jueves, 28 de octubre de 2010

Rueda de prensa de la Sra. Concejala de Consumo para presentar la programación 2010-2011. EVENTO Y GESTIÓN, novedad en la programación con su Curso "Protocolo en la Mesa".

El Ayuntamiento elige el Curso "La Mesa y sus Rituales", de Evento y Gestión, como novedad en la programación del Centro de Recursos de Consumo.

Evento y Gestión realizará 2 ediciones del Curso, de 10 horas cada uno de ellos, entre octubre y diciembre de este año, al que se han inscrito más de 40 personas.





miércoles, 27 de octubre de 2010

LOS ANIVERSARIOS DE BODA.

Hay aniversarios de bodas mucho menos conocidos que los de plata y oro, y con más tradición en otros países:

Bodas de Papel, 1º año.
Bodas de Madera, 5º año.
Bodas de Estaño, 10º año.
Bodas de Cuero, 12º año.
Bodas de Cristal, 15º año.
Bodas de Porcelana, 20º año.
Bodas de Plata, 25º año.
Bodas de Marfil, 30º año.
Bodas de Lana, 40º año.
Bodas de Seda, 45º año.
Bodas de Oro, 50º año.
Bodas de Diamante, 60º año.

Respecto a cómo se celebran estos aniversarios, hay que distinguir entre bodas laicas y religiosas. La norma general es que en las bodas de plata, oro y diamantes, la pareja suele invitar a amigos y familiares a una comida/cena en casa (ahora se acostumbra a hacerlo en un restaurante para evitarte la faena) y aquellos acuden con regalos, que compran entre todos, puesto que se han de corresponder con el metal de que se trata (plata, oro, diamantes) y claro, los bolsillos no están para individualidades.

Cuando la boda ha sido religiosa, previamente a la comida/cena se celebra una Eucaristía de Acción de Gracias en la que además de dar ídem para agradecer a Dios la felicidad y favores recibidos, se renuevan los votos matrimoniales, es una ceremonia sencilla en la que los esposos confirman lo que se prometieron hace 25, 50 ó 60 años.

Se suele hacer si es posible en la misma Iglesia donde se contrajo matrimonio, y se suele también procurar que la realice el mismo sacerdote, si esto es posible, al igual que los padrinos.

Son celebraciones mucho más sencillas y austeras que la primera boda, pero suelen ser mucho más emotivas y entrañables, puesto que participan los hijos y muchas veces, los nietos de la pareja, lo que la convierte en una celebración única y mucho más especial que la primera.

Y los ornamentos, por supuesto, se reducen a la mínima expresión; se valora mucho más las personas y el encuentro y celebración familiar.

Y en ambos casos, si es posible para la pareja, pues repite el viaje de novios o hacen otro a otro lugar.

MONTAR UN BUFFET EN CASA.


El espacio adecuado para que cada persona esté cómoda en una mesa, es de 60 cm. como mínimo. La forma de calcular cuántas personas nos caben en la mesa, es multiplicando los 60 cm por el número de personas que han de sentarse. Por ejemplo, si tenemos 12 invitados, a cenar incluyéndonos a nosotros, calcularemos 60x12=720 cm, o lo que es lo mismo unos 7 metros lineales de mesa. Considerando que fuera rectangular, supondría  unos largueros de unos  2 metros y medio a cada lado y un metro en las puntas. 

Siguiendo esa regla, podemos fácilmente calcular cuántas personas caben en cualquier mesa. Si haciendo estos cálculos, estamos seguros de que en nuestra mesa no caben cómodamente, podemos darle la vuelta a la cena.

¡Convirtámosla en un buffet!. Dependiendo del espacio que tengamos, arrinconaremos la mesa lo más posible contra la pared, o bien la situaremos lo más en el centro posible. Retiraremos las sillas de la misma y las distribuiríamos por el salón o el comedor. Dividimos la mesa en dos planos a los largo. La parte de atrás estará ocupada con las fuentes de comida con sus correspondientes cubiertos de servir. En un lateral, sitúe las copas o vasos y las servilletas, y delante, los platos y los cubiertos agrupados por tipo. Al otro lado, los vinos con sus descorchadores. Si hay blanco, en su enfriador. Los refrescos  y cerveza, etc., en la cocina, salvo que le quepa una gran cubitera. En la cocina colocaremos un barreño bonito con hielo y agua, un paño para secar los envases al sacarlos. Así no tendrán todos nuestros invitados que ver lo que tenemos en la nevera, que además estará a rebosar con los platos del menú y sobre todo el postre...

Dejaremos un espacio para que los invitados dejen los platos sucios que iremos retirando a la cocina cada cierto tiempo.

Si preparamos aperitivo, lo colocaremos en la mesa baja de centro. Eliegiremos un menú que podamos preparar con antelación y preferentemente cosas frías, y dejando tan sólo un plato caliente que serviremos en el momento oportuno. 

Intentaremos evitar alimentos "complicados", es decir, con muchos huesos, o aceitunas, con salsas líquidas, espinas...

En otra mesa más pequeña en la misma habitación, pondremos una cubitera grande con hielo y las correspondientes pinzas, y las bebidas alcohólicas que deseemos ofrecer después en el tiempo de tertulia, así como los abridores necesarios y servilletas más pequeñas. Si nos cabe, podemos poner también los vasos o copas adecuados (whisky, cubalibre, chupito…).

En la cocina tendremos preparados tres termos. Uno con café, otro con agua caliente para las infusiones, y el último con leche. Tendremos una bandeja con el azúcar, surtido de infusiones… y a mano otra bandeja para colocar las tazas necesarias surtidas para café, infusiones, té...

Cuidaremos la mantelería, e intentaremos que los del resto de mesas seaniguales; los adornos que serán pequeños y sencillos, la vajilla, cristalería... y si la cena no es muy formal podemos utilizar utensilios de plástico, siempre que sean de buena calidad.

Es una forma sencilla, divertida y diferente de recibir en casa. Trabajaremos menos y podremos disfrutar más de la cena.

martes, 26 de octubre de 2010

INVITADOS EN UN BARCO.

Hola!  Me han invitado a un fin de semana en un yate. Nunca he dormido en uno, ni he estado tanto tiempo y menos navegando, sólo alguna vez de visita estando atracado.Qué ropa llevo, que ya no es verano y qué tengo que saber? Robbi, de La Florida.

En cuanto a tu equipaje, no te presentes con una maleta y mucho menos rígida. El espacio a bordo es reducido y todo debe poder “esconderse”. Una maleta rígida es complicada de estibar y ocupa mucho sitio. Elige una bolsa de viaje tipo de deporte, que al vaciarla se pueda plegar o que sin vaciar pueda adaptarse al espacio posiblemente mínimo del armario de una embarcación. El calzado ha de ser de suela blanda y clara, tipo tenis o unos náuticos, no es aconsejable andar descalzo pues los accidentes son frecuentes. En una cubierta hay muchas cosas! La mayoría de las embarcaciones tienen cubierta de madera o fibra, por lo que suelas duras, oscuras o con dibujos la perjudicarán, y del mismo modo el interior suele estar enmoquetado, y el calzado ahí está prohibido. 

La ropa ha de ser cómoda. Suponemos que la travesía será cercana a la costa de Alicante, por lo que daremos por hecho el buen tiempo. Así pues, lleva un par de equipos donde tenga cabida ropa ligera, y otro de más abrigo, incluyendo un anorak o similar, pues las noches en el mar son frías. Ten en cuenta la intensidad del sol en el mar aunque esté nublado y no olvides protegerte la piel, la cabeza y los ojos. Sería muy molesto que el mareo te fastidie el fin de semana, así que sé previsor y lleva pastillas antimareo con cafeína, aunque en el botiquín de a bordo seguro que las hay, pero no es cortés andar gastando cosas que nosotros podemos llevar. 

Si no se ha pactado compartir los gastos, incluída la comida, es educado presentarse en el barco con un obsequio para agradecer la invitación. Seguramente a una casa podremos llevar un objeto de decoración o unas flores, pero en un barco debemos olvidarnos de elementos decorativos y mucho menos de objetos marineros. Un barco es un lugar donde lo superfluo no tiene cabida, y donde todo “pesa” y se “mueve”. De modo que decantémonos siempre por algo que se “acabe”. Lo mejor es un buen vino o alguna exquisitez para comer o cenar todos juntos.

Es importante conocer el barco. Haz todas las preguntas que necesites hasta que te sientas seguro. El Capitán o Patrón seguramente te dará unas breves informaciones sobre la seguridad y precauciones en el barco y los elementos que debes conocer, como la situación de los chalecos salvadidas. No quieras saber más que la máxima autoridad a bordo, es decir, el Capitán o Patrón, y obedece sus indicaciones sin cuestionarlas.

Dada la escasez de espacio en un barco, entenderemos también lo fácil que se oye cualquier sonido molesto. Tengamos en cuenta que en períodos de descanso, un ruido por mínimo que sea se triplicará. Pensemos en la siesta, en las tertulias, en las horas de levantarse, en las de acostarse y durante la noche. Deberemos acomodarnos a las costumbres de nuestro anfitrión.

Pregunta si puedes ayudar con alguna labor en la cocina o mantenimiento en el barco. Aunque tú no lo sepas o no lo imagines, siempre hay algo que hacer y no está bien que tu anfitrión se pegue una paliza mientras tú te limitas a disfrutar de tomar el sol. Mantén recogidas y ordenadas tus cosas, incluídas las que saques a cubierta (toalla, cojines...) y pide permiso y lugar para secar tu ropa en cubierta si es que es necesario.

Si hay tripulación, respétala y recuerda que son trabajadores, no criados. En navegación no se trabaja por seguridad. Las bebidas se toman fondeados. No les molestes en las maniobras.

En los barcos el agua dulce se transporta en unos tanques de capacidad limitada. Cuesta dinero el llenarlos cuando se llega a puerto, y debe racionarse con sensatez. Del mismo modo, el sistema de tuberías y la iluminación general, funcionan con batería. De modo que sé diligente y breve en la ducha y tacaño con el encendido de luces. 

Pregunta sin complejos sobre el manejo de la bomba del retrete del cuarto de baño. Hemos de saber que por allí no se tira nada de papel o cualquier otra cosa. En la mayoría de los puertos está prohibido usar los aseos mientras se está atracado, para evitar el vertido de aguas fecales en las bahías. 

Con estas sencillas indicaciones serás un magnífico tripulante y te volverán a invitar, seguro!!

LAS BODAS EN EL MAR.

¿Decir "sí, quiero" en una cala recóndita al atardecer? ¿O de noche bajo una luna llena? ¿Y frente a la Costa Azul en la cubierta superior de un crucero? ¿Tal vez camino de las  Islas Griegas? Y ¿qué te parece llevar a tus invitados en un catamarán y celebrar el convite con un caldero en Tabarca? Lejos, cerca ... Qué más da. Lo que quieres es que tu boda sea especial, y si algo tiene el mar, es eso, que es especial...

Una boda en el mar tiene el atractivo añadido de poder vivir situaciones que no se dan en otros sitios: el atardecer, la luz luna... O la de la diversión del esquí acuático, los baños, la visita a recónditas calas, el avistamiento de delfines... Las posibilidades son infinitas y desde luego, originales y distintas.

Puedes invitar a amigos y familiares a un crucero con el destino que tú elijas ... ¿Qué tal embarcar en Alicante, casarte frente a la Costa Azul al atardecer, despedir a tus invitados en Niza y proseguir tu luna de miel hacia Scorpio?

En las celebraciones de bodas a bordo, el capitán vestirá uniforme de gala, y oficiará la ceremonia acuerdo a las particularidades que quieras imprimir al estilo de fiesta; te haremos el libreto, nos ocuparemos de las invitaciones, las confirmaciones, la música, el catering, las flores o adornos, las reservas, alojamientos, desplazamientos, atraques; hablaremos con tus invitados para asesorarles de lo que deben saber para estar a bordo de una embarcación, qué necesitan, qué deben llevar ...; tendremos un médico profesional a bordo si lo deseáis; llevaremos equipos de buceo o de pesca para el entretenimiento vuestro y de tus invitados; también os proporcionaremos animadoras infantiles si lleváis niños, para prepararles una participación especial en la ceremonia o sencillamente actividades náuticas exclusivas para ellos ... 

El primer paso para organizar una boda en el mar es casi el mismo que en las bodas en tierra: cuántos invitados tenemos. Eso marcará inexorablemente el tipo de embarcación que podremos utilizar. Desde un velero a un catamarán, goleta, yate ... Todo dependerá de las personas que han de subir a bordo, y de si nos haremos a la mar o la fiesta se celebrará en puerto.

Y ¿qué te parece una luna de miel en un velero sólo para vosotros?. Elegís el destino y una tripulación experta se ocupará de todo, la navegación, la restauración, limpieza... Es como un pequeño hotel flotante vosotros solos. Un baño en esta cala, una comida desembarcando en la isla, una cena a la luz de la luna y las velas fondeados en otra cala ... Una luna de miel distinta con todas las comodidades de un gran crucero o de un hotel de 5 estrellas, pero con una intimidad exclusiva.
La ceremonia tipo de una boda a bordo, que los novios adaptarán a su personalidad, se desarrolla de este modo:
  1. Subida a bordo de los invitados.
  2. Subida a bordo del novio.
  3. Subida a bordo de la novia.
  4. Bienvenida del capitán, juez, alcalde...
  5. Palabras de los amigos o familiares.
  6. Lectura por el capitán, juez, alcalde... de las normas oficiales que regulan legalmente el matrimonio en España.
  7. Consentimiento de los novios.
  8. Anillos. 
  9. Palabras de amigos y familia, si lo desean. 
  10. Despedida del capitán, juez, alcalde ... 
  11. Firma del acta.
Conviene dejar claro que las bodas en el mar son ficticias por regla general. Se trata de fiestas de celebración simbólica sin validez jurídica. La legislación española sólo autoriza al capitán de una embarcación a celebrar un matrimonio cuando haya peligro de muerte de uno o de ambos contrayentes, y con una serie de requisitos que se refieren a la bandera del buque, aguas jurisdiccionales, inscripción en el registro, etc.

Según el Código Civil español, I Libro, Título IV, artículo 52, podrá celebrar este tipo de matrimonios en una embarcación, el capitán o comandante de la misma. La celebración de este matrimonio no requerirá de autorización previa ni de la formación de expediente, pero sí la presencia, en su celebración de dos testigos mayores de edad, salvo imposibilidad acreditada.

Por lo tanto, una boda a bordo no tendrá carácter jurídico, y se tratarán como una celebración social. Si se desea que tenga validez jurídica, habrá de ser  oficiada por un juez, alcalde, concejal... con quien se acordará previamente la ceremonia, con el fin de dar legalidad al acta de matrimonio. Si la boda es religiosa, habrá de celebrarse previamente en una iglesia, pudiendo celebrar después el convite a bordo de la embarcación.

CEDER EL PASO EN LAS ESCALERAS.

¿Está bien ceder el paso a las mujeres al subir escaleras? Me sorprendió el otro día una señora al decirme que lo correcto es que subiera yo primero. Juan Carlos.

La señora tiene razón a medias, Juan Carlos. Depende de la situación. Si ambos os conocéis, vais al mismo piso, y no existe una relación laboral, seguro que a ella le parecerá más correcto que la dejes pasar primero.

Sin embargo, si ella fuera tu jefa, por ejemplo, y tú la acompañaras a la oficina de arriba, debes ir el primero pues se sobreentiende que abrirás tú las puertas, con lo que es obvio que es mejor que vayas delante.

Otro caso similar es que tú acompañes a una señora a un lugar de tu edificio que ella no conoce. Entonces irás delante para guiarla y mostrar el camino, abriendo igualmente las puertas.

Pero la situación se invierte cuando se trata de bajar. En el primer caso, seguro que también le parecerá mejor que le cedas el paso. Pero en los otros dos, lo correcto es que sigas siendo tú el primero, tanto por las razones que ya hemos dicho, como por el hecho de que serás una “protección” para ella en caso de accidente al bajar los peldaños.

La misma filosofía se debe aplicar al subir y bajar de un avión, por ejemplo. No obstante, el sentido común te dará pistas de cómo actuar en cada situación, en función de la señora en cuestión, del lugar, y del momento. Piensa que en los tiempos actuales, algunas señoras pueden sentirse molestas por este tipo de deferencias, confundiendo cortesía con discriminación, que pasar, pasa...

LAS PRECEDENCIAS EN EL COCHE.

La semana que viene mi jefe me envía a recoger a 3 clientes extranjeros al aeropuerto. Iré en un coche alquilado con chófer, la pregunta es cómo tengo que sentarlos y donde me siento yo? Gracias de Loli.


En un coche el puesto más importante es el situado a la derecha en el asiento de atrás. Esto es porque es el lugar desde el cual, la persona puede comunicarse con mayor facilidad con el chófer para lo que sea necesario.

Por lo tanto, el cliente jerárquicamente más importante, irá en este lugar, y los otros dos por orden de importancia (el mayor en jerarquía al lado del primero), a continuación.Tú debes ir en el asiento de delante, junto al chófer.

Es el chófer quien debe abrir y cerrar las puertas, y acomodar el equipaje en el maletero. Está bien que ayudes en estas operaciones, pero conviene que lo comentes previamente con el chófer pues al ser ajeno a la empresa no lo conoces y no sabes cuál será su forma de comportarse. También conviene que hables con él previamente sobre su apariencia física, pues no quedaría bien que llevase, por ejemplo, una camisa con el logotipo de la empresa de alquiler. Si tu empresa no tiene nada identificativo para estos casos, mejor que no lleve nada.

El coche por supuesto, no debe estar rotulado con publicidad de la rent car y estará impoluto, y será preferentemente oscuro. Dentro, olerá bien (cuidado con los ceniceros y esos detalles).

Gracias por preguntarme, espero que te sea de utilidad mi respuesta.

PRECEDENCIAS MUNICIPALES.


Pleno Municipal del Ayuntamiento de Alicante
En Alicante, ¿hay alguna autoridad por encima de la alcaldesa? Estefania.

En cada municipio, en este caso Alicante, no hay ninguna autoridad por encima de la alcadesa. En términos generales, la alcadesa es la máxima autoridad en su municipio, y por lo tanto, es la anfitriona por excelencia de todos los actos oficiales que se organicen en la ciudad. Presidirá los actos que organice la Corporación o se celebren en sus sedes o dependencias, sólo cederá la presidencia a Su Majestad El Rey o a miembros de la Familia Real y a las autoridades que expresamente se señalen de acuerdo con la legislación y al tipo de acto, pero en estos casos, la alcesa ocupará el lugar inmediato a la autoridad que presida. Es decir, a la derecha de SM El Rey.

La distribución de los puestos de las demás autoridades se hará según las precedencias que regula el Real Decreto 2099/1.983, de 4 de Agosto, alternándose a la derecha e izquierda del lugar ocupado por la Presidencia. Si concurrieran varias personas del mismo rango y orden de precedencia, prevalecerá siempre la de la propia residencia.

Como hemos dicho, la alcaldesa presidirá los actos que organice en su ciudad. Eso quiere decir que ocupará el primer puesto. En la práctica, significa que estará siempre en el centro de la presidencia si el número de personas es impar, y a la derecha de los dos del centro si la presidencia tiene un número de personas par.

En un teatro, por ejemplo, ocupará el primer asiento de la primera fila de la derecha, siempre mirando desde el escenario, al igual que en un acto religioso, en el que estará en el primer asiento de la primera fila de la derecha, mirando desde el Altar, puesto que en este caso es el sacerdote quien preside, y ése sería el segundo puesto de la presidencia.

Por algo tiene el "bastón de mando"!! :-)

Saludos, Estefanía.

jueves, 21 de octubre de 2010

CONSEJOS BREVES PARA NO EQUIVOCARSE EN UNA COMIDA.




Hola. Pregunta de parte de mi contrario: Consejos cortos, fáciles, concretos y rapidos para no equivocarse en una comida de compromiso. Susi.

Además del comportamiento adecuado que nos va dictando el sentido común, resumo unos cuantos que pueden ser útiles en esas situaciones:


1. Antes de sentarte, ayuda a la señora de tu derecha, retirando la silla lo suficiente para que pueda acomodarse, sostenla suavemente permitiendo que sea ella quien la coloque en el lugar definitivo.

2. Siéntate, coge la servilleta y desplegándola suavemente colócala sobre una de tus piernas o sobre las dos, según su tamaño, con la abertura hacia tí.

3. Mantén tus manos sobre la mesa, apoyadas hacia la mitad del brazo. No te reclines hacia atrás, ni cruces los brazos, y menos rodees con uno de ellos el respaldo de tus vecinos.

4. Espera que se sirvan a todos antes de comenzar a comer salvo que se indique otra cosa.

5. Los ibéricos se cogen con el tenedor, y se parten sobre el plato con la ayuda del cuchillo quitándoles la piel si vienen con ella.

6. La carne de las almejas se pinchan con el tenedor, dejando la concha en el plato, frente a ti. Mientras no uses los cubiertos pero no hayas terminado de comer, sitúalos a los lados del plato, lo más paralelo posible a tu cuerpo. Cuando acabes, sitúa los cubiertos juntos, perpendiculares a ti, apoyados dentro del plato hasta la mitad de los mismos. No los dejes sobre el mantel ni apoyados mitad en el plato y mitad en el mantel. No los dejes sobre el bajoplato.

7. Si quieres mojar el pan, parte pequeños trozos, déjalos en el plato, y pínchalos con el tenedor, repitiendo la misma operación cada vez. No obstante, si lo evitas, mejor.

8. El pan se parte con las manos, suavemente por la mitad, sobre su plato haciendo la menor cantidad de migas posible.

9. No indiques al camarero que no quieres más bebida, ni pongas la mano tapando la copa. Si no la quieres, no te la bebas. Si quieres más, él te lo servirá sin que lo pidas.

10. No le pidas al camarero cerveza o refrescos para acompañar la cena si el anfitrión ha pedido un buen vino. Si no te gusta el vino, bebe agua.

11. La carne se trincha trozo a trozo, en un tamaño que quepa en la boca holgadamente.

12. No fumes entre plato y plato, ni al sentarte en la mesa. Espera a que los camareros pongan los ceniceros al café. Pide permiso a las personas de tus lados para fumar.

13. Si te da tos, tápate la boca con la servilleta y ladéate lo suficiente para no molestar a tus vecinos. Si te atragantas, levántate y vé al baño.
14. Límpiate los labios antes y después de beber, sin restregar.

15. No hables con la boca llena.

16. Si algún plato no te gusta, come al menos la mitad.

17. Apaga o silencia el móvil. No lo cojas como no sea algo que sepas que es urgente. En este caso, pide disculpas y vete de la mesa. A nadie le importan tus conversaciones privadas.

18. Estate atento a las necesidades de las señoras de tus lados (pasarles utensilios o bandejas de la mesa, ofrecerles bebida...)

19. No eleves el tono de voz, y no rías estruendosamente.

20. Cuando te sirvan el café, espera a estar seguro de que no te quemarás. Remueve el azúcar sin hacer ruido.

Veinte cosistas fáciles. Difícil será que hagas algo mal.

SALUDAR BIEN O MAL, NO HAY SECRETOS.

Muy sencillo. Sin entrar en argumentos, os presento un cuadro-resumen que habla por sí solo.


Fácil, ¿verdad?.

EL SUJETADOR TAMBIÉN TIENE HISTORIA.



Las primeras en utilizarlo fueron las mujeres cretenses unos 1.700 años a. de C. El sostén, o sujetador, existía ya en la Roma clásica, donde las gimnastas utilizaban el strophium, una especie de faja enrollada que oprimía los senos. 

El primer sujetador moderno lo diseñó la casa Cadolle en 1889, y el primer brassiere moderno fue patentado en 1913, por la neoyorkina de la alta sociedad Mary Phelps Jacob. Entonces, la única prenda interior aceptada era el horroroso corset. 

Mary acababa de comprar un vestido de noche escarpado para uno de sus eventos sociales. En aquella época, la única ropa interior aceptable era el corsé con alma de varillas. María encontró que las varillas se veían de manera ridícula. Entonces, el acto creativo: dos pañuelos de seda y una cinta rosada, y Mary había diseñado un alternativa al corsé. La nueva ropa interior de Mary se llevaba de maravilla con las nuevas modas y las demandas de amigos y de la familia fueron altas para el sujetador nuevo. 

Backless
El 3 de noviembre de 1914, la inventora patentó el sujetador de Backless:

Caresse Crosby era el nombre del negocio Jacob. Sin embargo, la vida de empresaria no era agradable para la señora Jacob, y pronto optó por vender la patente del sujetador al Warner Brothers Corset Company de Bridgeport, Connecticut, por la miseria de $1.500. Durante los siguientes 30 años, los Warner (los fabricantes de ropa interior, no los de films) generaron ganancias por 15 millones de dólares con la patente del sujetador.
Evolución entre los años 30-60
Si bien el sujetador comenzó a ganar el mercado rápidamente, fue la I Guerra Mundial la que vino a darle el golpe mortal al corsé, cuando en 1917 las industrias de guerra de los E.E.U.U. piden a las mujeres que dejen de comprar corsés, medida que permitió utilizar unas 28 mil toneladas de metal, ya no en prendas íntimas sino en balas. 

Mae West
El sujetador afirmó su presencia en los años veinte, cuando la actriz estadounidense Mae West, sex-simbol de la época, lo promocionó generosamente.. 

En 1928, el inmigrante ruso Ida Rosenthal fundó Maidenform. Ida era responsable de agrupar a mujeres en las categorías de busto-talla: las copas, cuyo uso se generalizó desde mediados de los años 30.

En los años 40 aparecen los primeros sujetadores con copas de naylon y los primeros modelos hechos totalmente con algodón. 

Su uso se generalizó en los años 50. A partir de los años 60 se realizaron en tonos más vistosos y con las nuevas fibras de nailon, que facilitaban sus cuidados.

La ropa interior nació para moldear el cuerpo femenino sin ser vistos y ahora se diseñan para lucirla en público. Sujetadores, bragas, tangas y corsés son los “top secret” de la seducción femenina y han sufrido muchos cambios hasta convertirse en fetiches. 

El sujetador, cuyo objetivo es sujetar y corregir, es hoy una pieza insustituible. Sus nuevos materiales han hecho de él una pieza ligera, suave y adaptable que además puede servir como instrumento de seducción: bello al tacto y bello a la vista. Los hay para todos los gustos y actividades, desde el sencillo y cómodo para el deporte, hasta los más coquetos y sexys para seducir.

En 1948, Christian Dior diseñó ropa interior que estilizaba la figura femenina, y la revolución definitiva llegó con los grandes escotes de Marilyn Monroe.

Sujetador de los años 70
En los 70, las mujeres despreciaron el sujetador, se lo quitaron para sentirse libres. En los ochenta, se lo pusieron llenos de encajes, blondas y puntillas, resultaba imperdonable no preocuparse por el aspecto interior, se debían cuidar los valores internos. Más tarde, se manifestó el culto al cuerpo y llega la moda de la ropa oculta y del lujo que se siente, pero que no se ve. Hoy, en el siglo XXI, los diseños de la ropa interior permiten lucirla públicamente sin ningún pudor, y en muchos caso, se confecciona para que se vea.
Sujetador de Madonna

El sujetador, que había viajado por la historia de la moda siempre debajo de otras prendas, se hizo definitivamente visible cuando Madonna la impuso por encima y en solitario. 

El Museo de Moda y Textiles de Santiago de Chile pagó 19.740 dólares (unos 3´5 millones de pesetas) en una subasta por el sujetador que llevaba Madonna en su gira "Blonde Ambition". Una extravagante e impresionante prenda que fue diseñada por su amigo el modisto francés Jean Paul Gaultier.

Sujetador Bra
Hoy el sujetador es objeto de utilizaciones diversas, dentro de su función original: El nombre escogido por la popular marca Victoria's Secrets para designar a esta sofisticada creación, la sexta de su línea Fantasy Bra, es Heavenly Star Bra (sujetador estrella celestial). Y lo cierto es que la modelo encargada de mostrarlo en el catálogo, la sensual Heidi Klum, parece más una representante del Olimpo de las diosas de la belleza que una simple mortal. La prenda, por desgracia, no se halla al alcance de cualquier bolsillo, pues ha salido al mercado, de cara a la campaña de Navidad, al módico precio de 12,5 millones de dólares (unos 2.375 millones de pesetas).

Victoria’s Secrets ha encargado la creación de la pieza al joyero Mouawad, que se ha empleado a fondo para dotar a la prenda de todo el glamour y lujo posibles. Así, el sujetador lleva entre las copas un impactante diamante de 90 quilates, además de estar completamente cubierto con 1.200 zafiros rosas y más de 2.300 millones de diamantes marquesa.
Sujetador para mastectomizadas

La lencería inteligente, que empezó a finales de la década de los noventa, sigue hoy día investigando tejidos milagrosos y revolucionando la manera de vestir: 
  • Un sostén equipado con un circuito electrónico que si detecta alguna alteración en el ritmo cardíaco y respiratorio avisa a una central de alarma. El artilugio, diseñado por una británica, está proyectado para proteger a las mujeres en situaciones de peligro.
  •  En el Instituto Textil de Lyon (Francia), los químicos desarrollan una gama de materiales que poseen propiedades futuristas, por ejemplo tejidos que absorben energía solar para ayudar a retener el calor corporal.
  • “Airotic” es el primer sujetador hinchable que incrementa el tamaño del pecho sin que sea necesario someterse a una cirugía estética ni a implantes de silicona. Sus copas están dotadas con un dispositivo hinchable –muy similar a los airbags de los automóviles- con los que se puede conseguir dos tallas más de pecho.
  • La casa Triumph ha ido más allá y ha presentado el primer sujetador pulsímetro, que va conectado a la muñeca con el fin de medir el ritmo cardíaco mientras se haga deporte.
  • Triumph ha lanzado un chaleco antibalas, específico para las mujeres que trabajan en las Fuerzas de Seguridad del Estado, que permite ir protegido sin necesidad de sufrir. Su precio ronda las 50.000 pesetas. 
  • Sujetador anti-balas de Triumph
  •  Una de las grandes atracciones del mundial de Corea fue el conjunto de braguita y sujetador que, bajo licencia de la FIFA, ha creado la firma Triumph. ‘Hat Trick Bra’ es el nombre que le han puesto a este sujetador; una típica frase inglesa que da nombre a una jugada en la que un mismo jugador mete tres goles en un sólo partido. Y para representarlo, aparecen tres balones en el conjunto, dos en las copas del sostén y uno en la braguita. Pero este recuerdo femenino es pura simbología: para representar las porterías, las copas van cubiertas por una red; el color de fondo es verde, como el del campo; los motivos del balón de reglamento han sido incluidos en los tirantes (que pueden quitarse), y el emblema oficial del Mundial puede verse en un lado del sujetador. Cuesta 150 € y sólo se han fabricado 100.
En definitiva, hay sujetadores para el día y para la noche, para escotes pronunciados y de espalda al aire, sin tirantes o cruzados, atados al cuello o por el estómago, que agrandan o disminuyen el volumen, con rellenos de silicona e incluso de agua. Sujetadores que masajean, que equilibran la temperatura del cuerpo, y sujetadores antiestrés. 

Hat Trick Bra
En mi opinión, el uso que hoy se da al sujetador es excesivamente visible. Las adolescentes lo exhiben sin ningún pudor, no sólo esta prenda sino la ropa interior en general. Existen multitud de modelos de tirantes para hacer juego con las camisetas; determinados modelos de sujetador se piensan para enseñarlos, bien a través de escotes o con transparencias. 

Creo que esto responde a una desinhibición mal entendida, y desde luego a partir de una determinada edad es de muy mal gusto en la ropa de día, con determinadas concesiones más o menos elegantes a la ropa de noche, teniendo en cuenta siempre la oportunidad, el momento y el entorno.

"RESERVADO CABALLEROS MUTILADOS".

Yo tenía unos 7 años cuando tuve contacto consciente por primera vez del concepto “urbanidad”, aunque entonces no lo supe. Fue en el autobús. Por aquel entonces al final de los autobuses urbanos habían dos asientos con un letrero atornillado al respaldo: “Reservado caballeros mutilados”.  Mi madre (seguramente por no tener otra opción) me había llevado con ella para hacer papeles por varios sitios en los que tuve que soportar casi dos horas de esperas, colas y la escucha de conversaciones que eran ininteligibles para mí, y por lo tanto aburridas y exasperantes. Esto, unido al estate quieta, no molestes, no corretees, no toques eso, no te tires al suelo, etc., me había llevado al límite de mi resistencia física y psíquica.

Cuando subimos al autobús, mis ojos recorrieron ávidamente el interior buscando un asiento libre para poder sentarme, sola o encima de mi madre.

Y lo había. En realidad, habían dos. Por supuesto no me cuestioné en absoluto la razón de cómo era posible que con tanta gente adulta de pie, esos asientos estuvieran libres. ¡Qué buena suerte! Así que mientras mi madre pagaba los billetes corrí hacía ellos como si hubiera hecho un descubrimiento importantísimo sólo para mis ojos, exclamando “¡aquí, mamá, aquí!”, y me senté en el primero poniendo mi pequeña mano en el asiento contiguo, con el afán de proteger el espacio para ella.

Mi madre sencillamente no se sentó. Su explicación fue una escueta pero tan firme frase que supe que no tenía que insistir: “¿Es que no has visto el letrero? cuando yo te lo diga te levantas”. Yo me volví y lo leí. Anticipándose a mis pensamientos (las madres casi siempre lo hacen, es otro misterio para los niños) me dijo “en casa te lo explico”.

Permaneció a mi lado, con actitud vigilante durante todo el trayecto, hasta que llegamos a casa. Afortunadamente para mí no tuve que levantarme. No volví a preguntar las razones de aquello, guiada quizá por ese instinto infantil que a los niños nos hace saber cuándo no merece la pena ahondar en cosas de adultos que no vamos a entender, y que además, en realidad nos importan poco.

A ella se le olvidó explicármelo en casa, y para mí aquél episodio dejó de tener interés casi inmediatamente. Poco tiempo después (o quizá mucho, los niños no tenemos conciencia del tiempo real), las monjas me revelaron el misterio.

LOS NIÑOS NO SON PERSONAS.

Para la mayoría de los padres y madres, los niños no son personas. Pasada la época de bebés (en que son irresistibles y se les consiente todo), parece que pasan a convertirse en trozos de mármol que hay esculpir. A nuestro gusto, claro está, y sin miramientos especiales. Muchos padres creen que su amor está por encima de todo, por supuesto, y no tienen en cuenta la condición del niño como sujeto individual, como prójimo. Y no se trata a los niños con la misma cortesía con que lo haríamos con otro adulto.

La coherencia entre lo que se piensa, se hace, y se dice, sin duda proporciona elegancia al individuo y genera respeto por parte de los demás.

Hoy día, en que yo misma soy madre, muchas veces me he encontrado en esa disyuntiva. Le gritas tú pero no quieres que el niño lo haga. Le previenes sobre el peligro de hablar con desconocidos, pero le pides que salude a extraños. Le alertas sobre los abusos sexuales, pero le obligas a besar a todo el mundo. Le exiges amabilidad y les das órdenes ... El equilibrio entre la realidad y lo deseable, la oportunidad de los comportamientos y su conformidad con el entorno, forman parte indiscutible del saber estar. La tolerancia con los errores y/o dificultades del otro es el mejor ejemplo de lo que es generosidad.

Si pretendes enseñar cortesía, hay que ser cortés. No se puede ordenar recoger los juguetes. No se puede abanderar generosidad y no ofrecer nuestra ayuda. No se pueden atropellar los tiempos que los niños miden de otra forma. Decir “recoge tus juguetes, por favor. ¿Quieres que te ayude?” es sin duda la mejor forma de instruir en la cortesía. Y si queremos que lo tenga hecho a las ocho, tendremos que empezar a pedírselo a las siete y media y recordárselo alguna vez más. Con el tiempo, esa media hora se irá reduciendo poco a poco.

Si quieres aleccionar sobre algo, debes ser humilde. Reconocer que no se sabe todo, y que nos equivocamos, es el primer antídoto para que no se nos reproche una ignorancia o una contradicción. Pedir perdón a nuestros hijos reconociendo que hemos hecho algo incorrecto, nos reviste de humanidad y proximidad, es decir, de sensibilidad.

La autenticidad es un complemento imprescindible. Una persona que pretende hacer gala de una urbanidad y cortesía artificiales y aprendidas, como quien monta a caballo sin saber hacerlo, no conseguirá más que aparecer como una patética imagen falsificada.

Coherencia, cortesía, amabilidad, delicadeza, respeto, corrección, autenticidad y tolerancia conforman, en definitiva, el saber estar, la urbanidad, que debe ser igual a persona. Y no se puede adquirir como conocimiento intelectual. Es un conjunto de objetivos y conceptos que se van difuminando convirtiéndose en parte de nuestra forma de ser, interiorizándolas de tal modo que dejamos de tener conciencia de ellas, haciéndonos imposible el actuar de otra manera.

Construir una sociedad en la que se conviva en armonía y confiadamente es una experiencia individual, un aprendizaje continuo, una concesión a las necesidades del otro y un control de las propias. Diría que es una buena excusa para usar a nuestros hijos como conejillos de indias, aunque sea por propia vanidad. Nada nos complace más que oír decir a los demás “que bien le han educado sus padres”. Esta es la recompensa que nunca mencionó la madre Joaquina María, a quien, a pesar de todo, recuerdo con gran cariño.

MONJAS, MODALES, ADULTOS E INCOHERENCIA.

Claudina Thevenet, fundadora de la
Congregación Jesús-María
En mis primeros años de colegio, con mis queridas "madres" de Jesús María, una vez a la semana teníamos clase de “buenos modales”. Nos la daba una monja uraña y tosca, nada cariñosa, que sentenciaba más que enseñaba. Las monjas eran lo más cercano a Dios, junto con el cura y el médico. Nunca había que cuestionarles nada, porque según ella misma decía, era de mala educación que los niños preguntaran.

Pero en aquella clase se aclararon los motivos y significado de aquel letrero. Me sentí extremadamente culpable por mi falta de urbanidad, y experimenté un sentimiento nuevo, que hoy sé que era el del ridículo. Lo había hecho por primera vez, delante de todo un autobús lleno de gente, que debió haber pensado de mí lo peor.

En aquellas clases la madre Joaquina María nos aleccionaba sobre lo que eran los buenos modales y la urbanidad. Ella decía que para ser una niña educada, había que ir siempre limpia y aseada de cuerpo y vestido, ser ordenadas en nuestras cosas, sonreír a los adultos, besarlos al saludar, dejarles pasar primero, quedarnos los últimos para todo. No teníamos que correr, gritar ni decir palabrotas. Debíamos pedir las cosas por favor y dar las gracias. Debíamos saber esperar, ser pacientes y no molestar a los adultos en sus quehaceres ni conversaciones. Teníamos que ayudar a nuestras madres en la casa, ofrecernos a ayudar a los ancianos, no pelearnos con los otros niños. Y sobre todo, ser solícitas, obedientes, y tener espíritu de sacrificio, ya que según ella, cuanto más nos costara hacer todo eso, mejores niñas seríamos y más mérito tendríamos. Y si no lo hacíamos, nadie querría nuestra compañía y no seríamos queridas. Nunca nos habló de recompensa alguna.

En fin, que cuando acababa la clase todas sentíamos unos deseos casi convulsos de que la vida nos proporcionara esas oportunidades que hicieran posible que forjáramos nuestro espíritu y consiguiéramos adornarnos con unas virtudes que a lo que se veía, eran la propia recompensa a nuestro esfuerzo.

No pretendo hacer una crítica sobre cuestiones propias de una época en que sencillamente las cosas eran así, pero sí me quedaron ideas que al pasar del tiempo, con la madurez y la experiencia, al cultivar el criterio personal y las repetidas ocasiones de practicar las enseñanzas de la madre Joaquina María, -no siempre de forma afortunada-, he podido ir identificando.

La primera es la coherencia. Los adultos somos estandarte de la incoherencia. No pueden enseñarse ese tipo de cosas como lo hacía la madre. No puedes decir que hay que saber escuchar, cuando no dejas preguntar. No puedes exigir sobreesfuerzos impropios al otro. No correr y no gritar es imposible para los niños porque es “inherente al cargo”. No debes impedirlo; pero sí puedes enseñarles cuándo sí y cuándo no. Es el respeto esencial a la condición de la otra persona.

¿QUÉ HACEMOS CON EL PAN?

En la mesa, el plato del pan se coloca en la parte izquierda de nuestro plato, a la altura de las copas, aproximadamente. Puede ser una pieza individual (un bollito), una rebanada o un trozo de cualquier tipo de pieza de pan. El pan individual se trocea únicamente con las manos y a medida que lo vamos comiendo. Tampoco se toma el pan a mordiscos directamente desde la pieza o rebanada. Se trocea encima de su plato y cuidando de no hacer muchas migas.
 
Si no queremos alguna parte del pan, una corteza muy tostada, la miga, etc. debemos separar esta parte y dejarla a un lado dentro del platillo del pan. Nunca encima de la mesa ni en el plato de la comida.

El pan es un alimento que acompaña muchos de los platos y es un elemento de ayuda a la hora de comer. Se puede empujar con él algún pequeño trozo de alimento que se resiste a ser tomado con el tenedor o la cuchara.

El pan que se ha mojado o ha empujado un alimento se debe comer, o al menos dejarlo a un lado del plato, pero nunca vuelve a la mesa. Y mucho menos al platillo del pan.

El pan no se moja, ni con la mano ni con el tenedor, en fuentes o salseras comunes.

Para mojar en nuestro plato, se trocea, se deja en el plato, se pincha con el tenedor y se come.