foguerers, colectivos varios de importancia en la ciudad, autoridades civiles y militares, así como numerosos fieles, que llegan a superar las 300.000 personas en su llegada al Caserío.


En la Plaza de San Nicolás, la Concejalía de Atención Urbana del Ayuntamiento es la encargada de suministrar las 15.690 cañas de 1,80 cm. de altura y las 3.385 de 1,60 cms., que haciendo un total de 19.075 cañas se repartirán a los peregrinos que parten desde la Concatedral, muchos de ellos portando ya las cestas con la comida que disfrutarán en los campos que rodean el Caserío, en el que no faltan las habas tiernas, el conejo con tomate, la tortilla de patatas, y cómo no, la típica mona pascuera.

lunes, 2 de mayo de 2011

CRÍTICA Y CONCLUSIÓN SOBRE EL PROTOCOLO DE LA PEREGRINA DESDE SUS COMIENZOS.


  1. Queda sobradamente demostrado el poder de decisión del Ayuntamiento sobre los actos derivados de la Santa Faz. No sólo fue capaz de mantener durante 89 años la festividad en fecha contraria a la Iglesia, sino que convoca la celebración de procesiones, fecha para las rogativas, mantiene su puesto presidencial en las celebraciones, ocupándose de la organización, financiación, invitaciones según su criterio, y es la única que mantiene siempre un puesto fijo en los actos, junto a la Cofradía de San Jaime y los Caballeros de la Junta de Inhibición del Vino.
  2. Hemos visto cómo el protocolo se adapta cuando es necesario complacer a todas las partes. Esto queda visible en la procesión general en las Rogativas, cuando los diputados electos, cambiaban su posición situándose entre los curas y el Santo Cristo de los Cazorla delante de la Cruz de Santa María, y detrás de las Comunidades. Es el mismo caso de los pescadores de la Cofradía de San Jaime, cuando merman en número para compensar la presencia de otras autoridades, o cuando es preciso “invitar” a más personas para equilibrar los puestos en los bancos del Monasterio.
  3. También hemos podido ver como la preparación de los actos requiere de un cambio en la infraestructura de los mismos cuando es preciso acomodar a todos los participantes, como es el caso de la necesidad de construir más bancos para la iglesia del Monasterio.
  4. La fiesta se somete continuamente a las necesidades internas/económicas del Ayuntamiento, variando en esplendor y frecuencia, y podríamos decir que la Peregrina es una demostración de cómo quien paga manda, ya que tratándose en origen de un hecho religioso, protagonizado por un cura y sus fieles, su celebración pasó a depender exclusivamente del patrocinador del evento.
  5. Por otra parte, se constata que la necesidad de establecer un protocolo en los actos, lleva siempre parejos conflictos de diversa índole, y queda demostrado igualmente cómo el protocolo es el encargado de mediar y solucionar dichos conflictos a través de la negociación y la disuasión, aunque no siempre los resultados obtenidos sean los más acordes con la supuesta “legalidad”, utilizando ésta en los casos en que la negociación falla.
  6. Ineludible es la cuestión de las contraprestaciones. Queda patente la necesidad de compensar de algún modo a aquellos que pueden dar relevancia al acto con su presencia, y que se mantiene invariable en la actualidad. Si en aquél entonces se era mucho más pragmático y práctico, con el abono de cantidades económicas, la sutileza en el trato, la elegancia, y por qué no, la mejora de la calidad de vida y de la posición económica de la generalidad, ha ido modificando aquella costumbre cambiándola por obsequios en especie, que si bien ya no tienen la intención de sufragar los gastos originados por la presencia de cada cual, sí mantienen la filosofía original: asegurar la presencia, compensar el supuesto esfuerzo, y sembrar buena predisposición para el futuro. Lo que sí suele ir aparejado es la importancia del acto y la relevancia pública de la persona, con el obsequio con que se le agasaja.
  7. Si la costumbre hace Ley, y ésta es aceptada por la mayoría, se demuestra del mismo modo que los colectivos no siempre hacen gala de las cualidades que supuestamente le son atribuidas por su propia naturaleza, y que afortunadamente siempre una de las partes en conflicto cede en favor de la brillantez del acto.
  8. A la vista de una sociedad en la que las clases estaban bien diferenciadas con una jerarquía definida, es muy interesante observar como se difuminan los límites entre el ceremonial ya establecido, y la elaboración prácticamente espontánea de un nuevo protocolo, a través de cual cada participante va situándose respecto de aquel, hasta el punto de no poder ver claramente qué fue primero, si la costumbre y la necesidad, o la toma de decisiones que establecieran una legalidad a acatar por todos.

En definitiva, el ceremonial deja paso al protocolo, con el que los nuevos elementos se van sumando conforme se producen las circunstancias que los provocaron, y un nuevo orden se va sucediendo al tiempo que se integran casi de forma espontánea.

Podríamos decir que el ceremonial nace, y se convierte en adulto cuando se transforma en protocolo y es capaz de, teniendo en cuenta las necesidades de todas las partes, ordenarlas de manera que cada una de ellas aparezca en su máximo esplendor.



domingo, 1 de mayo de 2011

LA SANTA FAZ. CELEBRACIONES PARALELAS Y ESTABLECIMIENTO DE SUS RESPECTIVOS PROTOCOLOS.

Dentro del culto religioso a la Santa Faz, destacan dos actos religiosos y uno lúdico. Todos remontan sus inicios a finales del siglo XV y principios de XVI, y tienen distinta intencionalidad y han sufrido una divergente evolución a lo largo de los años.

Los actos son de dos tipos. Religiosos, que incluyen La Peregrina y las Rogativas, y los lúdicos, donde se enmarca la Feria de la Santa Faz.


La Peregrina o romería anual tenía como objeto conmemorar los hechos milagrosos atribuidos por la tradición desde 1489 al lienzo Verónico. Si bien no existe documentación sobre los primeros siglos, es lógico suponer que una sociedad de elevada religiosidad para unos, y de fácil fervor para otros, acogería los supuestos milagros como ciertos, atrayendo en gran número (teniendo en cuenta el censo de la época) a las gentes del contorno. Así pues durante los primeros años no es descabellado pensar que las celebraciones en honor de la Santa Faz se desarrollarían con un sencillo y natural protocolo por otra parte bien delimitado, dado las concretas atribuciones de los participantes, debido a una sociedad compuesta de grupos claramente diferenciados.

La llegada de las Clarisas, el establecimiento de un Patronato, la construcción del Monasterio, la instauración del primitivo rezo autorizado por Clemente VII con las consecuentes indulgencias a ganar en la peregrinación, las donaciones de los fieles adinerados, etc.etc., llevarían en poco tiempo a la imperiosa necesidad de ordenar la participación de todas las partes, establecer recorridos, prever las necesidades de los peregrinos, atender a las comitivas oficiales, preparar los agasajos, presupuestar los gastos...

La primera Peregrina documentada data de 1592, aunque se refiere exclusivamente al libramiento de dinero para cubrir los gastos correspondientes.

A partir de 1602 se pueden encontrar documentos que dejan entrever el tipo de organización de la Peregrina, y que he detallado en el apartado anterior.

Hasta 1650 en la comida oficial de la Peregrina, financiada por el Cabildo, tomaban parte las autoridades civiles, las representaciones de San Nicolás, Santa María y dos clérigos de cada Orden religiosa establecida en Alicante. Seguramente por el alto costo de la comida, teniendo en cuenta además la precariedad de las arcas municipales, se acordaría en esta fecha entregar a cambio de esa comida, dos libras a cada convento religioso asistente y 99 reales a repartir entre las 28 personas que acudían de las dos parroquias, como subvención para la sufragación de sus propios gastos. Sin embargo, el Cabildo de San Nicolás seguiría comiendo invitado por el Ayuntamiento, a pesar de seguir recibiendo su subvención. Las cantidades entregadas se irían incrementando en años sucesivos.

En 1661 aparece una primera reglamentación protocolaria provocada por los roces entre los miembros del Ayuntamiento, dado el auge de la fiesta y la gran importancia con que seguía acrecentándose:

“... el Governador se ha de sentar al cap del banch del Evangeli, el jurat en Cap de cavallers, al cap del banch de la Epístola, el jurat en Cap de ciutadans, al cap del Gobernador, el batle enseguida del jurat en Cap de Cavallers (per que no se senten ni vaien dos jurats junts), el Justicia en seguida del jurat en Cap de ciutadans, el jurat segon de cavallers en seguida del batle... y en las procesions se observe lo mateix”.

Así pues, la colocación en la Iglesia era:







sábado, 30 de abril de 2011

FUNDAMENTOS HISTÓRICOS DEL PROTOCOLO DE LA PEREGRINA.

El primer conflicto surgió por la reclamaciones de los vecinos de San Juan y Muchamiel, que defendían su derecho a custodiar en su territorio el venerado lienzo. Para conseguirlo, no les quedó más remedio que proceder a la construcción de una Iglesia con Monasterio anejo, en el que custodiar la reliquia. Para su financiación se contó con numerosas aportaciones de los nobles del lugar y de donaciones populares, que consiguieron levantar el templo en menos de un año (tiempo bastante inverosímil, teniendo en cuenta la lentitud de la Iglesia para la concesión de los permisos, la precariedad de la mano de obra y la falta de infraestructuras).

Por su parte, el Municipio alicantino solicitó el permiso papal preceptivo para la edificación del nuevo Monasterio, que le fue concedida por Roma en 6 de agosto de 1490 a través de la bula fundacional y la obtención de las indulgencias a sus visitantes.


Fachada del Monasterio en la década de 1940
El Cabildo financiaba las actividades de extracción de la piedra necesaria de la Sierra de San Julián. Así, el nuevo templo quedó finalizado con sus 54 metros de longitud por 10 de latitud, y junto a él, se levantó un amplio claustro y habitaciones para los servidores y la comunidad religiosa que habría de ocuparse de su conservación y custodia: la Orden de San Jerónimo (custodios de los monasterios de Yuste, Escorial, San Miguel de los Reyes...).

El 17 de marzo de 1490, coincidiendo con el otorgamiento por Fernando el Católico del título de Ciudad a Alicante y del primer aniversario del milagro de la lágrima, fue trasladada la reliquia al nuevo Monasterio desde la Iglesia de Los Ángeles. Ésta fue la primera celebración oficial de la Peregrina, presidida por el Justicia y Jurados de la Ciudad, y celebrada casi ininterrumpidamente durante los siguientes 513 años.

Nótese la incoherencia de las fechas. Si no podía construirse Monasterio, Iglesia o Convento alguno sin la previa autorización papal, ¿cómo es que en marzo de ese mismo año ya se trasladaba la Reliquia a un lugar teóricamente no construido? Del estudio de documentos encontrados en el Archivo Municipal, Enrique Cutillas Bernal (El Monasterio de la Santa Faz, Religiosidad Popular y Vida Cotidiana), deduce que se efectuó una primera construcción muy modesta, que precisó de continuas ampliaciones y reparaciones durante los siglos XV y XVI.

En 1494, la Iglesia Diocesana, en el Sínodo de Orihuela, declaró el 17 de marzo fiesta de Precepto para la ciudad de Alicante y los pueblos de San Juan y Muchamiel, así como de las pedanías de San Vicente y El Campello, incluidas en la feriación comarcal.

Santa Clara
La Orden de San Jerónimo, debido más a sus problemas internos y de rivalidades con otras Órdenes religiosas españolas, muy comunes entre ellas en aquella época, abandona la Fundación, haciendo entrega del Monasterio al cabildo de Alicante, quien lo confía a otros sacerdotes designando para su salvaguarda y administración a dos caballeros, invistiéndolos con la dignidad de clavario y mayordomo, hasta que tras trabajosas gestiones consigue que siete religiosas procedentes del Convento de Santa Clara de Gandía se hagan cargo del mismo, Orden que permanece en el Monasterio en la actualidad.

A raíz de esto, tanto el Cabildo de la Colegiata de San Nicolás, como el Consejo Municipal, acuerdan la constitución de un Patronato que vele por los intereses del Monasterio, otorgando a las Clarisas la potestad de custodia y mantenimiento tanto del Convento como del propio Monasterio, pero guardando para sí la administración económica y las decisiones que atañen a la Santa Reliquia, especialmente en lo referido a la potestad de las rogativas, traslados y celebración de la Peregrina. Esto provocaría posteriormente diversos desencuentros entre las clarisas y el concejo municipal, ya que la administración económica incluía la negociación y rentabilidad de las donaciones, limosnas y dotes de las monjas, que no siempre se produjo de forma recta.



ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA LLEGADA DEL LIENZO DE LA FAZ DIVINA, A ALICANTE.

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Verónica limpió de sangre, sudor y polvo del camino el rostro de Jesús, con un lienzo doblado en tres pliegues. Cuando tras acompañar a Jesús hasta el monte de La Calavera para su crucifixión, regresó a su casa, observó que en cada uno de los tres pliegues del lienzo había quedado impreso el Rostro de Jesús[1].

Tras la Resurrección de Jesús, los Apóstoles y sus seguidores guardaron ocultas todas las reliquias (manto, corona de espinas, lanza, cáliz, cruz, etc.). Pero en el año 637 Palestina fue invadida por los mahometanos, y el lienzo fue trasladado a Chipre, donde permaneció 7 años. Bajo la amenaza de invasión de la isla por el Caudillo musulmán Otham, el lienzo fue llevado a la Basílica de Santa Sofía en Constantinopla, donde fue venerada hasta el año 1453. Fue en este año cuando Constantinopla fue asaltada por los turcos, motivo por el que el Cardenal legado de la Santa Sede lo trasladó a Roma, entregándolo al Papa Sixto IV, quien lo colocó en su oratorio privado.

Por aquél entonces el lienzo había sido dividido en cada uno de sus tres pliegues, seguramente con la intención de protegerlo mejor de un ocasional expolio. Una de estas partes fue enviada por el Papa Sixto IV a Venecia en 1483, ciudad que sufría una gran epidemia de cólera, motivado por la petición de los fieles que confiaban en que venerando el Divino Rostro, éste les libraría de la enfermedad[2]. Finalizada la epidemia, y tras numerosas presiones del Santo Padre, el Cardenal de Venecia viaja a Roma para devolverla al Papa, cosa que no puede hacer ya que aquél muere en 1484, decidiendo el Cardenal guardarla él mismo en lugar de entregarlo a su sucesor, Urbano VII, movido no se sabe por qué intereses.



viernes, 29 de abril de 2011

NOVENA A LA SANTA FAZ Y OTRAS ORACIONES.

Por la señal...



Acto de contrición.


Oración preparatoria para todos los días:


Te adoro, oh Jesús mío, hijo de Dios vivo y de María Virgen, que por mi amor diste la vida en el ara de la cruz. A ti me consagro con todo mi corazón, suplicando humildemente que te dignes imprimir en mi alma la imagen de tu Rostro adorable.



¡Oh Padre Eterno! Mira la Faz de tu Cristo y por sus méritos infinitos concédeme un ardiente deseo de reparar las injurias hechas a tu Divina Majestad y la gracia que deseo obtener en esta novena. Así sea.

Jaculatoria: ¡Muéstranos, Señor, tu Faz y seremos salvos!


Oración final para todos los días:


Oh Dios omnipotente y misericordioso, concede, te pedimos, que cuantos veneramos la Faz de tu Cristo, desfigurada en la Pasión a causa de nuestros pecados, merezcamos contemplarla eternamente en el resplandor de la gloria celestial. Amén.

DÍA PRIMERO.


Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.


¡Oh amorosísimo Jesús! No sólo tu palabra, sino también la expresión de tu Faz abrasada en amor nos revelaron, en el Cenáculo, la vehemencia con que habías ansiado la hora de quedarte con nosotros en la Eucaristía. Enciende en mi corazón vivos anhelos de visitarte y recibirte frecuentemente con la pureza de los ángeles.

Hacer la petición y rezar un padrenuestro en honor de la Santa Faz. Terminar con la oración final para todos los días.


DÍA SEGUNDO.


Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.


¡Oh víctima divina, mi buen Jesús! Tu Faz venerable pegada al suelo de Getsemaní y bañada en copioso sudor de sangre, me descubre la grandeza de tus dolores y la gravedad de mis pecados. Dame a mi y a todos los pecadores un sincero arrepentimiento con firmísimo propósito de nunca más pecar.

Hacer la petición y rezar un padrenuestro en honor de la Santa Faz. Terminar con la oración final para todos los días.




DÍA TERCERO.


Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.


¡Oh amabilísimo Jesús! Tu augusta y serena Faz quedó sombreada con inmensa tristeza al recibir en tu frente el beso del traidor Judas. Hazme, te suplico, participante de tu íntima aflicción por tantos sacrilegios como cometen los que se acercan a recibirte en pecado mortal.

Hacer la petición y rezar un padrenuestro en honor de la Santa Faz. Terminar con la oración final para todos los días.



DÍA CUARTO.


Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.


¡Oh mansísimo Jesús! Tu Faz de infinita bondad es objeto del más vil insulto inferido por la cruel mano de un criado en casa de Anás. Te hieren, Salvador mío, porque aborrecen tus palabras de justicia y de caridad sin límites. No permitas que jamás tome yo venganza de mis enemigos, antes bien les perdone siempre de todo corazón.

Hacer la petición y rezar un padrenuestro en honor de la Santa Faz. Terminar con la oración final para todos los días.

DÍA QUINTO.


Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.


¡Oh pacientísimo Jesús! En la noche oscura de tu Pasión, tu Faz sacrosanta pareció semejante a la de un leproso. Desprecios, salivazos, bofetadas e injurias sin número afearon tu hermosísimo Rostro. Perdona, Señor, a tu pueblo ingrato que todavía afrenta con su irreligiosidad y blasfemias tu santísimo Nombre.

Hacer la petición y rezar un padrenuestro en honor de la Santa Faz. Terminar con la oración final para todos los días.



DÍA SEXTO.


Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.


¡Oh soberano rey Jesús! La majestuosa dignidad de tu Faz vilipendiada y coronada de espinas proclamó solemnemente tu realeza sobre las naciones, confirmada por la profética voz de Pilatos ante el pueblo judío al decirle: "He aquí vuestro Rey". Concédeme, oh Rey de la gloria, un ardoroso celo de propagar tu Reino aun a costa de mi propia sangre.

Hacer la petición y rezar un padrenuestro en honor de la Santa Faz. Terminar con la oración final para todos los días.


DÍA SÉPTIMO.


Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.


¡Oh generosísimo Jesús! Tu Faz de Dios-Hombre se iluminó súbitamente con los resplandores de un santo gozo al estrechar entre tus brazos la suspirada cruz. Dame aliento para tomar resueltamente mi Cruz y seguirte con ánimo constante y generoso hasta el fin de mi vida.

Hacer la petición y rezar un padrenuestro en honor de la Santa Faz. Terminar con la oración final para todos los días.


DÍA OCTAVO.


Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.


¡Oh tiernísimo Jesús! ¡Cuál debió de ser la bondad de tu Faz cuando la Verónica con blanco sudario la limpiaba! ¡Con qué amorosa gratitud la miraste, y cuál no sería su asombro al hallar impreso en su lienzo tu santísimo Rostro! Haz que contemple, Redentor mío, tu pasión con tanto amor y ternura que los rasgos purísimos de tu Faz queden grabados en mi corazón.

Hacer la petición y rezar un padrenuestro en honor de la Santa Faz. Terminar con la oración final para todos los días.



DÍA NOVENO.


Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.


¡Santísimo Jesús! Tu Faz de reparador divino, cubierta con las sombras de la muerte, aplacó la Justicia del Padre, y tus últimas palabras fueron prenda segura de eterna felicidad. Sean, oh Salvador mío, mi vida y mi muerte, una continua reparación, unida a la tuya y a la de tu Madre Santísima, a quien yo también invocaré siempre, con el dulcísimo nombre de Madre.

Hacer la petición y rezar un padrenuestro en honor de la Santa Faz. Terminar con la oración final para todos los días.

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN.


¡Oh Faz amabilísima de Jesús!; Aquí vengo, atraído por tu dulce mirada, que como divino imán, arrebata mi corazón aunque pobre y pecador!



¡Oh Jesús!, quisiera enjugar tu adorable Faz y consolarte de las injurias y olvido de los pecadores.



¡Oh Rostro hermosísimo!, las lágrimas que brotan de tus ojos me parecen diamantes, que quiero recoger para comprar con ellos las almas de mis hermanos.


¡Oh amado Jesús!, si yo tuviera el amor de todos los corazones, todo sería para Ti.



Envía, Señor, almas, sobre todo almas de apóstoles y de mártires para abrasar en tu amor a la multitud de los desgraciados pecadores.



¡Oh adorable Jesús!, mientras aguardo el día eterno en que contemplaré tu gloria infinita, mi único deseo es venerar tu Faz santísima, a la cual consagro desde ahora para siempre mi alma con sus potencias y mi cuerpo con sus sentidos.



¡Oh mi Jesús!, haz que tu Rostro lastimado sea aquí abajo mi encanto y mi cielo."



A Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz:

“¡Jesús! Tu imagen inefable es el astro que guía mis pasos. Tú lo sabes bien. Tu dulce rostro es aquí en la tierra mi paraíso. Mi amor descubre los encantos de tus ojos embellecidos por el llanto. Cuando contemplo tus dolores sonrío a través de mis lágrimas. Deseo vivir ignorada y solitaria para consolar tu belleza; esa belleza que se oculta en tu Faz bajo el misterio del dolor y que tan fuertemente me atrae a Ti. Tu faz es mi sola patria; ella es mi reino de amor, mi prado risueño, mi dulce sol de cada día. Ella es el lirio del valle, cuyo perfume misterioso consuela mi afligida alma y le hace gustar la paz de los cielos. Ella es mi reposo, mi dulzura y mi melodiosa lira. Tu rostro, dulce Salvador, es el divino ramillete de mirra que yo quiero guardar en mi corazón. Tu Faz es mi sola riqueza, no quiero nada fuera de ella. Jesús yo me asemejaré a Ti, y oculta entre los pliegues del velo de la Verónica, atravesaré la vida desapercibida de las criaturas. Deja en mi la divina impresión de tus besos, llenos de dulzura, y pronto llegaré a ser santa y atraeré a Ti todos los corazones. Cuando tus labios adorados impriman en mi el beso eterno, haz que me abrase de amor, y que este amor levante en el campo de la Iglesia una hermosa cosecha de almas santas”

Alabanzas a la Santa Faz:

Que Jesús sea bendito.
Bendita sea la Santa Faz de Jesús.
Bendita sea la Santa Faz
en la majestad y hermosura de sus rasgos celestiales.
Bendita sea la Santa Faz
en la Transfiguración del Tabor.
Bendita sea la Santa Faz
en el sudor de sangre de su agonía.
Bendita sea la Santa Faz
en las humillaciones de la Pasión.
Bendita sea la Santa Faz
en los dolores de la muerte.
Bendita sea la Santa Faz
en la gloria de la Resurrección.
Bendita sea la Santa Faz
en los esplendores de la luz eterna.





MONOGRAFÍA ALICANTINA: LA SANTA FAZ, CEREMONIAL, PROTOCOLO Y FERVOR POPULAR.

“... cuando lo conducían, agarraron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres llorando y lamentándose por él. Jesús se volvió y les dijo: Vecinas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque llegará un día en que se diga: ¡dichosas las estériles, los vientres que no parieron, los pechos que no criaron! ...”

En el Evangelio, es la única referencia que apunta la posibilidad de que alguna de aquellas mujeres, compadeciéndose de Jesús, enjugara su rostro para librarle del sudor y la sangre. A esta desconocida mujer se le dio el nombre de Berenice (Verónica), que significa portadora de la verdadera imagen.

Sin embargo, la historia ha sido confirmada documentalmente por diversas autoridades eclesiásticas a lo largo de estos dos mil años, lo que ha acabado por dar por acaecido lo que en su origen no fue más que un acto de compasión supuesto. Hay datos que parten del año 330 de nuestra era.

Digamos que el fervor popular ha conseguido superar con creces la autenticidad histórica, convirtiendo a ésta en un hecho relativo, cuestionable y dado a múltiples interpretaciones, frente a la fuerza de la creencia y religiosidad popular.

La eficacia natural de la fuerza de las creencias y la necesidad del ser humano de ser fiel a ellas, consigue una vez más crear un acto repetitivo a lo largo de siglos, como es la Romería a la Santa Faz, convirtiéndolo en una disciplina dotada de su propia identidad.
Este documento no pretende argumentar la veracidad histórica de este hecho ni de los que le sucedieron a lo largo de siglos, ni mucho menos especular con la autenticidad de la Reliquia de la Santa Faz.

La Santa Faz es una prueba de cómo, partiendo de un hecho dudoso, el ser humano construye todo un protocolo de actuación capaz de influir incluso en el comportamiento social, político y económico de toda una ciudad, adaptando un ceremonial a las necesidades concretas de aquel hecho. Es necesario hacer una breve síntesis de la relación entre Huerta y Santa Faz, puesto que su historia no se habría producido sin ella.