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viernes, 7 de marzo de 2014

ACOMPAÑAR UN PASO DE SEMANA SANTA. LAS "MANOLAS".

Hola, soy de un pueblo de Albacete, y quería saber cómo es realmente un traje de manola, porque en la cofradía donde está mi madre las señoras tienen opiniones diferentes y no están de acuerdo con lo que el párroco les dice sobre la ropa que tienen que ponerse. Gracias.

Hola. La etiqueta que han de guardar las mujeres que acompañen a los pasos de Semana Santa, es diferente según el día en el que procesionen.

El Jueves y Viernes Santo, han de llevar un vestido entero (no traje de dos piezas) de color negro liso, de manga larga o semi larga (francesa, por debajo del codo), con un largo por debajo de la rodilla. Los zapatos deben ser también negros, de medio tacón no muy fino. Las medias, también negras no excesivamente tupidas, unos 20dns está bien. Los guantes, de encaje o terciopelo negro, cortos a la muñeca. La peineta debe ser de carey a ser posible si la economía lo permite. Por su parte, la mantilla (o manola) debe ser negra, de tul, blonda, chantilly o encaje de Bruselas, y por delante debe llegar a la altura de las manos (más o menos las caderas) y por detrás llegará bajo las nalgas.

En la procesión del Domingo de Resurrección, por su carácter alegre y de regocijo, la mantilla será blanca, conservando el resto de atuendo en negro. 

A modo de observación le hago notar varias cosas:

El vestido, preferentemente llevará cuello a caja o con un ligero escote en pico o redondo, que no llegará al canalillo. Nunca se descubrirán los hombros ni se usarán tirantes y mucho menos el escote palabra de honor. Será de corte ajustado (nada de vuelos, tablas o similar), sin ser excesivamente ceñido. Puede llevar un pequeño corte trasero en la falda para facilitar los movimientos. Puede ser del mismo tejido que la mantilla y convenientemente forrado de forma muy tupida. En caso de frío extremo, se acompañará de un abrigo de paño negro (nada de pieles de ningún tipo).

En ocasiones, en función de la costumbre de la Cofradía, pueden llevar un rosario entrelazado en las manos durante la procesión. Si no, lo común es portar una vela encendida.

Los zapatos serán cerrados, nada de sandalias o plataformas. De tipo salón, sin hebillas ni adornos. El tacón, como le he dicho, de media altura (5-6 cms.) y ancho de apoyo. Esto, por dos razones. Una, porque el tacón de aguja o fino se asocia a otros acontecimientos de carácter social y mucho más lúdicos; y otra porque una base ancha ayuda a soportar la caminata y en caso de vías empedradas o soladas impedirá accidentes.

La mantilla conviene sujetarla discretamente a los hombros para mantener su efecto de encuadre al cuerpo, y evitar que ondee en días de viento o simplemente por el movimiento de la persona. Su sujeción a la peineta será discreto.

El peinado de las señoras debe ser un recogido en moño, nunca el pelo suelto. Si por el largo del cabello no fuera posible recogerlo, se hará uso de un postizo.

El maquillaje será muy discreto, evitando las sombras y lápiz de labios llamativos.

Las joyas, igualmente muy discretas y sencillas, preferentemente con perlas blancas. Puede llevarse un prendedor sujetando la mantilla a la altura del moño.

Nada de mangas cortas, escotes, trasparencias ni minifaldas.

Si se desea llevar un bolso, habrá de ser de mano, y de color negro sin adornos.

Y por último, al procesionar debe tenerse en cuenta que es un acto de extrema devoción, en una situación de gran recogimiento, por lo que el porte ha de ser sobrio, serio, y siempre en silencio.

Estoy segura de que en lo que le expongo, su párroco no encontrará ningún inconveniente, sino todo lo contrario.



miércoles, 6 de noviembre de 2013

LA FORMACIÓN FINANCIERA DE LOS NIÑOS.

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Ya he dicho otras veces cuánto me interesa la formación social de los niños y jóvenes, y mi opinión de cómo la sociedad ha ido paulatinamente abandonando este aspecto fundamental de la persona, centrándose más en los conocimientos intelectuales.

Hace tiempo que tengo en la carpeta de “ver y leer” el texto de “La educación encierra un tesoro”, informe de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, que presidida por Jacques Delors se presentó a la UNESCO en los años 90.

Lo he estado releyendo, y es impresionante ver cómo está de plena actualidad. En estos tiempos que sufrimos, de gran crisis económica mundial, (más o menos manipulada, impulsada o conducida), y con la serie de debates y reflexiones sobre qué nos ha llevado a esta situación, es absolutamente incuestionable que uno de los grandes errores del ser humano es menospreciar la educación en cualquiera de sus vertientes, y en este caso especialmente, la educación financiera en los niños.

La educación encierra un tesoro, de muy recomendable lectura, en su segunda parte describe los pilares de la educación, que concreta en cuatro:
  • Aprender a conocer
  • Aprender a hacer
  • Aprender a convivir
  • Aprender a ser

lo que demuestra que claramente la educación intelectual comienza en la educación personal. Este informe, que desarrolla todos los aspectos posibles que inciden en la formación de la persona, analiza y propone una educación transversal, a lo largo de toda la vida y de cómo han de adaptarse métodos y contenidos a las diferentes etapas del crecimiento.

Esto ha traído a mi memoria, la famosa frase de Ortega y Gasset "el hombre y sus circunstancias", y por asociación de ideas, a mi amigo Juan Casamayor, s.j., que siempre añadía "y lo que el hombre hace con esas circunstancias".

De modo que, una vez que conocemos, hacemos, convivimos, y somos, ¿qué hacemos con lo que poseemos, con lo que materialmente tenemos? Las circunstancias son diversas para cada uno, pero todos debemos hacer algo con ellas, y de nuestra formación dependerá el sentido y la inclinación que les demos.

Así que no puedo estar más de acuerdo con la propuesta sobre el 5º pilar en que debería basarse la educación, que hace María Inés Sarmiento Díaz en su libro "Cómo facilitar el despertar financiero en los niños y niñas: APRENDER A TENER".

En esta sociedad del primer y segundo mundo, consumista y basada en el dinero, es fundamental dedicar un importante espacio de atención a cómo enseñamos a nuestros niños a relacionarse con el dinero. Poco tengo que añadir, más que copiar íntegramente la presentación del libro de María Inés, Psicóloga, en el que hace interesantísimas propuestas destinadas a padres y educadores en este importante aspecto de la vida moderna y que comparto al cien por cien:

Aprender a tener, entendido como el aprendizaje que facilita que las decisiones y los comportamientos asumidos por una persona en relación con los recursos que posee, generen bienestar e incrementen no sólo su calidad de vida, sino la calidad de vida de las personas que la rodean. Aprender a tener dinero, implica tomar decisiones y elegir comportamientos económicos que generen bienestar personal y social.

Los seres humanos recibimos una serie de recursos desde que nacemos hasta que morimos: recursos personales (físicos, mentales, emocionales, espirituales, etc.), recursos naturales, (sociales, institucionales, materiales), etc. y dentro de los recursos materiales está el dinero.

Llama la atención que muchas personas que tienen recursos, por desconocimiento, por descuido o deliberadamente, no los aprovechan, no los valoran e incluso sus acciones provocan su deterioro, destrucción y extinción. Por ejemplo podemos preguntarnos por el número de especies ya extintas o en vía de extinción, por causa de las acciones del hombre que no Sabe Tener. Si las personas no Aprendemos a Tener, difícilmente podremos dejar a las generaciones futuras un mundo mejor que el que recibimos.

El dinero, como recurso, es un instrumento que permite al ser humano satisfacer sus necesidades, al ser cambiado en el presente o en el futuro, por algo que requiere o desea, sea un bien (alimentos, juguetes, herramientas, máquinas, vivienda, etc.) o un servicio (educación, salud, transporte, etc.). Como dicen Cloé y Claudio Madanes “…con dinero podemos comprar tiempo para disfrutar de la belleza, el arte, la compañía de amigos, aventuras... Podemos ayudar a los que amamos y garantizar a nuestros hijos mejores oportunidades... Es un instrumento de justicia con el que podemos reparar el daño que causamos a los demás… También, por dinero, las personas pueden tener problemas: Preocupaciones financieras, sufrimiento, peleas con los seres queridos… El dinero penetra todos los aspectos de la vida humana y hoy es la energía que mueve al mundo”.

Se le ha dado al dinero tal importancia, que muchas personas sacrifican principios y valores para obtenerlo (roban, matan), o lo acumulan sin un propósito de intercambio (tener por tener), o lo utilizan como un medio para expresar poder (el poder de corromper). Problemas de nuestro país como corrupción, pobreza, narcotráfico, violencia, entre otros, se relacionan con individuos que, al no Aprender a Tener, colocan el dinero en un pedestal, lo buscan como un fin más que como un medio y le dan tal valor que terminan siendo controlados por el dinero en lugar de controlarlo ellos.

Aunque el dinero ocupa un lugar importante en el mundo actual, sorprende que a nivel educativo no se dediquen ni el tiempo ni el espacio, para enseñar a los niños y niñas a Aprender a Tener. En la medida en que las entidades educativas y las familias, asuman la formación financiera de manera intencional e integral, orientando a los(as) pequeños(as) para que desarrollen actitudes, valores, conocimientos, y comportamientos financieros prósperos, en esa medida, comenzaremos a sembrar el cambio que permita el día de mañana, contar con adultos financieramente independientes, los cuales administren los recursos propios y ajenos con sabiduría y responsabilidad y quienes le den más importancia a la prosperidad que a la riqueza.

¿Qué aspectos debemos incluir al brindar una educación financiera a los niños y niñas?

Ya se han mencionado algunos aspectos que son importantes de abordar en una educación financiera, entre ellos, las actitudes, los valores y los comportamientos económicos. Además de los anteriores es básico trabajar procesos cognitivos, y un conjunto de conocimientos económicos que les permitan a los niños y niñas comprender conceptos financieros claves.

Las actitudes se aprenden, se forman y pueden modificarse. Se abordan con vivencias afectivas más que mediante métodos racionales basados en el conocimiento. Es importante fomentar actitudes positivas hacia la riqueza y lo financiero y trabajar sobre las actitudes que evitan la prosperidad económica de las personas.

Aprender a Tener implica además de adquirir conocimientos financieros, vivir valores que permitan manejar las finanzas con sabiduría.

Brindar una educación financiera a las personas, desde que nacen, es un proceso gradual que puede generar altos dividendos en el crecimiento económico, en el desarrollo humano y en el bienestar de una familia, de una sociedad y de las naciones. Está en manos de las familias y de las instituciones educativas iniciar este proceso.

(María Inés Sarmiento Díaz es Psicóloga y autora del libro: "Cómo facilitar el despertar financiero en los niños y niñas", Bogotá: Editorial El Manual Moderno, 2005).


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miércoles, 11 de julio de 2012

5 COSAS QUE NO PUEDE PERMITIRSE UN 4****

UNA. Apretujamiento tal que las copas no tienen más remedio que confundirse. Recuerde señor restaurante 5 estrellas: cada comensal necesita como mínimo 60 cm. para estar cómodo y saber cuáles son sus utensilios para comer y beber.










DOS. No poner cubiertos de servir con las ensaladas. Aleeeeeee todos los tenedores privados en la ensaladera común....












TRES. ¡Enfriadores nuevos!














CUATRO. No retirar los platos con restos no comestibles, antes de servir el principal.












CINCO. No retirar los restos de bebidas antes de servir el postre.













Esto demuestra que a veces, ser un 4**** no significa garantía de calidad en el servicio. Por eso, debemos exigir, protestar y si se tercia, discutir el precio. 

No se puede invitar a una celebración confiando en que con 4****, no tendremos que preocuparnos de estas "menudencias" tan obvias cuando se habla de este nivel. 

Si se tiene esta categoría, se ha de demostrar en celebraciones pequeñas y grandes. Es más, es en las celebraciones grandes cuando el servicio se complica y es ahí donde se ha de estar realmente a la altura.

Regañina para este 4****.




jueves, 17 de mayo de 2012

CÓMO PONER EL PRECIO DEL CUBIERTO EN LA INVITACIÓN DE BODA.

En alguna ocasión ya he dado mi opinión sobre el número de cuenta en las invitaciones de boda. Es lógico que se acabe dando por normal lo que se hace muy a menudo. 

Pero eso no significa que sea lo más correcto. En definitiva, cuando ponemos el número de cuenta en la invitación de boda, estamos diciendo que ya tenemos el ajuar y no necesitamos nada, pero que el dinero nos ayudará a pagar los gastos bien del banquete, bien del viaje de luna de miel, o de algún objeto especialmente costoso para un sólo invitado. 

Invitar significa que la persona que asiste lo hace en correspondencia a nuestra invitación y se da por hecho que no se paga nada, es decir, una invitación es para asistir gratis a la celebración. Así que, si nos invitan, no pagamos. Es una paradoja, ya lo sé. Nos entregan una invitación de boda y a cambio de asistir, hacemos un regalo, bien en especie bien en dinero. El matiz es que originalmente el motivo de esto, es que nos apetece contribuir al equipamiento que conlleva el montaje de una nueva casa. Pero como esto ya no se da, con el ingreso a lo que contribuimos es a pagar nuestro propio cubierto.

Esto significa que si ya es de dudosa elegancia poner el número de cuenta, especificar que es para el cubierto nos despeja rotundamente esa duda, por mucho que se sepa que se destinará a ese fin. No solo no es necesario sino absolutamente de mal gusto. Ponga usted el número de cuenta en la tarjeta a tal fin y confíe en que los importes ingresados serán suficientes para financiar el banquete. Y si no es suficiente, es un riesgo que tiene que asumir si quiere celebrarlo a pesar de no disponer del importe total del coste.

Y si no puede arriesgarse, no haga banquete y cásese en la intimidad limitándose a una comida familiar.

Volviendo sobre dónde debe ponerse el número de cuenta, debe ser siempre en tarjeta a parte, más pequeña pero de la misma calidad que la invitación, y en ningún caso la que proporciona la entidad bancaria con su logotipo y publicidad (si el banco quiere tener un detalle con nosotros que nos pague las tarjetas que nosotros elegimos, no la que él quiere encima de que se beneficia de las operaciones de nuestra cuenta corriente motivadas por la boda). Esta tarjeta sólo llevará el número de cuenta y el nombre de los novios.


lunes, 30 de abril de 2012

¿POR DÓNDE DEBEN SUBIR AL COCHE LOS INVITADOS?


Hola. Quisiera saber porqué al subir los invitados al automóvil se debe realizar por la parte trasera del mismo y nunca por delante del automovil.
 
Pues tiene una explicación muy sencilla. Es cuestión de practicidad. Al igual que en los actos sociales, institucionales, empresariales... hay una ordenación necesaria para destacar de forma evidente a las personas más importantes, también en los vehículos las hay.
 
En el coche, estas personas se sitúan en la parte trasera. Puedes ver una explicación más extensa aquí. Por lo tanto, si han de subir por las puertas de atrás, el recorrido es normalmente más corto si se accede por detrás, además de que de forma inconsciente, se les proteje al evitar la parte peligrosa del vehículo, que suele ser la delantera. Recuerde el letrerito de "cruce por detrás de este vehículo" que hemos visto tantas veces en los autobuses.
 
Saludos.

viernes, 16 de marzo de 2012

LAS INVITACIONES REMUNERADAS O ¿QUIÉN ES EL ANFITRIÓN, TÚ O YO?

"Entiendo que si organizo algo e invito significa que NO PAGAN LOS INVITADOS".

"El sabado tengo una despedida de soltera ... se lo pagamos nosotras a ella".

"Creo que las invitaciones han tenido siempre éxito por su gratuidad... si invitas pero la gente tiene que pagar te pueden pasar 2 cosas o que te dejen más sólo que la una o que pases la velada rodeado de hipócritas".

"Me parece de muy mal gusto invitar a alguien y no decirle que tiene que pagarse el cubierto, al menos hay que avisar y de esta forma hay opción para ir o no, depende de la compañia. A mi no me importa pagar cuando estoy a gusto con las personas con las que voy a compartir mantel, pero una invitación para mí tambien es NO PAGAR..."

Estas son opiniones de personas que se han encontrado en la situación. Son invitadas, pero han de pagar su cubierto. ¿?

Merece la pena analizar los conceptos por separado.

En el protocolo social, decimos que cuando asistes a una comida, cena... a la que has sido invitado, el anfitrión por regla general ha elegido un menú para todos. El anfitrión invita, paga y elije. En este caso, tú no puedes protestar o cambiar los alimentos salvo una cuestión seria de salud (alergias, enfermedad...) que el anfitrión no tiene por qué saber si tú no se lo has advertido. Comes, y callas, que para eso han tenido la deferencia de invitarte y no pagas. Por contra, como no has elegido tú la comida, no tienes por qué comértelo todo si algo en concreto resulta especialmente desagradable para tu paladar.

Si el caso es que te invitan correctamente, es decir, que no pagas, y además te dejan elegir a la carta, debes ser considerado con el bolsillo del anfitrión y no elegir el plato más caro. En este caso, habrás de comértelo todo que para eso lo has pedido libremente.

Si te vas a cenar por tu iniciativa, eres tú quien elige lo que quiere comer y sabes lo que vas a pagar, y aceptarás lo que te cueste el menú pues el dinero es tuyo y la elección también.

En resumen: COHERENCIA.

Pero.... ¿y si te invitan a una celebración -cumpleaños por ejemplo- y después de agradecer sonriendo que quieran contar contigo en el evento y tu cabeza comience a pensar en el regalo que llevarás, oyes salimos a X euros...?

¿CÓMO? ¿Me invitan pero he de pagar? ¿Eso cómo es? Vayamos por partes...

RAE.ES:

Invitar. (Del lat. invitāre).
1. tr. Llamar a alguien para un convite o para asistir a algún acto.
2. tr. Pagar el gasto que haga o haya hecho otra persona, por gentileza hacia ella. (Ajajáááááá)

¿De dónde nos sacamos que el invitado paga?. Si yo quiero tu compañía en una celebración MÍA, te invito a que vengas y te agasajo. Tú me regalas algo en consideración a mí y según tus posibilidades y gusto personal; yo te doy las gracias y aquí paz y allí gloria. Así es como es, y cualquier otra cosa es una invención amañada para manipular mi buena fe.

Si tú me dices que tengo que pagar por asistir a TU cumpleaños, debería ser yo quien elija ¿no? Yo elijo ir o no ir, elijo lo que voy a comer, elijo con quién quiero estar y además no te llevo regalo. Es como cuando voy a tomarme el aperitivo del domingo por la mañana: Elijo en qué sitio, elijo cuánto me voy a gastar, y elijo con quién me lo quiero tomar.

Las cosas son como son, y empeñarnos en enredar, disfrazar y engañar utilizando supuestas modernidades disfrazadas de superguaychachipiruli, lo siento pero no cuela.

Me comentan que lo que subyace en estas actuaciones tan habituales hoy día es la crisis económica. ¿Perdón? ¿Crisis para quién? ¡Pero si yo estoy en crisis también! ¿Tu crisis la pago yo?

Creo que, en realidad, lo que subyace es la falta de elegancia, el cutrerío, el quiero y no puedo y la falta de perspectiva. Supongamos que te hace mucha ilusión celebrar tu cumpleaños pero no tienes dinero para invitar.

Te voy a dar ideas totalmente gratuitas (yo cobro por asesorar, es parte de mi trabajo, y para tí lo hago gratis, lo advierto):

Vienes y me dices: Charo, es mi cumpleaños y quiero celebrarlo, pero no tengo dinero para invitar a todos los que me gustaría ni hacer una fiesta como quisiera. ¿Qué opciones tengo?

Y yo te digo: Pues puedes hacer varias cosas:

Una, aguantarte y no celebrar nada, que si no hay dinero no se puede remediar. Ya vendrán tiempos mejores. Hay que ser responsable y consciente de nuestra situación y de las consecuencias que puede acarrearnos un gasto inapropiado.

Dos, pedir un préstamo por lo que te va a costar la celebración, y si te lo dan la haces y si no, pues ya vendrán los mismos tiempos mejores de antes. Difícil de entender pedir un préstamo para un cumpleaños... pero bueno, es decisión personal y más sorprendente que pedirlo es que te lo den, tal y como están las cosas...

Tres, decirle a tus amigos "es mi cumpleaños, te invito a café, copa de sidra y trozo de tarta en mi casa, a las cuatro de la tarde". Fantástico. Todo el mundo tiene claro que sólo se le invita a café, sidra y tarta. Y a las cuatro de la tarde todo el mundo sabe que ha de ir comido. Es un gasto asumible, te llevarán regalos y seguramente os lo pasaréis estupendamente. Sólo hay que valorar económicamente el gasto global: cuántos cafés, cuánta sidra y cuánta tarta.

Cuatro, decirle a tus amigos "es mi cumpleaños, te invito a una copita de sidra y trozo de tarta en el Bar X, ya me gustaría que fuera cena pero se trata de celebrar mi cumpleaños, y a más no puedo invitaros". Casi igual de fantástico. Sinceridad y nadie se siente engañado. Seguramente irán todos los auténticos amigos a los que invites. Lo que hay que valorar aquí, además del gasto que supondrá la factura del Bar X, es que esta sinceridad sólo debe tenerse con aquellos que sepamos que merecen esta confianza. A los conocidos o conomigos (más que conocidos pero menos que amigos) no les importa lo más mínimo tu situación económica, y si les dices eso seguramente no irán, créeme.

Cinco: decirle a tus amigos "es mi cumpleaños, te invito a una copita de sidra y trozo de tarta en el Bar X, el resto de comida o bebida corre a escote". Lo mismo de antes. Sólo para los auténticamente amigos.

¡Montón de posibilidades ¿verdad?! Y a lo que se da relevancia es al hecho que motiva la celebración y sobre todo a la intención sincera: Tu cumpleaños y el deseo de celebrarlo conmigo.

Lo otro, es tomarme el pelo. Es que yo pague tu fiesta, es poner en evidencia tu caradura.

Y la verdad, querid@, a mis cuarenta y cinco y pico y a estas alturas, hipocresías las justas, y menos las que me cuesten dinero.



viernes, 10 de febrero de 2012

EL PROTOCOLO DEL AMOR, SAN VALENTÍN Y EL PRÍNCIPE AZUL (ESE H.D.P.)

En estas vísperas del manido Día de los Enamorados, cae en mis manos un librito muy curioso:

"TALISMÁN DEL AMOR, ARTE PRÁCTICO DE HACERSE INTERESANTE AL BELLO SEXO". 

Naturalmente, escrito por un hombre (Francisco J. Orellana) para otros hombres.

El librito recoge extensos pero prácticos consejos para el cortejo, y se prologa con una dedicatoria de tintes románticos:


Este libro se ha escrito para la juventud que ahora nace, para la que tiene el corazón poblado de flores y el alma llena de fé. No sirve para la juventud gastada, que confunde el amor con la sensualidad, el aroma de la rosa con el del aceite que mancha: esta juventud debe estar prendada de su saber y no necesita consejos.

El Talismán ordena el cortejo en varias fases:

1. Preámbulo: Teoría del amor.
2. Plan general de conducta.
3. Primer período. Días de amor.
4. Segundo período. Relaciones de amor: Declaraciones, protestas, súplicas, quejas, desdenes, insinuaciones, serenatas, el tuteo, amor contrariado.
5. Tercer período. Mutua correspondencia: Mimos, ausencia, despedidas.
6. Cuarto período. Coronación del amor. Casarse.
7. Apéndice. Poemas de ayuda para el cortejo: Para enamorar; Felicitaciones; Días de amante favorecido;  En las estaciones del año; Del amante que aspira; Del amante con obstáculos; Tarjetas para regalos.

No hace falta a estas alturas señalar que el "Talismán del Amor" se escribió en 1850, y que si nos hacemos conscientes de la época, la costumbre, la cultura... y lo trasladamos a la actualidad, a pesar de ser casi tres siglos después, podemos afirmar que con las debidas diferencias en la manera de actuar y aplicando esa tan manida liberación sexual de nuestros tiempos, podemos acercar el pensamiento y depurar la esencia del comportamiento que describe Francisco Orellana: el Amor necesita del cortejo. En su época se daba por hecho que ese cortejo debía ser de él a ella; hoy día qué más da.

El Talismán comienza diciendo

"¿Sabéis lo que es amor? 
Los hombres pensadores le han llamado un abismo; los corazones sensibles reconocen sus efectos, le bendicen, le tributan adoraciones como a un Dios, y le personifican en el objeto de donde le sintieron dimanar... y del cual hacen su ídolo palpable.
Los hombres desmoralizados, los viciosos, los poseídos por pasiones lucrativas, se burlan de él; pero sólo después que, cansados de besar sus dulces cadenas, se han extraviado de la senda que conduce a la dicha, creyendo encontrarla en otra parte. Muchos de éstos sufren sus prisiones en la vejez, pero prisiones terribles, porque el amor también es vengativo, y se complace en amargar la existencia de los que le trataron con desdén, cuando él les ofrecía sus deliciosos dones..."


Deliciosa descripción ¿no?. Nada dice de las mujeres, pues en el libro (recordemos la época) las trata como un objeto de deseo, un trofeo a conseguir, el premio final que confirmará el éxito del cortejo. Las considera como elementos inertes, estáticos, cuyo fin es contentar con sus gracias y dones a aquél que les dedicó mejores lisonjas y con ello, las consiguió. No lo hace Francisco con mala intención. 

Culturalmente, lo propio es que nosotras, esos elementos inertes, aguardáramos sumisas a ese maravilloso Príncipe Azul con el que nos dijeron que teníamos que soñar, porque vendría tarde o temprano a por nosotras para enseñarnos las dulces mieles del Amor y la Felicidad, cosas que por supuesto nosotras solas somos incapaces de alcanzar.

Pero la vida, que es muy sabia, nos somete a experiencias más o menos dramáticas que nos van entrenando en la realidad. Y con motivo de la celebración de este San Valentín, recuerdo reflexiones sobre ese Príncipe Azul que me asaltaron allá por el 2009, en otro blog que jugó un importante papel en mi vida:

"El Príncipe Azul no existe, pero lo descubrimos demasiado tarde. Lo descubrimos después de muchas desilusiones, de muchas esperanzas malogradas, de muchas entregas inútiles y de muchas esperas innecesarias.

¿Quién se lo inventó? ¿A quién se le ocurrió que semejante estafa serviría para dar felicidad? No se conoce en la historia de la humanidad a nadie que lo haya encontrado. En la vida real, quiero decir, que es naturalmente donde serviría de provecho.

Esa manía insistente de que está en alguna parte, de que cada mujer tiene el suyo aguardándola, esa pertinaz estupidez de que sólo él nos puede proporcionar la eterna dicha…. Eso ¿a quién se le ocurrió?. Es otro fraude, otro engaño, otra trampa que se nos ha tendido a las mujeres. Como esa de que trabajar nos realiza… a nadie le realiza tener que trabajar para vivir… o esa otra de que no somos completas si no tenemos hijos… ¿completas en qué? ¿nos traen los hijos algún trozo con el que no nacimos?... o la mejor de todas, esa de que los hombres son “así”… ¿así cómo? ¿todos estúpidos menos nuestro único y privado Príncipe Azul, que ese por supuesto es inteligente y sublime?

Y lo peor de todo, es que además, no hay que buscar un señor apuesto, de ojos seductores, sonrisa profidén, leotardos y capita anudada al cuello. No. 

Hay que buscar una rana. Una rana pero con corona, por supuesto. Las ranas sin corona son las plebeyas, el proletariado, las del pueblo, las del montón, vamos. Si no lleva corona hay que pasar de largo. Sólo nos faltaría encariñarnos, que nosotras nos encariñamos con lo peor muy fácilmente y luego nos sabe mal darle la patada. Cargamos con la rana pobre quién sabe cuánto tiempo… normalmente hasta que la rana pobre, a costa de nuestra dedicación, mejora de color y aspecto y se decide a vivir de hacer portadas de Interviú o cualquier otra cosa materialista y superficial, sin haberse impregnado para nada de nuestro sentido de la trascendencia...

Todo el mundo sabe que encontrar una rana con corona es mucho más fácil que encontrar a tu príncipe azul. Las ranas con corona están por todas partes, las espantas a patadas. Pero claro, no son “tu” rana con corona. Tú siempre encuentras a las ranas coronadas de las demás. Te gusta una, te acercas, le libas la mejilla pero….. ¡horror! No era tu rana. Era la de la cuñada de tu vecina Pili, que en ese momento estaba ocupada besando a la rana de una señora de Soria, que ese día se entretuvo más de la cuenta en la ITV de su coche porque yendo hacia el polígono se le atravesó una rana coronada gigante y viejísima que andaba buscando desde hacía 40 años a la madre de la señora de Soria.

Y es que encima tiene que ser un beso. No vale darle la mano, o saludar cordialmente mientras le preguntas si es la tuya. Hay que besarla. Manda narices. 

Y lo más importante, ¿cómo se ha de besar a la rana? ¿Tiene que ser con lengua? ¿Con babas? Esa lengua larga y viscosa, que se enrolla sobre sí misma, que ha deglutido centenares, tal vez miles de asquerosos mosquitos durante quién sabe cuánto tiempo… ¿tengo yo que consentir que se mezcle con mis jugos corporales? ¿Las ranas tienen enfermedades contagiosas? Y si además no es mi rana… ¿puedo reclamar a alguien? ¿Existe la Oficina de Reclamaciones de la Besadora Equivocada de Ranas?

¿Y por qué el príncipe se aparecería encarnado en una rana coronada? ¿así, en femenino? ¿no habría de ser rano?. Una razón sensata para pensar que los príncipes azules no existen, es que cuando acaban su proceso no queda nada de ellos.

Si analizamos ese proceso detenidamente, el resultado es escalofriante. En primer lugar, este príncipe azul era un delincuente, seguro. Recordemos que ha sido un hada cabreada quien lo ha convertido en rana. O sea, que a saber qué habría hecho para ser convertido en anfibio, y sobre todo, para cabrear tanto a un hada, que son seres pacientes, amables y dulces. Y la prueba de que el cabreo era mayúsculo, es que para joderlo lo ha convertido en rana, no en sapo. En rana, esperemos que al menos macho, rana macho. Esto no lo podemos saber aunque vaya en pelotas. Lo cual nos lleva a concluir que aquello que fuera lo que hiciera, parece razonable pensar que atentaba contra una mujer, y por eso el hada pensó "ahora te vas a enterar en tus propias carnes". 

Aunque ahora que lo pienso, hay que ser un hada con mala uva para, sabiendo que habría de ser besado por una congénere, no tener piedad y convertirlo por ejemplo, no sé, en un conejito o un lindo gatito.

Queremos pensar que una vez besada, esta rana coronada sufrirá su metamorfosis de forma escrupulosamente perfecta, y que le saldrá todo lo que tiene que tener un príncipe azul. 

Me pregunto seriamente si merece la pena correr tantos riesgos. Los príncipes azules no corren ninguno. Ellos están ahí, camuflados en un ser gordo en pelotas, cabezón y con ojos saltones, calvo, flatulento y pegajoso, feo como un demonio, esperando ser encontrados por alguna mujer tan imbécil que esté dispuesta a darle un beso a semejante engendro. A ellos eso sí les sirve, porque cualquier mujer capaz de hacer ese sacrificio (o sea, el 99%) seguro que les merece la pena. Como poco es una tía de una pieza. 

Así que tenemos un príncipe azul exhibicionista, delincuente y travestido, que ya fastidió a otra mujer (al hada, recuérdese) antes que a nosotras.

Y con este gran hándicap, nosotras seguimos buscándolos y besándolos, envueltas en una gran espiral sin fin. Y lo peor, es que con los años estás más segura de que no existen. Y cuando te llega una amiga incauta, diciéndote que ha encontrado su príncipe azul, piensas "que te crees tú eso".

Y encima, sin tener clara la diferencia entre una rana y un sapo, de modo que para más inri, a saber cuántos sapos habremos besado antes de encontrar a la puñetera rana, y tener la suerte de que además, sea la nuestra."




Así que, a modo de conclusión, puede que no estemos de acuerdo en los estereotipos, comportamientos más o menos sexistas o en los protocolos del cortejo, pero lo que es incuestionable es que en estas cosas del amor, hay un procedimiento muy experimentado cuyos resultados vienen a demostrar que no es muy descabellado, y que inquieta desde muy temprana edad.

Las flores, los bombones, las velitas... da igual en qué sentido vayan o vengan, y tampoco importa el tal San Valentín y ni tan siquiera si se trata de nuestro Príncipe Azul o no. Lo importante es nuestro protocolo particular, nuestro Talismán único, porque ya se sabe que en la guerra y en el amor, todo vale, y cada uno tiene, o debe tener, sus propios protocolos de cortejo.






Feliz Día de los Enamorados.


lunes, 30 de enero de 2012

ME GUSTAS MÁS QUE COMER CON LAS MANOS.

¡Popular frase, ¿verdad?!  

Dios no creó los cubiertos al tiempo que los humanos. Estos inventos fueron apareciendo a partir de los siglos XVI y XVII gracias al genial  Leonardo Da Vinci.

Tampoco la denominación de cubiertos, tal y como los conocemos ahora, tienen en realidad mucho que ver con su origen.

Aquella manía que tenían nuestros antepasados para quitarse de enmedio a las altas (o no tan altas) personalidades, de utilizar veneno en las viandas, estimuló la creatividad de los que se daban por aludidos y apareció el couvert (cubierto) que no era más que un capuchón que tapaba la fuente, para que nadie pusiera nada en el plato en el recorrido que iba desde la lejana cocina de aquellos largos pasillos hasta el comedor donde estaban los invitados susceptibles de ser envenenados.

Luego, este utensilio pasó a aglutinar a todos los demás bajo el nombre de cubiertos.

De modo que hemos de partir del punto cero: se comenzó a comer con los dedos. Todos podemos tener en nuestra memoria imágenes evocadoras sobre esto, que es totalmente primitivo y como casi todas las cosas primitivas, basadas en el placer o en la necesidad.

Cuando el ser humano va evolucionando y unos deciden distinguirse con sus buenos modales de otros grupos no tan elegantes, se comienzan a desarrollar actitudes que supuestamente han de poner en evidencia una mayor cultura y formación.

Pero hemos de reconocer que el tacto es uno de los sentidos más agradecidos, que nos proporciona placer incluso sin ver el objeto de deseo en cuestión. Tocar una piel, una suave caricia, un recorrer de los dedos, un rechupetear de jugos de esas alitas de pollo tostadas y crujientes o ese helado que se desliza por la mano...  son experiencias en todos los casos, gozosas.

Como todo en esta vida, el hombre se debate entre sus orígenes y su evolución. Cuando no podemos más de ciudad, queremos escapar a la naturaleza virgen; cuando estamos hasta el moño del estrés del trabajo, añoramos el silencio y el no-hacer-nada; cuando algo nos coarta o nos agobia queremos libre albedrío... es decir, buscamos el equilibrio a través de la compensación entre los deseos primarios y la educación social.

Algo así pasa con el comer con las manos. Es tan importante esta etapa en los niños que los pediatras la defienden a capa y espada como un modo de favorecer la coordinación ojos-manos, utilizando una necesidad básica: saciar el hambre. El toquetear los alimentos, experimentar sus diferentes texturas, es un modo de estimular su curiosidad y el desarrollo de sus sentidos. Y el que los papás usen esos artilugios en vez de las manos es otro estímulo para querer hacerlo él, y convertirse, casi sin darse cuenta, en un humano educado...

Así que los adultos seguimos sintiendo, en el hecho de comer con las manos y chuparnos los dedos, una manera de recuperar nuestros primitivos orígenes experimentando placer.

De modo que, cuando la situación lo permite, nuestras manos pasan a convertirse en una prolongación de nuestra boca, que es capaz de anticiparnos la satisfacción que sentiremos cuando eso entre en ella.  Y somos incluso capaces de justificar el método manual dotando a determinados alimentos de esta etiqueta especial.

Perooooooooo lo que unas veces es correcto e incluso conveniente, no lo es en otras. Ahí está el conocimiento y la destreza en la formación personal. Recordemos que el protocolo es la esencia de la armonía, del equilibrio, de las cosas en su justa medida... de modo que el saber en qué momento podemos hacer determinadas cosas y en cuáles no, es lo que marcará nuestra altura en educación social.

Eso significa que tenemos integrado el auténtico saber ser=saber cómo tengo que estar=saber cómo tengo que hacer.  Y eso significa también un conocimiento decente en cuanto a las diferentes costumbres culturales con las que podemos encontrarnos. Lo que está bien aquí en España, en la cultura asiática es impensable, o en la árabe... pero sin ir más lejos sólo hay que probar en cualquier cafetería de Londres a mojar la bollería en el café, y causaremos estupor en muchos...

Pero que nadie crea que comer con las manos no requiere de entrenamiento ¡todo lo contrario! saber comerse una langosta como Dios manda no es algo que se aprenda solo con verlo, hay que practicarlo previamente, si no queremos salpicar a los de alrededor. Y sobre todo, porque por muy bien que sepamos hacerlo, si el resto de comensales no hacen lo mismo, rompemos eso que acabamos de decir sobre la armonía y tal vez quedemos como pedantes redomados, o en el caso contrario, como cromañones.

Adaptarnos a la circunstancia es la solución más aconsejable. Estar en el chiringuito playero y comernos las sardinas con cubiertos es ridículo; tanto como comernos con los dedos las gambas a la plancha mientras se refleja en las lentejuelas del vestido de fiesta en la cena de gran etiqueta...

Y llegados a este punto ¿qué cosas se pueden comer siempre con los dedos? Pongo aquí una breve lista:

  • Caracoles
  • Endivias y cogollos de lechuga (se habrán presentado abiertos a lo largo)
  • Conejo 
  • Mariscos
  • Alcachofas (cocidas, se separan las hojas externas con los dedos y se llevan a la boca mordiendo la parte blanda, el resto se deja al borde del plato)
  • Aceitunas (si se presentan a modo de aperitivo; en la ensalada se cogen con el tenedor)
  • Chuletas de cordero (las de palo; las de pierna no)
  • Dulces en porciones (bombones, turrones, pastelillos...)
  • Canapés
  • Frutas pequeñas (fresas, moras, cerezas, uvas...)
  • Pan (se trocea con las manos, ¿eh? no con la boca...)
  • Embutidos (todos los ibéricos presentados como aperitivos)

Y luego hay algunos que según cómo se presenten, se pueden o no se deben, total o parcialmente, comer con las manos:

  • Los embutidos curados: servidos como entremeses, se comen con tenedor y cuchillo separándoles la piel. Los embutidos frescos con el tenedor, sin el cuchillo.
  • Los espárragos, en la intimidad pueden comerse con los dedos. En algunos lugares existen unas pinzas especiales para comerlos en situaciones formales. Si no, con cuchillo y tenedor. Si son tiernos y/o las yemas, se cogen con la mano y si hay salsa (que nos habremos servido en un lado del plato) los mojamos y comemos. Si son enteros, podemos dejar la parte más dura en un lado del plato.
  • Los huevos pasados por agua se sacan a la mesa en una huevera colocada sobre un platito. Con una cucharilla se le golpeará ligeramente la cáscara por su punta y alrededor, retirando las cáscaras. Tras ponerle sal, podremos introducir en el huevo pequeños trocitos de pan que nos llevaremos a la boca con la ayuda de la cucharilla, y que hemos troceado con las manos sobre el plato.
  • Los quesos: en España se suelen comer con pan y pocas veces al final de la comida, como sí es costumbre en Francia. A los quesos llamados “duros”, se les suele quitar la corteza. A los blandos no. Si el queso es cremoso, puede untarse en el pan con la punta del cuchillo, como si se tratara de mantequilla. Los quesos se parten siguiendo la cuña si son redondos. Si están en una fuente común, lo cortamos, y se come con los dedos.
  • Las pizzas: en la intimidad puede cogerse con los dedos la porción individual previamente cortada. En un restaurante hay que cortarla con cuchillo y tenedor.
  • Los moluscos y/o crustáceos con cáscara, se abren con las manos y se comen directamente de la concha si es pequeña o pinchando la molla con el tenedor si ésta es grande.
Y como norma general, hay que pensar que siempre que se vaya a comer algo con las manos, habrá de tenerse en cuenta la presencia de servilletas que si son de papel será de buena calidad; su reposición si es necesario, y que las de tela deben también cambiarse si el tipo de alimento lo aconseja. 

Si se han servido mariscos, los cuencos con agua y limón o las servilletitas limpiadoras son imprescindibles. 

De las frutas en general hablamos otro día.

Y recordad que en el momento adecuado y de la forma acertada, las manos hay que disfrutarlas como un sentido más hecho para percibir, sentir y degustar. Y cuidarlas, porque ¡van al pan!






lunes, 2 de enero de 2012

DE CALCETINES, ZAPATOS Y PANTALONES.

Sugerencia de elaristocrata.com
Hola, siempre he tenido una duda que seguro que es muy tonta, pero que muchas veces me hace dudar, sobre todo en verano. Es sobre el color de los calcetines ¿deben ser del mismo que los pantalones o que los zapatos? Siempre he oido que deben ser del mismo color que los pantalones, pero en verano me plantea muchas dudas porque los colores de los pantalones o de los zapatos suelen ser más variados y en muchas ocasiones de color claro (beige, blancos...), y por ejemplo, con unos pantalones blancos, y zapato marrón, quedan horrorosos los calcetines blancos, y con unos náuticos azul marino y pantalón marrón quedan muy feos los calcetines marrones. Muchas gracias. Alfonso.

Hola Alfonso. Pues nada de tontería, ya ve cómo puede uno complicarse la vida por unos calcetines.

Sobre este tema hay varias tendencias. Yo me apunto a la que defiende que siempre es más aconsejable llevar los calcetines del mismo color que los pantalones. Pero... en el buen gusto no hay casi nada prohibido y todo depende de qué nos pongamos. Un traje de vestir clásico tiene unas opciones que no pueden aplicarse si nos vestimos de sport casual. Pero mucho mejor que en mí, quédese con las acertadísimas recomendaciones de  El Aristócrata, un gran especialista en moda masculina que en mi opinión, va sobradísimo de buen gusto.  Verá cómo disfruta leyéndolo... ¡ya me lo dirá!

Un saludo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

LAS MOSCAS.

Vosotras, las familiares, inevitables golosas;
vosotras, moscas vulgares...
(Antonio Machado)


Una especie curiosa ésta de las moscas. Además, con ricas acepciones. Un moscón sabemos lo que es; un moscardón también; una mosca cojonera, la hemos sufrido muchos; las que van a la miel, más aún;  la de la oreja ni te cuento; los que las cazan no tienen mejor fama; los que no matarían ninguna, no siempre son de fiar; están también las que te remueven el humor cuando te pican; cuando no se oye ninguna puede ser muy bueno o muy malo....
 
En fin, que hay moscas para todos los gustos. Pero ¿qué hacer cuando estás exponiendo un discurso, la presentación de un producto, saludando a personas? Y mucho peor, ¿qué se hace cuando descubres una debajo del entrecot?.
 
De esto hablaba con un empresario hace poco, que tuvo que enfrentarse a un molesto moscardón al que debió gustarle especialmente su olor y que se empeñó en posarse sobre su cara, incluido el cristal de sus gafas, en plena presentación de un producto. Tras varias sacudidas pretendidamente discretas (que por supuesto no lo fueron para nadie), el moscardón decidió pasearse impunemente por la pantalla de proyección, surcando libremente el espacio y proyectando su sombra sobre las imágenes.
 
Sonrisas, risas y murmullos socarrones abundaron, en detrimento de la atención que se buscaba respecto al producto. Me preguntaba el empresario si hizo bien en hacer que no pasaba nada, o debería haber parado la proyección, pedido un artilugio, cazar la mosca o echarla por la ventana, y volver a la normalidad de la actuación comercial.
 
¡Y quién sabe qué es mejor! Tal vez la segunda opción se hubiera convertido en una odisea con participación activa del público, y la presentación se habría convertido en una actuación empresarial recordada por tiempo y tiempo. Pero, ¿y si la mosca es más lista y no es cazada o expulsada?.
 
Hay dos fórmulas que suelen funcionar siempre en estos casos: el buen humor y la naturalidad. A un bicho, insecto en este caso, se le presupone menos cerebro e inteligencia que a los humanos ¿no? y por lo tanto sus reacciones son inesperadas e imprevisibles. Aplastarlo puede no ser muy agradable si estamos en un restaurante, pero es peor sacarlo de la sopa y dejar un cadáver por ahogamiento, al borde del plato.
 
Habrá que valorar las situaciones. Pero, en cualquier caso, humor y naturalidad serán dos cualidades que nos garantizarán, sin duda, la mayor normalidad. Véase si no a Obama, en esta comparecendia televisiva, con millones de espectadores observando y seguramente hablando sobre cosas realmente trascendentales. ¿Qué otras opciones tenía?


viernes, 21 de octubre de 2011

QUÉ REGALAR SI NO VOY A LA BODA.

Hola, el tema es así, hace dos meses que estoy trabajando en una escribania en la que me contrataron porque el prometido de la escribana es un conocido mio... ellos se casan y me han invitado al civil y a la ceremonia religiosa, pero no a la fiesta. no puedo asistir a ninguno de los dos eventos pero quisiera regalarles algo y no se me ocurre que, me podría dar algunas ideas?... son una pareja joven de 27 años los dos, hace tiempo que viven juntos.

Hola. Al parecer, entiendo que no le han informado de que hayan puesto lista de bodas. Por otra parte, hace tiempo que viven juntos, por lo que seguramente tendrán el ajuar que necesiten. Dice usted que el prometido es un conocido, es decir, no es un amigo cercano ni nadie de su familia. Y por otra parte, no la hacen partícipe de la fiesta posterior.

No veo que tenga usted ninguna obligación de regalarles nada. Más bien parece que han deseado quedar bien con usted invitándola a la bodas civil y religiosa, por lo que ellos tampoco consideran que sea usted una gran amistad.

Si el prometido de la escribana no fuera conocido por usted, no la habrían invitado. De modo que no se sienta muy obligada a cumplimentarles,  más allá que el compromiso de corresponder a un débito que más bien parece de carácter laboral.

Creo que algo que puedan consumir, como por ejemplo una botella de buen champán, con una nota que diga algo así como que desea usted que la beban brindando por su felicidad, sería suficiente. Si una sola botella aunque sea cara, le parece a usted poco, cambie a una caja de buen vino. También puede enviarles una cesta con delicatessen, o surtido de chocolates...

Lo importante es que corresponda de forma elegante pero austera, pues les une más la relación profesional que la personal.

Gracias por preguntarme, un saludo.



jueves, 13 de octubre de 2011

LOS AVIONES PRIVADOS: ORDENACIÓN Y PRECEDENCIAS.

Hola Charo. Soy azafata de vuelo, y voy a trabajar durante unas semanas en un avión privado, con motivo de unos desplazamientos de sus dueños a diversas capitales de Europa. En los vuelos irán VIP's y 3 personalidades políticas que vienen como invitados en viajes de vacaciones. Busco cómo acomodarlos en función de su importancia pero sólo encuentro ordenaciones en coches, que tienen menos asientos, y por otra parte, en locales o banquetes. Gracias anticipadas por tu ayuda. Lorena.


Hola Lorena. No me dices cómo es el avión, cómo están distribuidos los asientos en el interior, etc. Los aviones privados suelen tener una configuración bastante distinta a los comerciales. Los asientos pueden estar dispuestos de dos en dos a cada lado del pasillo y en muchos casos, enfrentados hacia el pasillo o con sofás o butacas de relax, por lo que decidir una configuración concreta es complicado.

Por otra parte, en este tipo de aviones, y dadas las características de las personas que lo ocupan, la configuración interior está normalmente muy bien definida y no da lugar a dudas sobre qué asiento ocupa cada cual.

No obstante, como normas generales has de recordar que siendo un vehículo, podemos aplicar con bastante similitud las precedencias que se aplican en un automóvil. Es decir, considerando la cabina como el habitáculo del conductor, en la parte posterior, la persona más importante se sitúa a la derecha en sentido de la marcha, y a partir de ahí el resto de personas de más a menos. Debes tener en cuenta que lo que se llama mejor asiento es el que está junto a la ventanilla.

En cuanto a subir y bajar, aplicamos las mismas reglas que en un acto; sube en último lugar el más importante y baja igualmente el último.


Te pongo un ejemplo con dibujo casero, para que en la medida de lo posible lo apliques, si te lo solicitan.

Saludos.