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lunes, 1 de junio de 2015

LOS SÍMBOLOS DE LA CIUDAD DE ALICANTE. EL ESCUDO.

Con motivo de uno de los últimos cursos que he enseñado de Relaciones Institucionales, incluye una sección sobre los símbolos de la ciudad de Alicante. Todo lo que podíamos enumerarlos: escudo, bandera, himno. Sin embargo, la historia de ellos es más generoso con otra.

El caso escudo es bastante peculiar. Conclusión anticipada: Alicante no tienen escudo oficial. Y no porque hemos de modo que pueda ser, debemos ser autenticado por el Consejo Técnico de Heráldica y Vexilología  de la Generalitat Valenciana, que no ha sido solicitada por el Ayuntamiento de Alicante.

Tal vez lo más interesante que el hecho en sí, son las razones que, en cierta medida, han impedido que se produjo la petición de la Mesa.

En cuanto a los antecedentes y el escudo histórico razón de ser de la ciudad de Alicante (No provincia), nos remontamos a 1244, en el que vemos que el tratado se establecen frontera Almizra entre Castilla y Aragón Alicante está incluido entre los territorios castellanos. Tres años más tarde, en 1247, la ciudad fue conquistada por Alfonso X construido de manera "Vila Nova" en lugar de "ciudad vieja" musulmán.

En 1296 Jaime II incorporado definitivamente la ciudad de Alicante en el Reino de Valencia y en 1459, el rey Juan II de Aragón aprueba las primeras ordenanzas para la elección de las oficinas municipales de la ciudad de Alicante, por Privilegio Real de fecha 23 de abril, que se ampliaron en 1502 por el rey Fernando.

En primer blasón de la ciudad de Alicante
En 1490, el rey Fernando II el Católico eleva Villa Alicante a la categoría de ciudad.

El escudo de Alicante tiene cartas del siglo XV, en principio ICAI (se puede ver todavía en el escudo de piedra de la emergencia), cuando se pensaba que la ciudad era antigua Ilice . Estas cartas fueron editadas en 1870 por el cronista Viravens, que examina el escudo y llega a la conclusión de que es necesario cambiar el orden y el significado de las siglas ICAI para aquellos de CIIA , aludiendo a su inclusión en el escudo es un grave error impresión. El error en cuestión era muy simple, como es habitual en estas cosas. La persona que hizo el primer lanzamiento de la pantalla no se consideraba que estaba haciendo lo negativo, y que tome cartas positivas sería leído al revés.
Escudo propuesto por el cronista Rafael Viravens,
incluyendo el vellocino de oro.
 
Pero lo más interesante es la cuestión de las propias cartas, ya que son las letras de la capa de Elche CIIA. CIIA significa Illice Colonia Iulia Augusta.

En 1594 la ciudad de Alicante recibe la Securities Ilustre, Egregia, noble, leal y siempre fiel, va a brillar en su escudo el vellocino de oro por el privilegio de Carlos V, en 1669 Alicante recibe el rey Carlos II su última Ordenanzas Provinciales para el Gobierno de la Ciudad, que posteriormente fueron adaptados por Excmo.Sr. Marqués de la Ensenada.

En 1833, con la nueva división territorial en provincias creadas por el Ministro de Desarrollo Económico Hon. Sr. Javier de Burgos, Alicante es nombrada capital de la provincia que lleva su nombre.

En 1881 Alicante recibe el título de Ciudad Heroica, otorgado por Alfonso XII, por su ilustre historia y su compromiso demostrado y firme a la Monarquía Constitucional.

Las cartas CIIA (Colonia Iulia Augusta Ilice) fueron reemplazados por Figueras Pacheco en los años 40, una vez más confirmado el origen de Lucentum, y poner los conocidos como Alla (Akra Leuka Lucentum Alicante).

Proteja Félix Ortiz.
Nada nuevo sucedió hasta la llegada del alcalde José Luis Lassaletta (1979-1991), quien, en 1990, con motivo de la celebración del Centenario de la Ciudad, encargado de llevar a cabo una consulta a la prestigiosa heraldista Félix Ortiz Castrillo, en el tema de las letras y su disposición en el escudo.

En respuesta a esto, este autor publica su estudio El escudo heráldico municipal de Alicante , donde el escudo está hecho con corona abierta, de acuerdo con las reglas del Consejo Técnico de Heráldica Valencia, sin letras alusivas al lema latino, por considerados como cronistas personales añadidos ciudad diferente cada temporada.

Se centra en el mar de colores azul y blanco, corrige el punto de partida del Toisón de Oro, normaliza la corona conocida como Real de Aragón y es incidente en el escudo con los palos de Aragón no debe ir dentro de un diamante, pero la forma de la pantalla interna.

Parece que el resultado del estudio técnico Felix Ortiz llevó a algunas diferencias de opinión, y el escudo que defiende heraldista, basada en la historia de la ciudad, no como en el ámbito municipal.

Proteja según Vicente Cadenas
Así pues, si un estudio conduce a diferencias en el sitio de unión sobre un tema delicado, por lo que vamos a complicar la vida? Por lo tanto, el consejo ha estado utilizando una representación heráldica de que mientras la corona está abierto, siendo la recogida de las letras "allí" (Akkra Leuke-Lucentum-Alicante), que corresponde a la descripción de Vicente Cadenas, cronista de armas y murió en 2006, y es utilizado por la ciudad de Alicante hoy, o al menos lo más parecido.

Cualquier otra consideración podría hacer sobre la situación actual de esta institución símbolo, que, en mi opinión, no va a mantener el debido respeto a la vista de su utilización inadecuada, debido principalmente a la falta de control por parte del consejo. La variedad de diseños, formas y colores que vemos, y la falta de regulación expresa, hacen que el escudo municipal es más un símbolo que un símbolo decorativo institucional.
Es sorprendente que no se ha llegado a un acuerdo sobre este asunto, por lo que no es necesario estar de acuerdo con la opinión (más o menos argumentó) de un reportero u otro. Un escudo no debe responder al gusto general estético o particular, sino a la historia de la ciudad fundada, y no puede ser tratada de forma aleatoria.

Mientras tanto, el sitio web de la Ciudad de Alicante, no hay una sección sobre los símbolos institucionales, ni sobre su historia y descripción, ni un manual de estilo de ellos, que regula el uso de alguna forma tanto por el público y privado, además de proporcionar los archivos descargables para asegurar su exactitud, calidad y consistencia en uso.


Shield utiliza actualmente
por la ciudad de Alicante.
Hay una sección en el sitio web, Alicante sobre usted , que supuestamente pueden acceder al historiador de la ciudad que puede responder, entiendo que con gran autoridad sobre este y otros individuos con respecto a la ciudad. Sin embargo, no consiga ninguna respuesta. El nombramiento del último cronista oficial de la ciudad de Alicante, José María Hernández Bonastre, se publicó el 25 de junio de 2004 en el Boletín Oficial de la Provincia, pero hoy en día y en la práctica, hay cronista de la ciudad Alicante en este momento, (excepto el título honorífico Enrique Cerdán Tato, que no ejerce como tal) pero tiene las técnicas de figuras que pueden informar sobre el asunto y proponer un escudo acordado por el actual Ayuntamiento y de acuerdo la historia de la ciudad.

Otras consultas en el Archivo Municipal, Departamento de Protocolo y la Secretaría General de la Cámara, no pueden señalar ninguna información sobre la existencia de un informe técnico, decreto de alcaldía o acuerdo de algún tipo en el escudo de la ciudad, del uso o de la regulación .

Parece recomendable cumplir con las regulaciones impuestas por la Generalitat Valenciana, la comunicación oportuna y solicitando su aprobación oficial, que no parece difícil en vista de la multitud de escudos aprobados entre 1984 (cuando el Gobierno se hizo cargo de estas responsabilidades) y 1994.

Aquí puedes leer la descripción y los símbolos heráldicos del escudo de Alicante.

miércoles, 4 de julio de 2012

LOS ESCOLTAS DE LAS CORPORACIONES LOCALES Y LA INDEPENDENCIA RELIGIOSA.

Maceros en el homenaje
a la Senyera valenciana
¿Pueden los maceros negarse a acompañar a la Corporación Municipal en actos confesionales aduciendo libertad religiosa?

Existe en el protocolo municipal la figura conocida como "macero". Son esos guardias que rodean a la Corporación Municipal en sus actos más solemnes e institucionales. Los maceros son funcionarios con el puesto de bedel o ayudante de asistencia interna y ceremonial, que son designados expresamente para esa función. Poseen su propio uniforme basado en antecedentes históricos y su intervención como tales está restringida a acontecimientos municipales muy concretos.

Los maceros o porteros de sala son también denominados documentalmente Reyes de Armas, y son personajes simbólicos que representan el poder y la autoridad. Sus primeros antecedentes hay que relacionarlos con las propias mazas de ceremonia que portan, originariamente armas de defensa que siempre constan entre los aparejos guerreros de los caballeros medievales, y que servían lógicamente para proteger a sus “señores”.

Después, una vez que se guerreaba menos, los maceros aparecían exclusivamente en las ceremonias solemnes de sus reyes como símbolo de la autoridad del soberano. Después, digo yo que como llevan uniformes molones y vistosos, con el tiempo, las instituciones que poseían autoridad – bien fuera por delegación real, como las audiencias, o por representación propia, como los ayuntamientos– quisieron hacer uso de ellos en sus solemnidades, como personajes alegóricos de su jurisdicción. Más adelante, se amplió la concesión de este privilegio a otras corporaciones y organismos como las universidades o las diputaciones, en cuyos actos oficiales suelen estar presentes, siempre alrededor (físicamente) de la autoridad más alta.
En la actualidad, los Ayuntamientos españoles que tienen Reglamento de Honores, reconocen la figura de los maceros, su uniformidad y regulan su presencia en función de la costumbre del lugar. Por tradición histórica, se asumen en sus Reglamentos que estarían presentes en todas aquellas ocasiones ordinarias y/o extraordinarias que así lo requiriesen, con motivo de la presencia en acto público de la Corporación Municipal en representación de la Ciudad, y siempre que lo determine el Pleno en el correspondiente Reglamento de Honores y Distinciones de la Ciudad.

Maceros escoltando a la Corporación de Las Palmas
en la procesión de Viernes Santo
En el Ayuntamiento de Alicante, el Reglamento de Honores existente (de 1997) no hace ninguna referencia a los maceros, pero sí se recoge su figura en la carta de servicios de Alcaldía, que los refiere exclusivamente para decir que es su responsabilidad (de la Secretaría de Alcaldía), el mantenimiento de los uniformes y las mazas, pero no hace referencia alguna a su funciones ni a cuándo deben intervenir.

En la actualidad, aunque no lo refleje el Reglamento, los maceros abren el desfile de la Corporación cuando lo hace en comitiva, lo que se ha dado en llamar Corporación bajo mazas. Igualmente, y como se hace en casi todas partes, lo hacen con motivo de la visita de una gran autoridad, acompañando a la comitiva en su recorrido y en algunas ceremonias como la constitución de la Corporación y toma de posesión del alcalde, plenos extraordinarios con ocasión de entregas de distinciones, etc. También en otros actos de gran solemnidad se colocan tras la presidencia.

Concretando, y estudiando el comportamiento de otras ciudades que sí tienen un Reglamento de Honores en condiciones y hablan explícitamente de los maceros (por ejemplo el Ayuntamiento de Granada, que recoge un protocolo expreso para su intervención en los actos en honor de la Virgen patrona), resumo:

Macero y Policía Local con uniforme de
gala en el Viernes Santo de Las Palmas
- El de macero es un cargo de honor que bajo la esencia inicial de “proteger” a la autoridad que le concedió tal distinción, sólo interviene cuando ésta se conforma en plenitud, bien sea para su constitución oficial o en actos en los que deba componerse como tal.

- La Corporación Municipal como institución se constituye siempre en representación de la ciudad, e interviene en actos solemnes en calidad de esta representación.

- Por ello, si la Corporación, como autoridad con representación legitimada de forma legal y oficial que le es otorgada por su constitución a través de las leyes y de su elección democrática, decide participar en pleno en un acto que bien por tradición o por costumbre en la ciudad de su jurisdicción, considera procedente estar, los maceros deben “custodiarla”.

- Los maceros no intervienen libremente en los actos, sino por designación expresa bien del Reglamento de Honores o bien por el Pleno, por lo que están a sus órdenes y no actúan a nivel personal sino en razón de su cargo.

- Los maceros representan una función oficial y ceremonial, de modo que su actuación no está en relación a su conciencia sino a la representatividad y competencia que se le otorga (y además cobran un plus por el desempeño del puesto).

- Custodian a la Corporación Municipal o la autoridad superior de carácter civil que esté presente (los Reyes, por ejemplo), pero no a un paso procesional aunque éste forma parte del acto en sí.

Concluyendo, y en mi opinión, no hay nada que avale motivos religiosos para excusarse de custodiar a la Corporación Municipal, porque es a ésta a quien acompaña y no al Obispo, o autoridad religiosa presente o monumento religioso.

Los maceros están vinculados a su cargo, en este caso municipal, y su presencia es designada por su “jefe”, es decir, por la Corporación en Pleno. Se puede renunciar a ser macero, pues el cargo no es de obligatoria aceptación, ya que se otorga de forma graciable.

No se puede ser macero para una cosa y no para otra, como no se puede ser jefe de protocolo para organizar la toma de posesión del alcalde pero no serlo para organizar la romería de la Santa Faz.

O por decirlo de otro modo, ser macero y actuar de acuerdo a sus funciones es una cuestión de coherencia, no de conciencia religiosa.


Gracias a mi compañero Jerónimo S. Ramírez por sus fotos.

martes, 3 de enero de 2012

LOS SÍMBOLOS DE LA CIUDAD DE ALICANTE. EL ESCUDO, DESCRIPCIÓN.

Siguiendo con esta mini serie respecto a los símbolos de la ciudad de Alicante, hay que completarla convenientemente con su descripción heráldica:

"En campo de gules, sobre ondas de azur y plata, una peña con rostro humano, de plata, sumada de un castillo, de oro, almenado, mazonado de sable y aclarado de gules, sumado a su vez de un losange, de oro, en el escusón los palos de gules, que son cuatro, y acompañado a la diestra por las letras A y L (Akra Leuka), y a la siniestra L y A (Lucentum Alicante), de oro y puestas en palo. Rodea el escudo el Toisón de Oro."

Y por supuesto, con una sucinta explicación del significado de los términos que se usan en heráldica, para mejor comprensión de todos:

Gules: nombre heráldico del color rojo. (Simboliza el derramamiento de sangre y los sacrificios).

Azur: nombre heráldico del color azul.

Almenas: torres que coronan un castillo.

Mazonado: edificaciones en las que se representan las separaciones de las piedras.

Sable: nombre heráldico del color negro.

Losange: pieza en forma de rombo.

Escusón: escudo pequeño colocado en el centro del escudo y de un tercio del tamaño del mismo.

Palo: pieza vertical que se coloca en el centro del campo ocupando un tercio de la anchura.
 
Y por supuesto, de la simbología heráldica, tremendamente rica y fascinantemente fundamentada:
 
Torre: Símbolo de constancia, generosidad y magnanimidad, con que el caballero se ofrece al servicio de su patria y de su Rey.

Onda: Símbolo de la vida que renace una y otra vez, manifestado por su trazo de ondas, como los altos y bajos que da la vida.

Peñón: Simboliza el señorío sobre alguna tierra, resaltando así la grandeza del linaje que lo trae, por lo que su cima se suele rematar con una torre o fortaleza.

Cordero (que pende del Toisón): Simboliza a los reyes y caudillos que han de sacrificarse al bien y cuidado de sus súbditos; también denota en la blancura de vellones (lana del cordero), calificada nobleza.

Toisón: (Del fr. toison, vellón).

Vellón: Lana del cordero.

Toisón de Oro: Lana de oro.

El Argo, nave construída por Argos.

Vellocino: (Toisón de Oro). Siendo el cordero símbolo de la inocencia y el oro el de la máxima espiritualidad y de la glorificación, el toisón significa que aquello que buscaban los argonautas era la fuerza suprema del espíritu por la pureza del alma, la cualidad del medieval Sir Galahad, el Caballero del Santo Grial.

Argonauta: Cada uno de los héroes griegos que, según la mitología, fueron a Colcos en la nave Argo a la conquista del vellocino de oro.

Argo: En la mitología griega, el nombre de la nave en que Jasón y sus compañeros argonautas navegaron desde Yolco en busca del vellocino de oro. El Argo fue construido por Argos, y por tanto bautizado en su honor. La proa del Argo tenía los dones del habla y la profecía porque había sido hecho de madera de roble procedente del oráculo de Dódona.


Sir Galahad

Argos: Constructor de barcos, entre ellos el Argo, bautizado así por él.

Colcos: País en el que se encontraba el vellocino de oro, regalo de los dioses que aportaba prosperidad a quien lo poseyera.

Sir Galahad: Caballero de la Mesa Redonda del Rey Arturo y uno de los tres que alcanzaron el Grial en las leyendas artúricas.

Ver más:

lunes, 3 de octubre de 2011

GRANDES CIUDADES: ALCALDES Y TRATAMIENTOS.


Excmo.Sr.D. Javier Maroto, Alcalde de Vitoria en 2011.
Siempre que me toca escribir una carta dirigida a un alcalde me surge la duda del tratamiento que le corresponde. A veces opto con llamar al ayuntamiento y consultárselo al responsable de protocolo, pero su respuesta no siempre es la correcta. Al mirar los libros de protocolo, todos hacen referencia a la ley 57/2003 de medidas para la modernización del gobierno local, que al consultarla en su artículo 124, dice así "3. El Alcalde tendrá el tratamiento de Excelencia". En la actualidad, mi duda se centra en el tratamiento del alcalde de Vitoria. Según su reglamento de protocolo (de 2002) tiene el tratamiento de Ilustrísimo Sr. Me imagino que con la entrada en vigor de la Ley 57/2003, esa parte quedaría derogada. En la actulidad ¿qué tratamiento le corresponde? Mª Teresa.

Hola María Teresa.

La Ley de Grandes Ciudades de España, como también se denomina a la Ley de Medidas para la Modernización del Gobierno Local 57/2003, desarrolla en algunos puntos a su predecesora, la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local y otras que no vienen al caso.

En el que nos ocupa, y en su Título X, establece su ámbito de aplicación a la clasificación como “grandes ciudades” en base al número de habitantes del municipio según este orden:

"TÍTULO X. Régimen de organización de los municipios de gran población.
CAPÍTULO I. Ámbito de aplicación.
Artículo 121. Ámbito de aplicación.
1. Las normas previstas en este título serán de aplicación:
a) A los municipios cuya población supere los 250.000 habitantes.
b) A los municipios capitales de provincia cuya población sea superior a los 175.000 habitantes.
c) A los municipios que sean capitales de provincia, capitales autonómicas o sedes de las instituciones autonómicas.
d) Asimismo, a los municipios cuya población supere los 75.000 habitantes, que presenten circunstancias económicas, sociales, históricas o culturales especiales."

Ahora tendríamos que determinar qué es exactamente Vitoria.
  • Es capital de la provincia de Álava que a su vez es capital de la Comunidad  Autónoma, en este caso el País Vasco, y tiene unos 235 mil habitantes.
  • Esto significa que hemos de encuadrarla tanto en el apartado b) como en el c).

El Reglamento de Protocolo de Vitoria al que haces referencia data del año 2002, por lo tanto es anterior a la puesta en vigor de la Ley 57/2003 que rige desde el 2004, y ya sabemos que una norma superior prevalece sobre la inferior.

En resumen, al Alcalde de Vitoria le correspondería el tratamiento de Excelentísimo Señor. Teniendo los datos necesarios para ello:
  •           Categoría del municipio (municipio, capital de provincia, capital de la comunidad autónoma…)
  •           Población del municipio.

Podremos determinar qué tratamiento es de aplicación a su Alcalde o Alcaldesa así como a sus Tenientes de Alcalde.

¡Un saludo!

domingo, 31 de julio de 2011

EL REGISTRO ARTESANAL DE LAS LLAMADAS. ANÉCDOTA MUNICIPAL.



No hace mucho me decía una colega que, después de tantos años en la administración, seguro que tendría anécdotas referidas a mi profesión. Pues sí, algunas hay. Lo que pasa es que casi ninguna se debe contar, porque forman parte de la confidencialidad del puesto. Pero otras, muy poquitas, merece la pena contarlas.

Ésta en concreto, me sirvió para darme de bruces con la simplicidad (en el sentido de sencillo) de ocuparse de una tarea sin las implicaciones enrevesadas que pretenden hacernos la vida más organizada y eficaz. Y ha venido a mi memoria porque he tenido que pedir que me recojan una llamada importante que yo no iba a poder atender, y porque además, coinciden en el tiempo. Es decir, julio, y las vacaciones veraniegas.

Dentro del protocolo municipal podemos incardinar algo que, aunque en la actualidad está reconocido y potenciado a través de los convenientes cursos para el personal al servicio de las administraciones públicas, hace 20 años no era más que una idea que comenzaba a surgir: la formación de los bedeles en lo que se refiere a la atención al público, tanto personal como telefónica.

En aquellos años, la media de edad de estos trabajadores se situaba alrededor de los 50-60 años. Era antes de la explosión demográfica del funcionariado, de la descentralización de los servicios y por ende, de personal joven recién incorporado que trajera consigo un nuevo estilo de funcionario más acorde con los tiempos modernos, y con el cambio de mentalidad hacia el ciudadano, y casi más importante aún, con un ímpetu más participativo y voluntarioso.

Vengo a decir que no existía preparación para el desempeño de determinadas tareas, y que a eso se añadía, además, un número de años de servicio con vicios adquiridos muy difíciles de desarraigar, y pocas ganas también de hacerlo.

Así pues nos encontramos en el mes de julio, con la plantilla bajo mínimos y con la ausencia de la otra persona con la que compartía tareas en la secretaría particular del Concejal, a quien debía acompañar a un acto.

El Concejal esperaba una importante llamada desde Madrid, y cuando voy a marcharme, con la intención de advertir al bedel sobre esta llamada y qué debía hacer si se recibía, me encuentro justo con la persona a la que sabía que no podía dar explicaciones medianamente complejas, o que supusieran una cadena de tareas de más de dos eslabones. De modo que me limité a pedirle que tomara nota de las llamadas que se produjeran, y que se las recogería al volver.

Una hora y media más tarde, vuelvo a la Concejalía y le pido el listado de llamadas.

- No las he podido anotar, es que me he quedado sin papel aquí y como estoy solo, no me podía mover.

Tuve un sentimiento de impotencia tremendo, y la certeza de que no se podía hacer nada. Mi cara de perplejidad debió de ser tan evidente, que el pobre bedel puso cara de compadecerme infinitamente, y nerviosamente añade:

- Pero no te preocupes, que me acuerdo de todas.

- ¡Ah, qué bien!, exclamé, pensando esperanzadamente que aunque de los teléfonos no se acordara, yo los podría averiguar si me decía quién había llamado. Él, contagiándose de mi sonrisa y con gran aplomo y satisfacción me dice:

- Dime nombres…




martes, 14 de junio de 2011

EL BASTÓN DE MANDO DE LOS ALCALDES.



Hola Charo, he visto el video de la toma de posesión de alcaldesa de Sonia y me gustaría saber qué significa el bastón de mando que se entrega a los alcaldes cuando toman posesión, ya que aunque parece lógico que significa o que representa la autoridad que tienen, seguro que la tradición viene de algún sitio y por algo. ¡Gracias!. (Laura, de Alicante)

Hola Laura. Para todos los que nos leen aclaro que Sonia es Sonia Castedo Ramos, la Excma. Alcaldesa de Alicante.

Efectivamente, todos los símbolos tienen un origen y una razón de ser. Te copio íntegramente el artículo que sobre esto publicó mi compañera María del Pino Fuentes de Armas, que contesta brillantemente tu pregunta:

"EL BASTÓN de mando que simbólicamente reciben los alcaldes al ser elegidos tiene su origen, según los arqueólogos, en la Prehistoria, pues han aparecido ejemplares de la época hechos de hueso, asta de reno o venado, tallados, con decoración esgrafiada con figuras de animales, y se presupone que expresaban el poder social del jefe de la tribu. En la antigua Grecia tuvo un uso militar, se entregaba al jefe superior del Ejército un bastón de forma cilíndrica, réplica exacta de otro que quedaba en poder del éforo -cada uno de los cinco magistrados que anualmente elegía el pueblo en Esparta-, y cuando entre ellos se querían comunicar algún tema delicado enrollaban una cinta a modo de serpentina a lo largo del mismo, escribiendo el texto en el sentido de las generatrices, de forma que al recibirla su destinatario y liarla de nuevo en el suyo, de exacta longitud y diámetro, permitía leer lo que era ininteligible para cualquier interceptor.

En Grecia, el bastón no era emblema de autoridad; pero más tarde, por proceso inverso, se convirtió en distintivo de mando, llamándose vara, báculo, bastón o cetro, y representando poder, dominio, potestad, jurisdicción o jerarquía. Lo portaban desde el más humilde puesto de "cabo de varas" -el presidiario de confianza que vigilaba de los demás reclusos- hasta reyes o emperadores, pasando por generales, prelados, ministros, alcaldes...

En España, por Real Orden de 14 de noviembre de 1853, se otorgó a jueces, magistrados y fiscales del Tribunal Supremo y de las Audiencias, estableciéndose más tarde para los ministros de la Corona, jefes superiores de Administración Civil, gobernadores civiles y delegados de Hacienda, alcaldes y jueces municipales, etc., diferenciándose su categoría por la empuñadura de oro o plata, y por el color del cordón o trencilla y de las borlas o bellotas, que iban desde el dorado o plateado a las sedas de color azul, negro, verde, blanco... Al de los alguaciles siempre se le denominó vara y su representación le correspondía como ejecutores de la potestad de los corregidores y magistrados, su utilidad "para apartar al vulgo y hacer plaza y lugar".

En el Ejército español su uso se reglamentó en el reinado de Felipe V, hacia 1706, cambiando la denominación de "bengala" por la de bastón de mando, señalando también la diferencia jerárquica según su empuñadura: de oro para el coronel, de plata el teniente coronel, casquete de plata blanca que guarnecía un dedo del bastón por arriba el sargento mayor y el capitán, etc. Las Reales Ordenanzas de Carlos III, de 22 de octubre de 1768, limitaron su uso a los coroneles en propiedad, tenientes coroneles en ejercicio y al sargento mayor, determinando que los cabos "tendrán una vara sin labrar del grueso de un dedo regular y que pueda doblarse a fin de que su uso (con el soldado) de esta insignia que distingue al cabo no tenga malas resultas". Más tarde se concretó qué cargos y mandos debían utilizarlo, disponiendo la Real Orden de 16 de diciembre de 1908 que en la Guardia Civil lo llevarían los coroneles subinspectores de Tercio y primeros jefes de Comandancia.

Las últimas normativas dictadas sobre el particular que sustituyen al Reglamento de uniformidad de 27 de enero de 1943, redactadas a partir de 1983, no concretan el uso de este símbolo que fortalece la voluntad -art. 17 de las Reales Ordenanzas de los Ejércitos-, por lo que se sigue atribuyendo a los oficiales generales, jefes de cuerpo y jefes de Estado Mayor de las grandes unidades, el uso de este distintivo de autoridad. El del capitán general presenta artísticos dorados, plateados y pedrería esmaltada, así como los cuarteles del escudo nacional y los colores de la bandera; los demás son de caña de India o madera rica y puño de oro, llevando cordón y dos bellotas también de oro el de los generales y cordón y dos bellotas de seda negra los restantes. Aunque ese reglamento dispone su uso obligatorio para las uniformidades de gala y de diario, incluso cuando se llevaba sable, y en ningún caso se contempla su uso en formación, leí hace poco en una revista militar, que "es un engorro feroz que complica la vida al que lo lleva, lo que ha hecho que, poco a poco y a la chita callando, se vaya dejando por los rincones, poniendo exquisito cuidado en olvidarlo en todas las oportunidades", circunstancia que se da también en el ámbito civil, aunque siempre está el don nadie de turno que busca la mínima excusa para llevarlo.

Historias curiosas sobre el bastón de mando hay muchas, sobre todo cuando los jefes de protocolo son nuevos en el oficio. Desde la del alcalde que se hizo colocar en su interior un estilete para su defensa, a ese otro corto de talla, pero no de astucia y sutileza, que al ser relevado del cargo entregó la vara a falta de la empuñadura de oro, por lo que al preguntar su sustituto, dijo que lo había cortado porque era excesivamente largo para su estatura. 

Todos los alcaldes deben saber que el bastón de mando no es un adorno, sino una insignia. Es el emblema de su autoridad. El acto de toma de posesión de un alcalde se perfecciona cuando éste recibe el atributo que tradicionalmente lo identifica. Si recuerdan la puesta en escena del teatro clásico español, por ejemplo "El alcalde de Zalamea", de Calderón de la Barca, o en las comedias de Lope de Vega, el personaje que da nombre a la obra se caracteriza porque porta permanentemente la vara y no la declina ni ante el propio rey.

Cuando al final del drama, el rey absuelve al alcalde de Zalamea de toda culpa, porque "erró en lo menos, pero acertó en lo más", por haber ahorcado a un capitán de sus Tercios, a quien no ampara el fuero militar, por haber deshonrado a la hija de Pedro Crespo -el alcalde-, éste no le entrega la vara. Tampoco lo hizo el teniente general Pérez Viñeta ante el rey, a quien acompaña a pasar revista, pero sin soltar su vara de mando en plaza.

Uno de los errores más frecuentes que se cometen en el protocolo local es la entrega por parte del alcalde de su bastón a cualquier personaje relevante. Es un acto de sumisión errado e impropio. Como ejemplo, están las imágenes de una Letizia Ortiz desconcertada, a la que un alcalde entregó el bastón de mando municipal, sin saber qué hacer con él ni dónde colocarlo. Aunque pueda parecer simpático el gesto de este primer edil, lo cierto es que en una sociedad democrática estos actos de sumisión y pleitesía con sabor añejo no se justifican.



Si su responsable de protocolo no tiene las cosas claras, hay que dejar el bastón de mando en el ayuntamiento y recordar que la vara es una insignia de la dignidad democrática que se ostenta por elección de los ciudadanos. Que un alcalde haga entrega del bastón de mando -cosa frecuentísima y generalizada- es tan absurdo como si un militar se quitase sus divisas ante el Rey y se las diera a éste. Claro que no solamente se mete la pata en el ámbito civil, pues célebre es la anécdota de una autoridad militar gallega, con bastón, que hizo entrega de éste al ministro de Defensa de turno.

Cortés, sí. Respetuoso y educado, también, pero determinados gestos de sumisión y vasallaje son impropios de una sociedad democrática. Y que se sepa el presidente de la Comunidad Autónoma no tiene como distintivo un bastón de mando, así me evito tener que explicarlo a los homólogos municipales cuando va a los actos solemnes que estos organizan."

Respecto al Ayuntamiento de Alicante en concreto, el Reglamento Orgánico del Pleno, en su Capítulo III, artículo 11.5, del Título II, dice que "Seguidamente, el Alcalde proclamado electo, prestará juramento o promesa en relación con el nuevo cargo, y el Presidente de la Mesa de Edad le dará posesión del mismo, y le entregará la Medalla de la Alcaldía y el Bastón de mando, con lo que quedará investido de la autoridad, tratamiento de Excelentísimo, derechos y deberes del cargo, tras de lo cual pasará a ocupar la Presidencia del acto y dirigirá la sesión hasta el final, en la forma que estime procedente".

Saludos, Laura.

miércoles, 4 de mayo de 2011

LA PEREGRINA, EN LA ACTUALIDAD.

Los trazos principales de la Peregrina permanecen inalterables en la actualidad. Haciendo un repaso sucinto a la celebración tal y como se celebra hoy, vemos que la que mueve mayor número de afluencia de muchedumbre es la que transcurre el segundo jueves siguiente al Domingo de Resurrección, conocida como la Romería a la Santa Faz.

Previamente a su celebración, sigue acordándose por el Pleno de la Corporación la celebración y su fecha (Punto I-3), y dándose comunicación de ello a las autoridades eclesiásticas, remitiéndose invitación a las mismas así como al resto de autoridades civiles y militares de la ciudad, personalidades y autoridades provinciales y autonómicas.


Diario Información del 4 de mayo de 2011
La Peregrina es organizada con mucha antelación por el Ayuntamiento y el Cabildo de la Santa Faz. Se establece oficialmente un dispositivo especial de seguridad en el que participan efectivos de la Policía Local, Policía Autonómica, Bomberos, SAMU, Cruz Roja, y Protección Civil, que este año se elevan a 396. El itinerario corresponde a la carretera Nacional 332-340 que se cierra a la circulación rodada en dos de sus carriles -el de ida desde la ciudad-, reservándose los otros dos para el tráfico restringido de autobuses, taxis, y vehículos autorizados. La agrupación de Voluntarios de Protección Civil de San Juan cuenta, además de sus propios efectivos, con la colaboración de las agrupaciones de otras poblaciones. Cruz Roja movilizará ambulancias que se ubicarán en las inmediaciones de la carretera de Valencia.
El día previsto, desde las siete de la mañana se comienzan a realizar los actos religiosos que tienen lugar en la hoy Concatedral de San Nicolás. Los Puericantores entonan el canto de las Letanías de Los Santos, y sobre las ocho de la mañana parte la comitiva oficial desde la Puerta Negra de la hoy Concatedral de San Nicolás. Por ella aparece la Comitiva Sacra, con el Canónigo Postaentardarte que lleva una réplica de la imagen de la Reliquia. Va acompañada de dos diáconos y numerosos sacerdotes representantes de las comunidades religiosas de la ciudad, agrupaciones de devotos católicos, grupos de foguerers, colectivos varios de importancia en la ciudad, autoridades civiles y militares, así como numerosos fieles, que llegan a superar las 300.000 personas en su llegada al Caserío.


En la Plaza de San Nicolás, la Concejalía de Atención Urbana del Ayuntamiento es la encargada de suministrar las 15.690 cañas de 1,80 cm. de altura y las 3.385 de 1,60 cms., que haciendo un total de 19.075 cañas se repartirán a los peregrinos que parten desde la Concatedral, muchos de ellos portando ya las cestas con la comida que disfrutarán en los campos que rodean el Caserío, en el que no faltan las habas tiernas, el conejo con tomate, la tortilla de patatas, y cómo no, la típica mona pascuera.

lunes, 2 de mayo de 2011

CRÍTICA Y CONCLUSIÓN SOBRE EL PROTOCOLO DE LA PEREGRINA DESDE SUS COMIENZOS.


  1. Queda sobradamente demostrado el poder de decisión del Ayuntamiento sobre los actos derivados de la Santa Faz. No sólo fue capaz de mantener durante 89 años la festividad en fecha contraria a la Iglesia, sino que convoca la celebración de procesiones, fecha para las rogativas, mantiene su puesto presidencial en las celebraciones, ocupándose de la organización, financiación, invitaciones según su criterio, y es la única que mantiene siempre un puesto fijo en los actos, junto a la Cofradía de San Jaime y los Caballeros de la Junta de Inhibición del Vino.
  2. Hemos visto cómo el protocolo se adapta cuando es necesario complacer a todas las partes. Esto queda visible en la procesión general en las Rogativas, cuando los diputados electos, cambiaban su posición situándose entre los curas y el Santo Cristo de los Cazorla delante de la Cruz de Santa María, y detrás de las Comunidades. Es el mismo caso de los pescadores de la Cofradía de San Jaime, cuando merman en número para compensar la presencia de otras autoridades, o cuando es preciso “invitar” a más personas para equilibrar los puestos en los bancos del Monasterio.
  3. También hemos podido ver como la preparación de los actos requiere de un cambio en la infraestructura de los mismos cuando es preciso acomodar a todos los participantes, como es el caso de la necesidad de construir más bancos para la iglesia del Monasterio.
  4. La fiesta se somete continuamente a las necesidades internas/económicas del Ayuntamiento, variando en esplendor y frecuencia, y podríamos decir que la Peregrina es una demostración de cómo quien paga manda, ya que tratándose en origen de un hecho religioso, protagonizado por un cura y sus fieles, su celebración pasó a depender exclusivamente del patrocinador del evento.
  5. Por otra parte, se constata que la necesidad de establecer un protocolo en los actos, lleva siempre parejos conflictos de diversa índole, y queda demostrado igualmente cómo el protocolo es el encargado de mediar y solucionar dichos conflictos a través de la negociación y la disuasión, aunque no siempre los resultados obtenidos sean los más acordes con la supuesta “legalidad”, utilizando ésta en los casos en que la negociación falla.
  6. Ineludible es la cuestión de las contraprestaciones. Queda patente la necesidad de compensar de algún modo a aquellos que pueden dar relevancia al acto con su presencia, y que se mantiene invariable en la actualidad. Si en aquél entonces se era mucho más pragmático y práctico, con el abono de cantidades económicas, la sutileza en el trato, la elegancia, y por qué no, la mejora de la calidad de vida y de la posición económica de la generalidad, ha ido modificando aquella costumbre cambiándola por obsequios en especie, que si bien ya no tienen la intención de sufragar los gastos originados por la presencia de cada cual, sí mantienen la filosofía original: asegurar la presencia, compensar el supuesto esfuerzo, y sembrar buena predisposición para el futuro. Lo que sí suele ir aparejado es la importancia del acto y la relevancia pública de la persona, con el obsequio con que se le agasaja.
  7. Si la costumbre hace Ley, y ésta es aceptada por la mayoría, se demuestra del mismo modo que los colectivos no siempre hacen gala de las cualidades que supuestamente le son atribuidas por su propia naturaleza, y que afortunadamente siempre una de las partes en conflicto cede en favor de la brillantez del acto.
  8. A la vista de una sociedad en la que las clases estaban bien diferenciadas con una jerarquía definida, es muy interesante observar como se difuminan los límites entre el ceremonial ya establecido, y la elaboración prácticamente espontánea de un nuevo protocolo, a través de cual cada participante va situándose respecto de aquel, hasta el punto de no poder ver claramente qué fue primero, si la costumbre y la necesidad, o la toma de decisiones que establecieran una legalidad a acatar por todos.

En definitiva, el ceremonial deja paso al protocolo, con el que los nuevos elementos se van sumando conforme se producen las circunstancias que los provocaron, y un nuevo orden se va sucediendo al tiempo que se integran casi de forma espontánea.

Podríamos decir que el ceremonial nace, y se convierte en adulto cuando se transforma en protocolo y es capaz de, teniendo en cuenta las necesidades de todas las partes, ordenarlas de manera que cada una de ellas aparezca en su máximo esplendor.



domingo, 1 de mayo de 2011

LA SANTA FAZ. CELEBRACIONES PARALELAS Y ESTABLECIMIENTO DE SUS RESPECTIVOS PROTOCOLOS.

Dentro del culto religioso a la Santa Faz, destacan dos actos religiosos y uno lúdico. Todos remontan sus inicios a finales del siglo XV y principios de XVI, y tienen distinta intencionalidad y han sufrido una divergente evolución a lo largo de los años.

Los actos son de dos tipos. Religiosos, que incluyen La Peregrina y las Rogativas, y los lúdicos, donde se enmarca la Feria de la Santa Faz.


La Peregrina o romería anual tenía como objeto conmemorar los hechos milagrosos atribuidos por la tradición desde 1489 al lienzo Verónico. Si bien no existe documentación sobre los primeros siglos, es lógico suponer que una sociedad de elevada religiosidad para unos, y de fácil fervor para otros, acogería los supuestos milagros como ciertos, atrayendo en gran número (teniendo en cuenta el censo de la época) a las gentes del contorno. Así pues durante los primeros años no es descabellado pensar que las celebraciones en honor de la Santa Faz se desarrollarían con un sencillo y natural protocolo por otra parte bien delimitado, dado las concretas atribuciones de los participantes, debido a una sociedad compuesta de grupos claramente diferenciados.

La llegada de las Clarisas, el establecimiento de un Patronato, la construcción del Monasterio, la instauración del primitivo rezo autorizado por Clemente VII con las consecuentes indulgencias a ganar en la peregrinación, las donaciones de los fieles adinerados, etc.etc., llevarían en poco tiempo a la imperiosa necesidad de ordenar la participación de todas las partes, establecer recorridos, prever las necesidades de los peregrinos, atender a las comitivas oficiales, preparar los agasajos, presupuestar los gastos...

La primera Peregrina documentada data de 1592, aunque se refiere exclusivamente al libramiento de dinero para cubrir los gastos correspondientes.

A partir de 1602 se pueden encontrar documentos que dejan entrever el tipo de organización de la Peregrina, y que he detallado en el apartado anterior.

Hasta 1650 en la comida oficial de la Peregrina, financiada por el Cabildo, tomaban parte las autoridades civiles, las representaciones de San Nicolás, Santa María y dos clérigos de cada Orden religiosa establecida en Alicante. Seguramente por el alto costo de la comida, teniendo en cuenta además la precariedad de las arcas municipales, se acordaría en esta fecha entregar a cambio de esa comida, dos libras a cada convento religioso asistente y 99 reales a repartir entre las 28 personas que acudían de las dos parroquias, como subvención para la sufragación de sus propios gastos. Sin embargo, el Cabildo de San Nicolás seguiría comiendo invitado por el Ayuntamiento, a pesar de seguir recibiendo su subvención. Las cantidades entregadas se irían incrementando en años sucesivos.

En 1661 aparece una primera reglamentación protocolaria provocada por los roces entre los miembros del Ayuntamiento, dado el auge de la fiesta y la gran importancia con que seguía acrecentándose:

“... el Governador se ha de sentar al cap del banch del Evangeli, el jurat en Cap de cavallers, al cap del banch de la Epístola, el jurat en Cap de ciutadans, al cap del Gobernador, el batle enseguida del jurat en Cap de Cavallers (per que no se senten ni vaien dos jurats junts), el Justicia en seguida del jurat en Cap de ciutadans, el jurat segon de cavallers en seguida del batle... y en las procesions se observe lo mateix”.

Así pues, la colocación en la Iglesia era:







sábado, 30 de abril de 2011

FUNDAMENTOS HISTÓRICOS DEL PROTOCOLO DE LA PEREGRINA.

El primer conflicto surgió por la reclamaciones de los vecinos de San Juan y Muchamiel, que defendían su derecho a custodiar en su territorio el venerado lienzo. Para conseguirlo, no les quedó más remedio que proceder a la construcción de una Iglesia con Monasterio anejo, en el que custodiar la reliquia. Para su financiación se contó con numerosas aportaciones de los nobles del lugar y de donaciones populares, que consiguieron levantar el templo en menos de un año (tiempo bastante inverosímil, teniendo en cuenta la lentitud de la Iglesia para la concesión de los permisos, la precariedad de la mano de obra y la falta de infraestructuras).

Por su parte, el Municipio alicantino solicitó el permiso papal preceptivo para la edificación del nuevo Monasterio, que le fue concedida por Roma en 6 de agosto de 1490 a través de la bula fundacional y la obtención de las indulgencias a sus visitantes.


Fachada del Monasterio en la década de 1940
El Cabildo financiaba las actividades de extracción de la piedra necesaria de la Sierra de San Julián. Así, el nuevo templo quedó finalizado con sus 54 metros de longitud por 10 de latitud, y junto a él, se levantó un amplio claustro y habitaciones para los servidores y la comunidad religiosa que habría de ocuparse de su conservación y custodia: la Orden de San Jerónimo (custodios de los monasterios de Yuste, Escorial, San Miguel de los Reyes...).

El 17 de marzo de 1490, coincidiendo con el otorgamiento por Fernando el Católico del título de Ciudad a Alicante y del primer aniversario del milagro de la lágrima, fue trasladada la reliquia al nuevo Monasterio desde la Iglesia de Los Ángeles. Ésta fue la primera celebración oficial de la Peregrina, presidida por el Justicia y Jurados de la Ciudad, y celebrada casi ininterrumpidamente durante los siguientes 513 años.

Nótese la incoherencia de las fechas. Si no podía construirse Monasterio, Iglesia o Convento alguno sin la previa autorización papal, ¿cómo es que en marzo de ese mismo año ya se trasladaba la Reliquia a un lugar teóricamente no construido? Del estudio de documentos encontrados en el Archivo Municipal, Enrique Cutillas Bernal (El Monasterio de la Santa Faz, Religiosidad Popular y Vida Cotidiana), deduce que se efectuó una primera construcción muy modesta, que precisó de continuas ampliaciones y reparaciones durante los siglos XV y XVI.

En 1494, la Iglesia Diocesana, en el Sínodo de Orihuela, declaró el 17 de marzo fiesta de Precepto para la ciudad de Alicante y los pueblos de San Juan y Muchamiel, así como de las pedanías de San Vicente y El Campello, incluidas en la feriación comarcal.

Santa Clara
La Orden de San Jerónimo, debido más a sus problemas internos y de rivalidades con otras Órdenes religiosas españolas, muy comunes entre ellas en aquella época, abandona la Fundación, haciendo entrega del Monasterio al cabildo de Alicante, quien lo confía a otros sacerdotes designando para su salvaguarda y administración a dos caballeros, invistiéndolos con la dignidad de clavario y mayordomo, hasta que tras trabajosas gestiones consigue que siete religiosas procedentes del Convento de Santa Clara de Gandía se hagan cargo del mismo, Orden que permanece en el Monasterio en la actualidad.

A raíz de esto, tanto el Cabildo de la Colegiata de San Nicolás, como el Consejo Municipal, acuerdan la constitución de un Patronato que vele por los intereses del Monasterio, otorgando a las Clarisas la potestad de custodia y mantenimiento tanto del Convento como del propio Monasterio, pero guardando para sí la administración económica y las decisiones que atañen a la Santa Reliquia, especialmente en lo referido a la potestad de las rogativas, traslados y celebración de la Peregrina. Esto provocaría posteriormente diversos desencuentros entre las clarisas y el concejo municipal, ya que la administración económica incluía la negociación y rentabilidad de las donaciones, limosnas y dotes de las monjas, que no siempre se produjo de forma recta.